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No somos el ombligo del mundo (I I)

Rogelio Travieso Pérez, en Primavera Digital

El Cerro, La Habana.- No debemos continuar empecinados en marchar por caminos que han demostrado que el rumbo escogido resultó equivocado sino transitar por otros que nos conduzcan a un mejor destino.

Al existir leyes para la inversión, donde no está concebida la participación de los nacionales, destinadas solamente a los extranjeros, es como si existiera un apartheid contra los nacidos en Cuba.

Alemania y Japón fueron derrotados en la Segunda Guerra Mundial. Esa derrota los hizo reflexionar y rectificar su actuar. Hoy integran el grupo de países más avanzados.

Es hora de que Cuba tome experiencia de los errores del ombliguismo.

El excesivo estatismo obstaculiza las iniciativas emprendedoras de los cubanos.

En 1960, cuando la mayoría de los cubanos había cifrado sus esperanzas en el futuro luminoso que Fidel Castro y la dirección revolucionaria habían prometido, en la conferencia de la OEA que tuvo lugar en Punta del Este, Uruguay, el comandante Ernesto Guevara, con poco basamento real, anunció que Cuba en cinco años iba a estar en primer lugar en la producción per cápita de acero, cemento, energía eléctrica, tractores, textiles, etc., y que tendríamos un crecimiento global del 12 % anual y habríamos alcanzado un nivel de vida como el de los Estados Unidos.

Fidel Castro públicamente prometió que de 1961 a 1964 “Cuba tendría garantizada toda la vianda para el consumo nacional, grasa para la alimentación; así como las carnes de aves y de pescados”.

Castro y Guevara cometieron similares errores, dados que ambos no tenían experiencia de trabajo y en lo referentes a problemas económicos, menos aún. Lo que sí estaba presente en ellos era la aureola revolucionaria, y el autoritarismo voluntarioso de ordeno y mando.

No fueron solo aquellos planteamientos de Fidel Castro y Ernesto Guevara los que impactaron y atraparon a todos los que confiaron en ellos. Sería muy extensa la lista que de los planes fracasados: porcinos, ganaderos, azucareros, cafetaleros, plátanos, cítricos, arroceros, de construcción. Ninguno en más de 57 años, ha logrado resolver las necesidades vitales del pueblo cubano.

El fracaso del socialismo en Europa del Este, la URSS y Cuba se debió a la falta de libertades políticas y económicas.

Sin libertad no puede haber prosperidad.

¡Qué lamentable fue todo!

No 5 años después, como vaticinara Che Guevara, 57 largos y sufridos años han transcurrido desde los vaticinios de Che Guevara en Punta del Este. Hoy, el nivel de vida de los cubanos, en vez de asemejarse al de los norteamericanos, se asemeja al de los haitianos.

Antes de 1959 años la situación económica de Cuba ni remotamente era tan crítica como hoy. En Cuba, existía una sociedad civil incipiente pero verdadera. Antes del golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, los cubanos podían elegir a sus gobernantes cada cuatro años. Existía la división de poderes y ningún partido político ni los gobernantes eran dueños de la soberanía de los cubanos. Nadie era expulsado del trabajo o marginado por ser opositor. Ni el Estado ni el Gobierno eran los dueños de todo, como sucede actualmente.

El ombliguismo llevó a los dirigentes cubanos a intentar exportar la revolución. En los finales de la década de los sesenta el fracaso de la lucha guerrillera en nuestro continente tuvo resultados muy lamentables en pérdidas en vidas.

Hasta hace poco venía arrastrándose el conflicto en Colombia, que ha durado más de 50 años de duración. El Estado Cubano participó como mediador en las conversaciones de paz.

Rusia y los países Europa del Este están en mejores condiciones que en la época del socialismo real. Y Cuba, por no haber rectificado el rumbo, está mucho peor.

Siempre que tengo oportunidad lo señalo: Cuba se desarrolló más entre 1902 y 1958 que en los 57 años transcurridos desde el triunfo de la revolución en enero de 1959.

Después de marzo de 1968, de la Ofensiva Revolucionaria, casi todo se fue deteriorando y destruyendo: calles, aceras, viviendas, edificios, cines, mercados, bodegas, tiendas, fábricas, talleres, los centrales azucareros con sus bateyes, el transporte, etc. Hoy, La Habana, ciudad maravilla, excepto los barrios donde reside la cúpula gobernante (Nuevo Vedado, El Vedado, Miramar) parece que fue bombardeada. En el resto del país, sucede algo similar.

Desde hace más de 54 años los cubanos están sujetos a una miserable y vergonzosa cuota de racionamiento.

José Martí escribió: “Mi Patria posee todas las virtudes necesarias para la conquista y el mantenimiento de la libertad”.

Dejemos la vana creencia de que Cuba es el ombligo del mundo. Dediquemos los esfuerzos a buscar una vida mejor para los cubanos.