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Nanas para dormir a los bobos

Ridícula la pretensión de hacer creer que una persona normal que disfruta de beneficios fuera de Cuba, resolvió abandonarlos para venir a rapiñar la subsistencia en las calles

José Hugo Fernández, Cubanet

LA HABANA, Cuba.- Según el más renombrado economista cubano de los últimos tiempos, Carmelo Mesa-Lagos, en la Isla hay 1.8 millones de ancianos jubilados, que reciben 10 dólares al mes como promedio. Basta con tener una remota idea sobre lo que es posible comprar aquí con el equivalente de 10 dólares, para destriparse de la risa ante ciertos reportes de la prensa extranjera acreditada en La Habana.

Por ejemplo, recientemente, con el mañoso título “Los cubanos están regresando a la isla”, la agencia AFP reproducía una afirmación (aún más mañosa) del director del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad, según la cual, entre esos paisanos que regresan de la emigración hay “algunas personas que ya están en edades de retiro y que quieren vivir su jubilación en Cuba”.

¿Debemos entender que entre los cientos de miles de cubanos en edades de jubilación que hoy residen fuera de su país, algunos, o aunque sea uno solo, estaría dispuesto a quemar entre nosotros la última etapa de su vida recibiendo una mensualidad que no le alcanza para comer una vez al día durante una semana?

Desde luego que no es a esa manera de asumir el regreso a la que se referían el funcionario estatal que lo declaró y el corresponsal de AFP que le hizo la pala. La afirmación no es sino una muestra de la astucia con que los adláteres de nuestra dictadura entretejen sus nanas para dormir a los bobos útiles del exterior.

Cualquiera que conozca la realidad cubana (aunque no como la conocen o fingen conocerla los de la prensa extranjera acreditada), sabe que cuando algún emigrado de edad madura decide volver para reinstalarse en la Isla, lo hace luego de haber conseguido una buena pensión vitalicia que le garantiza eso a lo que aquí llaman el capitalismo salvaje, adonde tuvo que huir para librarse de los 10 dólares que le tocaban. La suya es una operación mercantil, una cuenta bien sacada, teniendo presente que en este país en ruina económica, con un par de cientos de dólares mensuales es posible pasar la vejez sin mayores zozobras. Nadie que haya logrado escapársele al diablo se lanzaría a volver tan fácil como lo cuenta AFP, seducido por los avances del raulismo.

Cualquiera sabe también que esos emigrados con edad madura que están regresando a Cuba vienen en total mayoría desde los Estados Unidos, y claro que no regresan dispuestos a inmolarse entre los escombros del “paraíso” fidelista, sino que oportunamente dejaron activados sus estatus de residentes allá, donde, gracias a la bondad de los contribuyentes estadounidenses, y al apoyo de la Ley de Ajuste Cubano (que aquí califican graciosamente como “ley asesina”), ya se habían agenciado un seguro que -a partir de los 65 años de edad- les cubre gratuitamente sus necesidades de medicamentos y de asistencia médica y paramédica, así como un estipendio alimenticio de hasta 200 dólares al mes, más otros varios cientos de dólares en efectivo, más amplias ventajas económicas para la renta de casas destinadas a inquilinos de bajos recursos.

Es ridícula la pretensión de hacer creer que una persona normal que disfruta de tales beneficios resolvió abandonarlos para venir a rapiñar la subsistencia en las calles habaneras, revendiendo periódicos o cigarros al menudeo bajo el acoso policial, o sacando su almuerzo de los contenedores de basura, animada sólo por reencontrarse con la patria, donde jamás pudo llenar su barriga como manda Dios.

Sin embargo, con ridiculeces tales, conformadas a partir de medias verdades (que son sutiles infamias) se elaboran muchos reportes de la prensa extranjera acreditada en La Habana. También los de esos blogs y publicaciones periódicas de quienes se autoproclaman con el cómico apelativo de “oposición leal”. En fin, nanas para dormir a los tontos útiles del exterior, lo cual no impide que las consuman con gusto y las aplaudan instituciones mundiales presumiblemente serias como la ONU, OMS, UNICEF, UNESCO y otras hierbas.

 

 

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