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Medio siglo en “el paraíso”

Hace 53 años Fidel ordenó que fuéramos socialistas, 20 años después rectificó: “¡Ahora sí vamos a construir el socialismo!” Y 34 años después dejó a todos con la boca abierta: “entre los errores que hemos cometido, el más importante era creer que alguien sabía cómo se construye el socialismo”

Roberto Jesús Quiñones Haces, en Cubanet 

GUANTÁNAMO, Cuba.- Hace 53 años -el 16 de abril de 1961- en la esquina de 23 y 12 en el Vedado, La Habana, Fidel Castro proclamó el carácter socialista de la revolución sin hacer un plebiscito, enterrando sus promesas de reinstauración de la democracia, que había hecho al rebelarse contra Batista.

Dos frases de Fidel Castro ejemplifican su política errática. Una de ellas la lanzó durante la llamada “rectificación de errores y tendencias negativas” -en  los años ochenta del pasado siglo-, como respuesta a los cambios que comenzaban a producirse en la antigua URSS: “¡Ahora  sí vamos a construir el socialismo!”… ¿Qué habíamos estado haciendo hasta entonces?

La otra frase corresponde al discurso que dirigió en el Aula Magna de la Universidad de La Habana el 17 de noviembre del 2005: “Una conclusión he sacado al cabo de muchos años: entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo”.

Ambas frases revelan la improvisación del máximo líder y, ya que habla en plural, la de sus acompañantes, tribu responsables del estado económico, cívico, moral y social de nuestro país en la actualidad.

La tumba de los totalitarismos

La humanidad ya sabe que ningún totalitarismo es bueno, sea como el que aún padecemos en Cuba y sufren los chinos y coreanos del norte o como el que padecieron numerosos países de nuestro continente bajo las botas de los militares fascistas: el siglo XX fue la tumba de los totalitarismos.

Se podrá mantener por la fuerza un gobierno totalitarista pero la historia ha demostrado su carácter espurio. En ese bloque homogéneo por su intolerancia y desprecio hacia la libertad, los llamados países socialistas aniquilaron más seres humanos que el nazismo y las dos guerras mundiales.

En varias ocasiones algunos de los principales dirigentes cubanos -entre ellos Fidel Castro-, han lanzado solapadamente el sambenito de traidor a Mijaíl Gorbachov, acusándolo de ser el causante de la debacle del campo socialista. Pero hasta ahora el partido  auto titulado comunista no  ha hecho una evaluación objetiva de lo ocurrido, y si la ha hecho no la ha publicado, como tampoco ha denunciado  los crímenes cometidos por Lenin, Stalin y Mao ni ha informado  a la población cubana sobre cómo se vive realmente en China y Corea del Norte.

Jamás se han publicado en Cuba las cartas de Rosa Luxemburgo a Lenin, ni cómo se impuso por la fuerza la minoría bolchevique a la mayoría socialdemócrata, traicionando los estatutos y principios democráticos del partido.

Socialismo vs capitalismo

Es significativo que  brillantes  intelectuales  del siglo XX, como Erich Fromm y Arthur Koestler llegaran a la conclusión de que al hombre moderno le resulta indispensable hallar un  proyecto social que combine el ejercicio de una economía planificada con el más amplio de los ejercicios democráticos donde  el pueblo deje de ser un ente formal para convertirse en controlador de la burocracia y protagonista real de su destino histórico, que no es otro que el pleno desarrollo de su individualidad.

Si lo que ha sido denominado socialismo en el siglo XX hubiera sido realmente un sistema superior al capitalismo, sus resultados en lo político, lo económico y lo social hubieran sido igualmente superiores. Pero la historia ha demostrado que los países auto denominados socialistas, comenzando por Rusia y terminando por Cuba, no han sido más que una caricatura trágica de lo que todavía sigue siendo en teoría un proyecto liberador y en la práctica un ejercicio de poder que aniquila las libertades y  la plena realización del individuo. La fórmula esbozada por Koestler y Fromm todavía no ha sido ejercitada. Mientras eso no ocurra la idea de una sociedad superior seguirá siendo una quimera.

En Cuba nunca ha habido socialismo, como tampoco lo ha habido en el mundo. Lo irónico es que quienes se han auto titulado comunistas y socialistas han sido los principales sepultureros de ese proyecto. No hay un sólo país autoproclamado socialista donde haya existido una forma de gobierno favorecedora del pleno ejercicio de las libertades y el afianzamiento de la dignidad del hombre. La historia, ése notario irrefutable de la vida, así lo ha registrado.

 

 

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