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Marino Murillo: nuevamente al timón de la economía cubana

Osmar Laffita Rojas, Primavera Digital

Capdevila, La Habana.- Al vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo Jorge, a propuesta del presidente Raúl Castro, el Consejo de Estado lo ha designado ministro de Economía y Planificación, en sustitución de Adel Yzquierdo, que pasó a ser viceministro primero de dicho ministerio.

Murillo fungió de ministro de Economía entre los años 2009 y 2011.

El nombramiento de Murillo responde a la necesidad de armonizar e integrar el proceso de implementación de los lineamientos económicos. Para ello se considera necesario “integrarlos a un nivel superior en el proceso de actualización del modelo económico y la planificación como principio de la conducción de la economía nacional”.

Murillo, tildado de zar de la economía cubana, entre 2006 y 2009 fue ministro de Comercio Interior (MINCIN). El 2 de marzo de 2009 sustituyó a José Luis Rodríguez García, que fungía de ministro de Economía y Planificación. En el VI Congreso del Partido Comunista, celebrado en abril de ese año, fue elegido miembro del Buró Político.

La nota oficial que anunció la designación de Murillo como ministro de Economía y Planificación fue cuidadosa de no referirse a reformas y cambios, terminología prohibida en el argot oficial, debido a que el exgobernante Fidel Castro, en su nuevo oficio de francotirador, dejó claro que todas las reformas y cambios en Cuba ocurrieron en enero de 1959, cuando triunfó la revolución. Pero el nombramiento de Murillo es una señal clara que los sectores aperturistas y reformadores, refugiados dentro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, se impusieron y derrotaron a los continuistas y ultraortodoxos, enemigos de todo cambio, que tienen su cuartel general en Punto Cero.

Con esta movida, Murillo recibe el espaldarazo del presidente Raúl Castro y los generales y coroneles, que son el sostén del real poder en Cuba.

Los militares, conocedores de la grave crisis en que está sumida la economía cubana, con el nombramiento de Murillo, mandan un mensaje de tranquilidad y optimismo para los sectores, tanto dentro como fuera de Cuba, que están a la espera de las verdaderas reformas que están por ocurrir en Cuba.

Al finalizar el primer semestre del año, el Producto Interno Bruto (PIB) se desaceleró un 0.6%. Esto fue por los incumplimientos en la agricultura, la zafra azucarera, la construcción de viviendas, el retroceso en la producción de materiales de la construcción, la caída en la trasportación de mercancía y pasajeros, originados por el deterioro del transporte terrestre, ferroviario y marítimo.

Sectores tan importantes como la producción de níquel, el petróleo, la industria ligera y alimentaria, la química, la metalmecánica y metalúrgica, están atrapadas en un acelerado proceso de descapitalización, por carencia de financiamiento para la reconversión y del capital y la tecnología provista por las empresas extranjeras.

Ante los serios problemas de incumplimiento en la agricultura, la industria y los servicios, motivados por la carencia de recursos financieros, la mala administración, el robo y desvío de recursos, el clientelismo y la corrupción, Murillo tendrá que tomar las medidas necesarias para darle un vuelco a esta situación.

Uno de los retos de Murillo es solucionar los problemas que enfrenta el pequeño sector privado y cooperativo desde el año 2011.

En Cuba funcionan 3 000 pequeños negocios privados y 479 000 personas poseen licencias para ejercer la actividad privada, pero la legislación vigente, incluida la Constitución de la República, no los reconoce como personas jurídicas, aunque de facto lo sean. Este conflicto de legalidad y derecho el gobierno tiene que solucionarlo de una vez por todas.

El presidente Raúl Castro necesita ganar credibilidad y mandar una señal seria a los inversores extranjeros. Eso depende de las medidas que de ahora en adelante ponga en práctica Murillo. Los primeros resultados deberá reflejarlos el mandatario en su discurso en diciembre ante la Asamblea Nacional del Poder Popular. Así demostrará si fue acertado el nombramiento de Murillo.

 

 

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