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Marcadas desigualdades

Amarilis C. Rey, Primavera Digital

Managua, La Habana.- Quienes por los días de fin de año visitaron la tienda Plaza Carlos III, en la capital cubana, pudieron apreciar en su segunda planta la reproducción de un Santi Claus de tamaño natural, que da paso al departamento de juguetería. 

El muñeco, que sostiene en sus manos un saxofón, se mueve gracioso por contacto durante algunos minutos, a la vez que es rodeado por grandes y chicos que se toman fotos ante lo que resulta una novedad para muchos en Cuba.

Sin embargo, una vez dentro de la juguetería, las caras de desconcierto de los adultos y, primero de alegría, luego de tristeza de los pequeños porque no pueden cargar con su fantasía debido al alto precio de los juguetes, contrastan con el colorido del lugar y las frases que se escuchan por los altavoces estimulando la compra por el seis de enero, como el Día de los Niños.

Un pequeño auto deportivo de control remoto, para demostrar sus posibilidades, era manipulado por una empleada. El precio de135 cuc lo hacía inaccesible para la inmensa mayoría de los espectadores que, curiosos, se hacían a un lado para que el juguete cambiara graciosamente su dirección.

Rebajados de precio (era posible percatarse en la tarjeta anunciadora) se podían ver los autos de pedales, que tras la rebaja, costaban más de 300 cuc.

Los muñecos de peluche de diferentes tipos, entre ellos replicas de Micky Mouse, osos y orugas, entre otros, excedían los 20 cuc, mientras que la Pantera Rosa, de tamaño mediano, costaba 127.

Ante toda esta variedad, lo que más que se veía comprar eran los estuches de pequeños autos por un valor algo superior a los 4 cuc, o pequeñas muñecas, también por ese precio. Es decir, más de 100 pesos cubanos al cambio oficial, lo que equivale aproximadamente a la cuarta parte del salario promedio mensual.

"Si yo sé esto ni entro", comentó un señor que sujetaba de la mano a un niño, al parecer su nieto, que lloraba.

Por su parte, las empleadas que trabajaban en las dos cajas registradoras, presentaban problemas para el cobro de los juguetes porque se daba el caso de tener que rectificar algunos de los pecios, lo que generó aglomeración, y alguna que otra discusión entre las personas que trataban de pagar sus compras.

Los juguetes ofertados en las tiendas recaudadoras de divisa generalmente son de importación. Sus prohibitivos precios para la mayoría, obligan a muchos a acudir al mercado artesanal para encontrar un regalo para el pequeño de la casa.

Unos niños con juguetes caros, otros con juguetes malos y de poco agraciado diseño, y otros sin ninguno, es la realidad que vive los pequeños cubanos de hoy. Marcadas desigualdades ensombrecen el Día de Reyes, que no ha podido ser borrado de la cultura de nuestra sociedad a pesar de todos los inconvenientes que se enfrentan.

"Cada año es así. El Día de Reyes la gente busca algo que regalarle a su hijo, a su sobrino, a su ahijado. No se conforman con que ese día pase por alto", dijo Carlos, de 40 años y residente de La Habana, a quien le pregunté su opinión al respecto.

En apoyo a estas tradiciones, este seis de enero, muchos cubanos pudieron dar rienda sueltas a sus ilusiones y participaron en un sorteo de seis motocicletas eléctricas que realizó la emisora Radio Martí, asentada en Miami. Según datos ofrecidos por la estación radial, más de tres mil cubanos, de toda la isla, llamaron por teléfono para participar en la rifa. La suerte premió a seis compatriotas.