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Maquillan Puerto de la Habana: ¿pero dónde están los cruceros?

La Cervecera funciona, sin los buques repletos de turistas que prometió Eusebio Leal

Polina Martínez Shvietsova, en Cubanet

LA HABANA, Cuba.- Esta catedral de la cerveza forma parte de la “rehabilitación del puerto”. La Cervecera es lugar de culto a esta bebida espumosa que tanto gusta a los cubanos. Se encuentra en la Avenida del Puerto, que bordea la bahía en la zona de La Habana Vieja. Lleva poco tiempo de inaugurada en el Antiguo Almacén de la Madera y el Tabaco. Las obras corrieron a cargo de la Oficina del Historiador de la Ciudad (OHCH).

La Cervecera está ambientada entre antigüedad y modernidad. Tiene una barra de 27 metros de largo, adornada por dos gigantescos murales que muestran viejos mesones frente al mar, firmados por los artistas Edel Rodríguez, Raúl Valdés y Nelson Ponce.

El sitio abre todos los días de 12 a.m. a 12 p.m., equipado con tecnología de origen austriaco, para producir los tipos más populares de cerveza (clara, tostada y negra). Y cuenta con tres maestros cerveceros de gran experiencia.

Adriana, Ruth, Ramoncito, Eduardo, desde la cercana Nave San José, se preguntan:

-¿Está cumpliendo su objetivo la cervecera? ¿Dónde está el parqueo con las guaguas repletas de turistas? ¿Dónde están los prometidos cruceros? Otra vez nos hicieron el cuento de la buena pipa….”

La jarra de cerveza comenzó a venderse a 2.00 CUC (moneda equivalente al dólar), ahora la subieron a 2.50. Además, ya no acompañan la jarra con variados frutos secos. Ahora te la despachan, si acaso, con maní o aceitunas.

Pedro, un dependiente de la Cervecera, comenta:

-La gente del cercano barrio de San Isidro cayeron los primeros quince días, pero luego se aburrieron. Ahora viene mucho turismo nacional.

Elvira y Yordanka comparten una amena tarde:

-¡Esto es lo máximo! Tomar cerveza mirando a la bahía y ver la puesta de sol es una maravilla. Lástima que aún no lleguen los cruceros.

Daniel, que está con su familia, comenta:

-Escogimos el lugar por la variedad de la cerveza y el excelente trato de los dependientes. Aunque los precios son astronómicos, vale la pena disfrutar “una vez”, porque no hay bolsillo que aguante un plato de langosta a 18.00 CUC.

El salario medio en la isla ronda los 15 CUC al mes.

Otros habituales del lugar son Roberto, Vladimir y Ángel. Uno de ellos replica:

-El maestro cervecero viene a tu mesa y te explica el proceso de la cerveza que estás tomando. En cualquier lugar de Europa esto cuesta más.

El comentario del joven no ha tenido en cuenta algo tan básico como es el poder adquisitivo de un lado y otro.

Hago dos preguntas al azar:

¿Saben por qué no construyeron un parqueo para las guaguas? ¿Por qué no acaban de llegan los cruceros?

La mayoría hace silencio. Un arriesgado responde:

-Pregúntale a los de Habaguanex a ver que te dicen.

Habaguanex es la empresa con fachada de sociedad anónima que dirige la estatal Oficina del Historiador de La Habana.

Yoandri, un bicitaxero del barrio Jesús María, protesta:

-La Cervecera está bien para turistas o cubanos con moneda dura. Yo con mi salario, los impuestos a la ONAT, y los inspectores arriba, no puedo darme el lujo. ¿Si lo hiciera, entonces qué comen mis hijos?

 

 

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