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Los principales responsables de los problemas de la educación en Cuba

Ana Torricella, en Primavera Digital

Capdevila, Boyeros, La Habana.- Un extenso trabajo en dos partes, aparecido en el semanario “Trabajadores” los días 22 y 29 de septiembre, de la periodistas Alina M. Lotti y María de las Nieves Gala, titulado “Las marcas del éxodo”, aborda los problemas que hoy confronta la educación en Cuba. Pero en dicho trabajo, como es habitual en la prensa oficial, evitan señalar a los culpables de que esta situación presente un ribete de extrema gravedad.

Todos concuerdan en que en el abandono de las aulas por los maestros tiene un gran peso el hecho de que el salario que devengan no les alcanza para vivir. Al ver que esto no se soluciona, los maestros optan por encontrar trabajo en el sector privado, principalmente en establecimientos de expendio de alimentos y cuando le mencionan la escuela, no dudan en afirmar que no regresarán más.

Cientos de profesores abandonan las aulas de forma definitiva todos los años.

Como promedio, cerca de 2,800 docentes no asisten diariamente a impartir sus clases.

Las periodistas de Trabajadores reconocen el grave problema de la deserción de profesores.

En el curso lectivo 2013-2014 causaron baja definitiva 6,800 maestros.

Para compensar la inestabilidad laboral y el éxodo de maestros, el Ministerio de Educación dio alta a 15,230 docentes. De ellos, 4,753 son jubilados, 5,498 egresados de carreras pedagógicas, 1,329 reincorporados de otros organismos y 1,650 que estaban desvinculados laboralmente.

A inicios del curso escolar 2012-2013 el MINED dio a conocer que se necesitaban 13,551 maestros. Iniciado el curso, la plantilla fue cubierta con 13,481. Esto se pudo lograr con la contratación de profesores de otras provincias y con la incorporación a las aulas de los miembros de los consejos de dirección de los planteles.

Entre las causas de los incumplimientos de los horarios de clases y la desvinculación definitiva de las aulas están los bajos salarios, que no sobrepasan los 20 dólares mensuales, las excesivas inspecciones, los persistentes controles y el papeleo burocrático.

Con los bajos salarios que devengan, a los maestros no les alcanza prácticamente para cubrir sus más elementales necesidades. Es por ello que los factores económicos son los que más pesan para que tomen la decisión de abandonar las aulas.

El aumento salarial fue uno de los temas abordados en el XX Congreso de la CTC.

Donde cobra mayor nivel de gravedad el problema de los bajos salarios es en el sector educacional. La CTC conoce el problema, pero no lo aborda directamente, sino que apela a argumentos que nada tienen que ver con los reales problemas que hoy confrontan la mayoría de los maestros cubanos.

Los dirigentes del sindicato no desempeñan su verdadera labor de contrapartida del MINED. A lo único que se atreven los dirigentes sindicales de la Educación es a decir que los maestros están afectados económicamente, pero eluden hablar de la urgencia del aumento de salarios, que en gran medida detendría el éxodo, y contribuiría a mejorar calidad de la educación que hoy se imparte en Cuba.

Tratan el grave problema del éxodo de maestros de manera general, hablan de atender mejor a los maestros, de estimular su permanencia en las aulas, pero rehúyen referirse al aumento del salario.

Los dirigentes del sindicato de la Educación hablan de “estudiar otras estrategias”, pero no dicen cuáles. Admiten que los maestros se sienten insatisfechos, dicen que es necesario que los maestros se vuelvan a sentir en el centro de la sociedad, pero no quieren admitir que esto se resolvería si se les aumentara el salario y se le pusiera fin a la precariedad en que viven, que es la que los obliga dejar la actividad que estudiaron y de la que se calificaron.

Los dirigentes sindicales de la Educación dicen que las causas del éxodo son tanto objetivas como subjetivas, que la cuestión del salario no siempre es determinante.

Que esto lo diga un dirigente sindical es realmente vergonzoso: demuestra que está al servicio del gobierno y no de los maestros a los que dice representar.

Los jubilados que son contratados como maestros para cubrir las vacantes cobran dos salarios, pero el que lleva años y permanece en las aulas, cobra un misérrimo salario y por el momento no ve perspectiva de un aumento, algo realmente contradictorio.

En la capital hay 3,000 docentes procedentes de todas las provincias y mil jubilados contratados. Aun así, la falta de maestros en La Habana es crítica.

Los maestros que desde hace años reclaman el pago por antigüedad, están solos en esa batalla porque el sindicato que representa al MINED y no a ellos, guarda cobarde silencio sobre este importante asunto, que de resolverse, permitiría que las personas que llevan años en el ejercicio del magisterio, continúen en tan noble labor.

Los dirigentes sindicales oficialistas saben que el reclamo del aumento de salario de los maestros está más que justificado. La mayoría de los maestros imparten dos y más materias. Los de Secundaria Básica, que se graduaron de una asignatura, por lo general imparten dos y permanecen más de 8 horas en la escuela, pero de mejorar su salario, nada se dice.

La educación es una de las actividades más importantes que debe atender un gobierno, porque en ella descansa el futuro de la nación.

A pesar de los años y el gasto que conlleva su formación profesional, cuando los maestros llegan a las aulas, al ver todos los problemas que tienen que enfrentar y el poco salario que devengan que no compensa su esfuerzo, no lo piensan dos veces y se marchan,

A esa situación, el gobierno cubano tiene que darle una solución definitiva; de lo contrario, continuará el éxodo de maestros.

 

 

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