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Los policías también buscan dinero

Amarilis C. Rey, Primavera Digital

Managua, La Habana.- El tránsito por la vieja Calzada de Diez de Octubre que recorre una buena parte de la ciudad de La Habana, se hace cada vez más difícil.

El atascamiento de los vehículos, en ocasiones, debido a la falta de luz en los semáforos, y a la ausencia de un policía del tránsito que ponga algún orden, hace peligroso los cruces en las intercepciones, donde muchos choferes, sin ninguna cortesía, violentan el derecho de sus homólogos y ponen en peligro la vida de los pasajeros.

Muchos conductores afirman que sus autos sufren por esta calzada debido a la irregularidad de las calles y a los baches. Aunque algunos han sido reparados, otros continúan dificultando la buena marcha de sus vehículos.

Uno de estos choferes me contó su experiencia con una turista alemana, quien se asustó mucho y pensó que el chofer estaba ebrio.

"Fue muy cerca de la línea del tren, en La Víbora. En esa zona la calle está muy mala, y hay que maniobrar el auto para tratar de esquivar los baches. En el asiento trasero venían dos mujeres y en un momento observé como una de las dos, que me pareció extranjera, tenía los ojos muy grandes como si estuviera asustada. La joven que la acompañaba, trataba de tranquilizarla. Al ver que me había dado cuenta, dijo: "Ella es alemana, habla muy poco español y tiene miedo, pues cree que Ud. está borracho por la forma en que lo ve conducir.  Le contesté: Dile que puede estar tranquila, yo no bebo, lo que trato es de sortear los baches para que el carro sufra lo menos posible. no sé si aquella muchacha le pudo explicar bien a la alemana, creo que sí pues las dos se  rieron."

También hay conductores molestos por la actitud de algunos policías que según afirman, buscan algo más que infracciones de tránsito.

Este viernes, venía en un carro de alquiler por la Calzada de Diez de Octubre, cuando uno de los pasajeros dijo que se quedaba. El auto se detuvo y rápidamente dos jóvenes que estaban cerca corrieron. Después de algunas preguntas, abordaron el vehículo. De un auto patrullero parqueado cerca, salió un policía, se acercó y pidió al chofer se bajara y lo siguiera. Unos quince minutos después regresó, visiblemente disgustado.  Cuando le preguntamos si lo habían multado, el chofer contestó:

"Sí, me puso la multa, pero no tiene razón, aquí no hay ninguna parada de guagua, yo tengo una licencia que le pago al Estado y tengo que parar obligatoriamente para que los pasajeros se puedan bajar y montar. Yo sé que ellos lo que buscan es que les paguen para que no pongan la multa y no aumenten los puntos en la licencia. Pero yo les dije que no me van a meter miedo ni a coger mi dinero. Tengo un hermano y un primo que son policías. Lo de las multas, ellos me lo resuelven"

A pesar de todas estas vicisitudes y de sus viejos edificios resquebrajados, la Calzada de Diez de Octubre aun guarda restos de algunos de los que fueron sus comercios y sus anuncios. Medio ocultos por la suciedad y la añeja pintura de las fachadas, son testigos inequívocos de que tuvieron vida en algún tiempo pasado, que fue mejor.

 

 

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