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Los medios pertenecen al pueblo, ¿y a quién pertenece el pueblo?

Juan González Febles, Primavera Digital

Lawton, La Habana.- Leí con estupefacción en el rotativo oficialista Granma, en su edición del jueves 28 de julio, un recuadro en primera plana, con el siguiente titular: “En nuestro concepto, los medios masivos de divulgación pertenecen al pueblo”. El recuadro en cuestión contiene un extracto de una conferencia de prensa ofrecida en el Hotel Pegasus, de Jamaica, el 21 de octubre de 1977, por el ex dictador Fidel Castro.

Allí, el líder histórico del desastre nacional que llaman revolución y el culpable en jefe de toda la miseria, inviabilidad, ausencia de derechos y desesperanza compartida que padece la nación cubana, expresó:

Mi concepto de la prensa libre es que los medios masivos de divulgación, la prensa, la radio y la televisión deben ser propiedad del pueblo, y no propiedad de individuos particulares. Ese es nuestro concepto”.

Continúa más adelante y expresa: “Si un individuo es dueño de un periódico, publica lo que quiere, o no publica lo que no quiere; nombra a un director de cualquier tipo, y sigue la línea que le da la gana, pero muy bien puede ser la línea que no le interesa al pueblo”.

Por si fuera poco, agrega: “En nuestro concepto, los periódicos y los medios masivos de divulgación pertenecen al pueblo. Y debe existir, la más amplia libertad para que el pueblo utilice esos medios en favor de los intereses de la causa, en la crítica dura a todo lo que esté mal hecho. Creo que mientras más crítica exista dentro del socialismo, eso es lo mejor…”.

¿Qué les parece? Esto lo dijo quien a capricho nombra y destituye a quien le parece al frente del anti periódico Granma o de cualquier otra institución, ha osado cuestionar que haya algún dueño que no sea él mismo. A esto súmese, la aprobación de la violencia como método político y el empleo de fuerzas paramilitares como apoyo al régimen. Todo destinado a la consolidación de una dictadura militar totalitaria dirigida por el estado.

El castrismo necesita el control de la prensa para así contribuir a yugular definitivamente la libertad de expresión, información y todos los derechos vinculados a estas. La naturaleza totalitaria del Partido Comunista de Cuba fue uno de sus principales postulados. Los castristas sostienen que absolutamente todos los grandes logros en el pasado de la nación cubana se asocian con los ideales del castrismo, incluso antes de que esta aberrante ideología existiera. Todas las creaciones culturales como la literatura, la música, la pintura, la historia y las ciencias exactas quedan sujetas a la censura del PCC, quien dicta lo que todo cubano debía aceptar y creer y controla cada aspecto de la vida de la población, esto incluye jóvenes y niños.

La propaganda del castrismo busca la consolidación de sus ideales y los éxitos del régimen encabezado por el «líder» o Comandante en jefe Fidel Castro. Este es o ha sido presentado como el presunto genio detrás del “éxito” del partido único de Cuba. Un partido, tan salvador de la nación, como el líder supremo a quien no se puede ni se debe cuestionar.

En los inicios de la pesadilla, Castro tuvo la capacidad de mesmerizar al público a través de sus engañosos discursos. Esto le ayudó a instaurar un culto a la personalidad enajenante, afirmado por sus seguidores, que en la actualidad guarda muchas semejanzas con aquel que glorificó a Stalin en los peores momentos de su desempeño.

La deificación del líder histórico del desastre nacional cubano y culpable en jefe del fracaso y hundimiento de la nación cubana, de la pérdida de valores y todo lo demás, constituye la piedra angular para un cambio dinástico al gusto de la élite gobernante castrista.