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Los más formidables estafadores en la historia

Juan González Febles, Primavera Digital

Lawton, La Habana.- Fidel Castro y sus seguidores clasificarán como los más hábiles manipuladores que ha conocido la historia cubana.

Desde el clásico engaño de que hicieron víctima a Herbert Mathews y a su New York Times, -que tanto necesitaron ser engañados- hasta Errol Flynn que inició la fascinación de Hollywood por el Comandante, -fascinación que dura hasta el día de hoy- la pandilla verdeolivo consiguió engañar casi todo el tiempo, a casi todo el mundo.

Un hito fabuloso fueron los promocionados 20 000 muertos, caídos supuestamente durante la lucha contra el gobierno del general Fulgencio Batista. Esta mentira se repite aún por los medios oficiales cubanos. Ciertamente pegó y logró quedarse en un imaginario popular tan saturado con embustes, que ahí está aún. Es una de las menos importantes o de esas de las que menos se ocupa la gente u otra, entre las múltiples cosas que a nadie importan en Cuba.

Lo más impresionante está en algo que me contó un colega. Según este buen cubano, Cuba no tendrá oportunidad de encontrar toda la verdad o una parte importante de esta, -sobre los avatares de las últimas cinco décadas- en los archivos que serán abiertos cuando termine la pesadilla. Según me explicó, las órdenes de Fidel Castro y de sus miñones más afines son verbales, no se escriben y no hay constancia escrita de las más relevantes entre estas.

El manto de secretismo abarca muchas esferas y áreas de actividad. En el cementerio de Guanabacoa, en el habanero cementerio Cristóbal Colón y puede decirse que en todos los cementerios a lo largo del archipiélago cubano, los que mueren violentamente en las cárceles son reflejados en sus actas forenses de inhumación como fallecidos por causas no violentas. Los fusilados mueren de paros respiratorios, cardíacos o de anemias, entre otras causas. Las huelgas de hambre, simplemente no existen o son reflejadas como "depauperaciones físicas extremas", entre otras causas de muerte.

Hasta los registros de antecedentes penales del Registro Central de Sancionados, en muchos casos enmascaran las sanciones impuestas por los tribunales, para que la motivación política de muchas condenas se diluya en eufemismos. El escamoteo de la verdad, llega a proporciones insospechadas. Es de esta forma en que se reescribe la historia casi desde el 1ero de enero de 1959.

Así simples escaramuzas con un nivel de violencia inferior a los enfrentamientos de cuatreros con guardias rurales, se convirtieron en ¡batallas! Enfrentamientos de terroristas con policías, que los terroristas no lograron asesinar antes por la espalda, pasan a ser "actos heroicos" protagonizados por esos mismos terroristas. También se ha visto como se ha conferido el apelativo de mártires, a terroristas muertos por accidente. Accidentes que tuvieron lugar cuando explotaron las bombas que fabricaban en sus madrigueras y que colocarían en cabarets, tiendas y otros lugares frecuentados por civiles, cubanos mayoritariamente. No olvidar que en aquellos días pasados, no existían turistas ni extranjeros que privilegiar.

Las estafas que el régimen militar ha llevado adelante de forma muy exitosa, se dirigen en unos casos a demostrar o al menos intentarlo, que Cuba estaba en las condiciones de miseria extrema que comparten sus aliados africanos y del resto del tercer mundo en la actualidad. Es como si la cultura hubiera nacido en 1959. Antes nunca hubo algo digno de mención. Todo ha sido obra de la revolución verdeolivo.

En aras de estafar al imaginario popular se recorrieron y se recorren muchas etapas de simulacro y de mentira. El arte goebeliano de mentir fue mejorado por estos artífices verdeolivo del bulo. Como los momentos más oscuros preceden al amanecer y vivimos momentos muy oscuros de preñados de accidentes y muertes poco naturales y poco comprensibles, esperemos más. Lamentablemente, nadie quedará defraudado.

 

 

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