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Los lineamientos se van a bolina

Arnaldo Ramos Lauzurique, Primavera Digital

Centro Habana, La Habana, (PD) La Resolución Económica del V Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) que se celebró en octubre de 1997, quedó incumplida en su totalidad, nada se hizo realidad en los 5 años de su vigencia, ni en los trece años posteriores, hasta que se celebró el VI Congreso, que se postergó porque no había nada que ofrecer ni explicar.

El incumplimiento de las promesas al pueblo cubano se inició antes de esta fecha, ya estaba presente desde 1959 en que el engendro castrista transmitió su carga de mentiras irrealizables. A finales del siglo XX los crédulos del sistema eran una ínfima minoría; solo quedaban los escépticos, silenciosos y temerosos sin manifestar públicamente sus opiniones, un grupo de dirigentes comprometidos y un pequeño sector disidente reprimido y muchas veces encarcelado. Baste recordar a los autores del documento "La Patria es de Todos".

Al celebrarse este último Congreso se ignoró de forma total la Resolución Económica del anterior, de ella no se hizo mención alguna, confiando en la falta de memoria del pueblo cubano, o quizás la ignorancia histórica; pero basados en su impotencia.

Ante el cúmulo de fracasos y ofrecimientos no realizados a lo largo de más de medio siglo, solo cabe esperar que los planes de un quinquenio a medio terminar y los Lineamientos del Partido único en el poder no se efectúen; aunque a fines de 2010 Raúl Castro declaró –con una total hipocresía- que ya se había acabado el tiempo de seguir bordeando el precipicio, debido a los incumplimientos de los acuerdos de los anteriores congresos.

Los planes anunciados para el período 2011-15 están condenados al fracaso. El crecimiento planificado de 5,1% para esos años no se ha logrado aún y no se espera que esto ocurra este año. Se habló de un millón de trabajadores sobrantes que se pretendían liberar, de ellos 500 mil como inicio, pero nada se ha hecho. Menos del 20% de los trabajadores por cuenta propia que se han incrementado en estos últimos años, corresponde a trabajadores estatales.

Los intentos para salvar al sector agropecuario de la ruina causada por el sistema, con la entrega en usufructo de 1,5 millones de hectáreas, principalmente inundadas de marabú, no han dado frutos y aún permanecen ociosas más del 32% de las tierras que se pueden cultivar o utilizar en la ganadería.

Una demostración de que no ha habido intención de cumplir con los Lineamientos acordados, es que no tienen cuantificación de sus objetivos, ni plazos de cumplimiento, con el fin de no dejar establecidos compromisos para el régimen.

La declaración principal del Capítulo Modelo de Gestión Económica -y de todo el documento- es que la empresa estatal socialista continuará siendo la forma principal de la economía, y que las otras formas de gestión -incluidas la inversión extranjera y los trabajadores por cuenta propia- jugarán un papel auxiliar. Se plantea eternizar esa situación al proclamarse que no se permitirá la concentración de la propiedad en personas jurídicas o naturales, lo cual quiere decir que se mantiene el sistema actual con algunos retoques que se comentan a lo largo de ese amplio capítulo.

Se resalta en el capítulo Políticas macroeconómicas, que el reclamo popular de la unificación monetaria es recogido en un párrafo que deja su solución a la posteridad, prácticamente para las calendas griegas.

Un capítulo tan sumamente importante como es la Política Económica Externa. Pues incluye al comercio exterior, la deuda y los créditos, la inversión extranjera, entre otros, queda vacío de proyecciones concretas y sigue la línea de todo el documento de no expresar compromisos para el régimen.

De los otros 9 capítulos no hay nada que pueda destacarse y llama la atención la falta de sensibilidad en problemas tan agobiantes para la población como son el transporte y la vivienda, donde no se expresan soluciones.

Aparentemente el deporte no tiene nada que ver con este tema, pero como siempre se tomó como uno de los emblemas del régimen, basado en los logros que había tenido en la época de los subsidios soviéticos, se está desmoronando sin remedio. Un titular del diario oficial Granma se pregunta: ¿Qué nos pasó en el Mundial?, refiriéndose al evento de atletismo de Moscú donde Cuba tuvo una actuación muy pobre. Los fracasos actuales se registran en el béisbol, volibol, boxeo y todos los deportes, lo cual no puede desligarse del panorama sin esperanza que existe en la nación.

Parece que ese documento encubre la idea pérfida de que en el VII Congreso, si llega a celebrarse, se proclame que todo se cumplió, aunque nada se haya hecho.

 

 

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