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Los diplo-guaracheros de La Habana

Juan González Febles, Primavera Digital

Lawton, La Habana.- Los diplomáticos, a partir de la peculiar descripción aportada por Napoleón, son personas básicamente decentes que mienten, estafan y cometen cualquier cantidad de desvergüenzas en el servicio de sus países. En ocasiones juegan un rol destacado y son protagonistas del salvamento de vidas amenazadas como sucedió con los diplomáticos suecos que se aprestaron a salvar vidas de judíos destinados a campos de exterminio nazi, o los que lo hicieron en el Santiago de Chile conmocionado por el golpe militar de 1973, o los diplomáticos noruegos que contribuyeron al escape espectacular de rehenes en el Irán furioso y fundamentalista de los ayatolas.

No todo siempre ha sido así. Un ejemplo clásico podrían ser los diplomáticos destacados en Cuba. Trabajan en un país considerado difícil lo que les fortalece el currículo. Como no hay prácticamente intereses comunes de ningún tipo con sus países de origen, ya sea políticos, comerciales o culturales, lo hacen con el mínimo esfuerzo. Al tratarse de un destino que solo interesa a determinados y poderosos intereses, es fácil deducir de donde soplarán los vientos que les guiarán en su derrotero y quizás, hasta haya alguna recompensa o algún premiecito por servicios prestados, puede que alguna alcaldía o alguna otra cosa. ¡Vaya usted a saber!

Por todo esto, el riesgo es mínimo. En países organizados y exitosos como democracias, la burocracia tiene una gran autonomía de gestión lo cual permite, por regla general un funcionamiento eficiente y profesional de las distintas instancias de la administración pública. Lamentablemente hay ocasiones donde esta no injerencia política en la gestión administrativa de los asuntos públicos, se vuelve en contra del ciudadano y avala el abuso de poder del funcionariado.

Ahí tenemos a nuestros fieles aliados norteamericanos. La caricatura de Garrincha excelente en su factura, está hecha en el estilo de excelencia que lo mismo convoca a la risa o al llanto, todo depende de la vergüenza o el interés de cada quien. Un aspirante a visa expone cuan perseguido está y luego que consigue visado, pregunta cómo hará para visitar Cuba.

Ríen esos a los que nada les importa, lloran los que mantienen un compromiso con la libertad y la democratización de Cuba. Tal y como está concebido, el Programa de Refugiados no responde a los intereses legítimos de la democratización y el cambio democrático en Cuba. Se trata de un nicho para la politiquería que llevan adelante los peores intereses hoy ansiosos por que sea levantado el embargo y la promoción de la "Nueva Oposición". Son estos intereses los que apoyan y mantienen tal programa.

La sala de Internet que mantiene SINA, es otro exponente de lo que no debía suceder, pero sucede. La sala es atendida por cubanos seleccionados para ello por la policía Seguridad del Estado. De acuerdo con el patrón organizativo establecido, no existe privacidad para la correspondencia on line. Las memorias flash son entregadas al personal cubano y los accesos y el uso que tendrán estas memorias en sus manos, aún sigue abierto a la imaginación. La conectividad es peor a la calidad de conectividad del peor de los hoteles que en la capital ofertan estos servicios, como ya es sabido a precios prohibitivos.

Curiosamente, los VIP consagrados por SINA para acceso a sus salas de Internet o para la recepción de donadas memorias flash, cámaras fotográficas, etc., se corresponden con las más caras aspiraciones de aquellos que suspiran en estos momentos por el levantamiento del embargo. Se trata de esa nueva oposición de la que se sospecha, -con razón o sin ella- haber sido creada y controlada por el gobierno cubano, con la ayuda claro está de cómplices bien colocados en centros de poder vinculados con asuntos cubanos.

El boletín Cuba News, parece responder a los propósitos y fines del Departamento 21 de la policía Seguridad del Estado. Aunque se acepta y se concede espacio a Cubanet, el boletín se consagra a la información de segunda mano ofertada desde el miamense El Nuevo Herald, o al inevitable aporte de la nueva oposición y su blogósfera, en correspondencia con los peores intereses politiqueros cubano-americanos. Quizás los que realizan la selección de trabajos para Cuba News, son precisamente, los mismos cubanos seleccionados por la policía Seguridad del Estado para trabajar en SINA. ¡Quién sabe!

El caso es que desde la óptica de Cuba News, está casi excluida la mejor y más seria prensa de los Estados Unidos y del resto del mundo. Muy poco o casi nada de ABC, La Razón, Wall Street Journal, Washington Post, Los Angeles Times o Chicago Tribune. Poco o nada de Primavera Digital o Primavera en Cuba. En ocasiones, publican trabajos tomados de las Primaveras y hasta se olvidan de conceder el crédito.

La comparsa yanqui marcha a la cabeza de los diplo-guaracheros de La Habana con su programa de refugiados, sus salas de internet, y sus VIP. Surgen preguntas. Estas serían: ¿SINA responde a las expectativas y necesidades para una pronta democratización o se trata de algo necesario para el régimen militar con sus 20 000 visas, su inoperante cíber café y esa condición que mantiene hoy de sección clandestina de la policía Seguridad del Estado? Bueno, si las respuestas son las que temo, pues ciérrenla, váyanse y tan amigos.

Como ya se ha dicho, los yanquis no andan solos en la guaracha, por ejemplo: ¿Quién y en base a qué criterios, invitó a los participantes cubanos al foro de internet en Estocolmo 2013? ¿Serán los mismos funcionarios diplomáticos suecos acreditados en la actualidad en La Habana? Valdría saberlo y de paso saber además por qué no invitaron a nadie de Primavera Digital. Tiene que existir un estímulo muy fuerte para que personas tan inteligentes cometan injusticias tan notorias. ¿Cuál será ese estímulo?

El caso es que cada uno de los diplo acreditados en La Habana, sería capaz de exigir, inflamado de ardor cívico y ciudadano que la prensa en sus respectivos países se atenga al interés público, pero eso sí, en Cuba no. Para ellos, somos diferentes y esto en el peor sentido del término diferente.

Todo esto es poco o nada serio y perjudica las caras aspiraciones de democratización en Cuba, ojala termine pronto.

 

 

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