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Lo que la prensa oficial le ocultó al pueblo del discurso de Obama

Osmar Laffita, Primavera Digital

Capdevila, La Habana, Entre las diferentes actividades oficiales realizadas por el presidente Barak Obama durante su estancia en La Habana, estuvo el discurso pronunciado el 22 de marzo en el Gran Teatro de La Habana, en el que estuvo el presidente Raúl Castro, acompañados por ministros del gobierno, altas personalidades de la cultura.

El teatro fue colmado por representantes de la sociedad civil oficialista cubana, parte de la nutrida delegación que acompañó al presidente norteamericano, miembros del cuerpo diplomático y periodistas, tanto nacionales como extranjeros.

El discurso de Obama, que fue televisado, dejó clara la postura de la Casa Blanca en lo concerniente a la democracia, los derechos humanos y el libre ejercicio de las libertades de cualquier naturaleza.

Respecto al discurso de Obama, la prensa oficialista, al servicio de la dictadura, cumplió rigurosamente las órdenes impartidas por Osvaldo Alfonso Borges, el jefe del Departamento Ideológico del Partido Comunista.

Resultó escandalosa la reseña del discurso de Obama reflejada por los medios nacionales el 23 de marzo. Descaradamente podaron las críticas y señalamientos directos al gobierno cubano.

El diario Juventud Rebelde publicó un trabajo sin firma del autor que tuvo como titular “Nuestros pueblos siguieron compartiendo pasiones”.

El diario Granma publicó un primer trabajo, también sin el nombre del autor, sobre el discurso, titulado “Barak Obama: El embargo es una carga obsoleta sobre el pueblo cubano”. El segundo trabajo fue elaborado por el periodista Sergio Alejandro Gómez, con el título “El futuro de Cuba ya está en manos de los cubanos”.

El proceder del gobierno cubano fue realmente irrespetuoso, no solo con el presidente Obama, sino también con el pueblo al que afirma representar.

Obama, acompañado de su esposa, sus hijas y su suegra, recorrieron las calles de la Habana Vieja y visitaron el restaurante privado San Cristóbal, pero ninguna de esas actividades fueron reflejadas por la televisión cubana ni por los medios escritos.

Quedó demostrado, una vez más, que el pueblo cubano es rehén de los censurados medios oficiales. El acceso a la información de los cubanos es, en última instancia, decidido por el gobierno.

El texto completo del discurso de Obama en el Gran Teatro de La Habana no fue dado a conocer al pueblo cubano. Pasó a engrosar la lista de las informaciones que circulan de manera clandestina. El discurso integro, transcripto por la Casa Blanca, está en las pagina web que se ocupa de los temas cubanos, lo que ha posibilitado descargarlo a memorias flash para su distribución.

La negativa de la dictadura a publicar el discurso íntegro del mandatario norteamericano, se debió a las ideas que este expresó.

La democracia y el Estado de Derecho fueron vehemente defendidos por Obama.

Veamos algunos fragmentos del discurso.

 “Las diferencias entre nuestros gobiernos en todos estos años son reales y son importantes. Estoy seguro de que el Presidente Castro diría lo mismo, pero es nuestro deber reconocer cuánto tenemos en común, en muchos sentidos, Estados Unidos y Cuba son como dos hermanos que han estado incomunicados durante años, incluso cuando compartimos la misma sangre.

“No podemos pasar por alto las diferencias que existen entre nosotros, sobre cómo organizamos nuestros gobiernos, nuestras economías y nuestras sociedades. Cuba tiene un sistema de un solo partido; Estados Unidos es una democracia de múltiples partidos. Cuba tiene un modelo económico socialista; Estados Unidos es un mercado libre. Cuba ha reforzado el papel y los derechos del Estado; Estados Unidos está fundado sobre los derechos individuales”.

“El valor más importante de un país es su gente. En Estados Unidos tenemos un monumento claro de lo que pueden construir los cubanos: se llama Miami. Aquí en La Habana, vemos ese mismo talento en cuentapropistas, cooperativas y autos viejos que aún funcionan: el cubano inventa del aire”.

“Dos divisas no deberían separar el tipo de salarios que pueden ganar los cubanos. Debería de haber Internet disponible en toda la isla, para que los cubanos se puedan conectar con el mundo entero y a uno de los motores de crecimiento más fuertes en la historia de la humanidad”.

“Todavía hay problemas enormes en nuestra sociedad. Pero la democracia es la forma de cambiarlos. Los trabajadores se pueden organizar y la gente de a pie tiene una voz, la democracia estadounidense le ha dado a nuestro pueblo la oportunidad de perseguir sus sueños y disfrutar de un alto nivel de vida”.

“Pienso en la democracia. No porque pienso que la democracia en Estados Unidos sea perfecta, sino precisamente porque no lo somos, necesitamos el espacio que la democracia nos da para cambiar. Les da a los individuos la capacidad de ser catalizadores para pensar en nuevas maneras”.

“Pero ahora que hemos quitado la sombra de la historia de nuestra relación, debo hablar honestamente sobre las cosas en las que yo creo – las cosas en las que nosotros, como estadounidenses, creemos, Como dijo Martí: La libertad es el derecho de todo hombre a ser honesto, pensar y hablar sin hipocresía”.

“No los puedo obligar a estar de acuerdo, pero deben saber lo que pienso. Creo que cada persona debe ser igual bajo la ley”.

“Los ciudadanos deberían ser libres de expresar sus ideas sin miedo, de organizarse, y de criticar a su gobierno y protestar pacíficamente, y que el estado de derecho no debería incluir detenciones aleatorias de las personas que hacen uso de esos derechos. Yo creo que cada persona debería tener la libertad de practicar su fe de forma pacífica y pública. Y, si, yo creo que los votantes deberían de elegir sus gobiernos en elecciones libres y democráticas”.

“Creo que estos derechos son universales. Creo que son los derechos del pueblo estadounidense, del pueblo cubano y de todo el mundo”.

Precisamente contra estas ideas y pensamientos de Obama, arremetieron con todas sus fuerzas los inveterados sicarios al servicio de los medios de la dictadura, Iroel Sánchez, Enrique Ubieta Gómez, Cristina Escobar y Talía González, quienes se dedicaron a descalificar el discurso del mandatario norteamericano, con la total complacencia oficial.