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Ley de Ajuste y salida ilegal

José Antonio Fornaris

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) - La Ley de Ajuste Cubano volvió de nuevo a ser mencionada en las Naciones Unidas. De acuerdo con el diario Granma, el pasado miércoles 18, el representante alterno del gobierno de Cuba en esa organización internacional, Rodolfo Benítez, mencionó el tema al hablar en una sesión de la Asamblea General.

Benítez dijo, según el rotativo, que esa ley constituye un abominable desprecio por la vida humana al estimular salidas ilegales desde la isla hacia territorio estadounidense. Y agregó que se trata de una norma única en el mundo que ofrece a los cubanos que llegan a Estados Unidos por vías ilegales, privilegios que no reciben ciudadanos de ninguna otra nacionalidad.

Deben de haber existido varias motivaciones para la puesta en vigencia de la Ley de Ajuste Cubano, unas de carácter político y otras de carácter humano. Pero quizás una de las peculiaridades que ayuda a mantener su vigencia después de 45 años, es el calificativo de “salida ilegal” que se le otorga a una acción que es un acto soberano de cualquier ser humano. Nadie se va de forma ilegal de su propia casa, y el país es la casa, en este caso, de todos los cubanos.

Pero además, “salida ilegal” es una figura delictiva presente en el código penal. Y por ese “delito”, miles de cubanos han cumplido años de prisión.

A su vez, el Departamento de Inmigración y Extranjería, dependencia del Ministerio del Interior, tiene desde hace años establecida la figura de “salida definitiva del país”; lo que quiere decir que los cubanos que salen a establecerse en otras naciones tienen prohibido el regreso a su suelo natal.

Eso indica también que cuando un cubano sale de su país lo pierde todo. De manera oficial se pierden hasta las raíces. El regreso sólo se permite de “visita”. Los cubanos retornan a su patria como turistas.

Cuba es la única nación del hemisferio donde existe un régimen antidemocrático hace más de medio siglo. Los ciudadanos están totalmente indefensos ante el Estado. A Dios y a Estados Unidos hay que dar gracias por la existencia de la Ley de Ajuste Cubano.

Se dice que en Estados Unidos hay entre siete y diez millones de mexicanos indocumentados. Ellos, de acuerdo a las leyes de su país continúan siendo tan mexicanos como el día de su nacimiento. A los cubanos que emigran, no importa la manera en que lo hagan, ni hacia donde lo hagan, el gobierno de La Habana los convierte en extranjeros no deseados.

Desde luego, todas las trabas, obstáculos y dificultades, entre ellas la criminalización del derecho a salir y entrar libremente al país, el Estado los ha implementado para evitar de alguna manera el éxodo. Porque dadas las características del sistema social, económico y político imperante en la isla, los cubanos no emigran, huyen.

Nuestro éxodo, a pesar de los impedimentos, es enorme; más del 15% de la población del país, que es de algo más de 13 millones, vive fuera del territorio nacional.

El gobierno asegura que la gente se va por problemas económicos, pero en un país donde el Estado es prácticamente dueño de todo, lo económico es totalmente político. Si a eso se le agrega que las autoridades y sus medios aseguran casi de forma constante que el socialismo es muy superior al capitalismo, entonces los que dejan atrás, utilizando cualquier medio, un sistema ideológicamente superior, es porque no están de acuerdo con sus postulados. Y eso es, definitivamente, un rechazo político.

Imagino que la Ley de Ajuste Cubano será realmente obsoleta cuando en Cuba no exista ningún tipo de segregación política; es decir, cuando tengamos democracia. En conclusión, cuando los comunistas no estén en el poder.