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Las TRD mal administradas por los militares

Osmar Laffita Rojas, en Primavera Digital

Capdevila, La Habana.- A los dos años de ejercer Raúl Castro como presidente, enviaba señales de que su política económica se desmarcaba del estatismo que aplicaba su predecesor, Fidel Castro, quien prácticamente había liquidado la actividad privada a pesar de que por ley estaba autorizada.

Como muestra de que su gobierno no iba en esa dirección, la primera medida del gobierno de Raúl Castro dirigida a reactivar los pequeños negocios privados fue la puesta en vigor de la Resolución No. 32 de 7 de octubre de 2010 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), en la que se autorizaba nuevamente el ejercicio de 178 actividades para ejercer las cuales se podía sacar licencias. Entre ellas estaba la no. 71, de modista y sastre.

El gobierno de Raúl Castro vio inicialmente la ampliación de la actividad privada como una vía para generar empleo para los casi 1’200,000 trabajadores que sobraban en las plantillas de las empresas estatales, resultado de la política voluntarista e irresponsable de pleno empleo que aplicó Fidel Castro.

El 6 de septiembre de 2012 el MTSS puso en vigor la Resolución No. 33, la cual ampliaba a 181 las actividades que se autorizaban a ejercer. En dicha Resolución se mantuvo la no. 71 de modista y sastre.

Tal fue el crecimiento de los pequeños negocios privados, que prácticamente en todas las ciudades y pueblos de la isla, comenzaron a funcionar cafeterías, pequeños restaurantes, pizzerías, casas destinadas al alquiler de habitaciones.

En los portales de las casas, así como áreas y locales especialmente habilitados, había pequeños negocios en los que vendían ropa, calzados y bisuterías para el hogar y de uso personal. La mayor parte de estas mercancías eran traída de los Estados Unidos, Ecuador, Panamá y México. Pasaban por la aduana, eran declaradas como artículos sin carácter comercial, hasta un límite de 100 libras, y sus propietarios pagaban los impuestos correspondientes.

Tal fue el incremento de las ventas de productos importados que al finalizar el año 2012 estaban dedicados a este negocio, amparados en la licencia de sastre y modisto, cerca de 90,000 personas.

Tal fue la aceptación por el pueblo de estas mercancías, principalmente por mujeres y jóvenes, que dejaron de ir a comprar en las Tiendas de Recuperación de Divisas (TRD). En estos pequeños negocios privados se encontraban mercancías variadas, más modernas y bien confeccionadas. Si bien los precios eran altos, se podía regatear con el dueño.

En las TRD muchas de esas mercancías no se ofertaban, y si tenían la suerte de encontrarlas, estaba pasada de moda, mal confeccionada y con precios muy elevados, que no se correspondían con su mala calidad. Como el dueño es el Estado, en las TRD no se puede regatear: lo tomas o lo dejas.

En el primer trimestre de 2012, con miras a ampliar el control de los militares sobre la economía, el gobierno tomó la decisión de traspasar al Grupo de Administración Empresarial(GAE), perteneciente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la dirección de los diferentes grupos empresariales que se ocupaban de la venta minorista en dólares, léase CIMEX y su red de más de 2000 tiendas, gasolineras, cafeterías, servicios navales, bancarios, inmobiliarias, y CUBALSE, hoy desaparecida, que además de a las actividades que realizaba el CIMEX, también se ocupaba de los servicios al cuerpo diplomáticos y las empresas extranjeras radicadas en Cuba. Esta última actividad se la asignaron al Grupo Palco, junto con todas sus tiendas, hoteles, restaurantes, dulcerías, casas de modas y cafeterías, ahora bajo la dirección del GAE.

El grupo Palco fue liberado de la dirección del Palacio de Convenciones, PABEXPO, EXPOCUBA, el centro de reuniones “El Laguito” y las casas de protocolo, que pasaron a ser dirigidos directamente por el Consejo de Estado.

La Cadena Caracol, que era dirigida y administrada por el Ministerio de Turismo, también pasó a manos de los militares. Todas las tiendas que funcionan en los hoteles y en las diferentes instalaciones de veraneo, las agencias de renta de autos y las bases de ómnibus destinadas al servicio de los turistas nacionales y extranjeros, pasaron al GAE.

Por decisión del director ejecutivo del GAE, el general de brigada Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, los trabajadores de todas las TRD pasaron a ser trabajadores civiles de las FAR y los obligaron a integrarse al sindicato de la Defensa.

En una de las tantas reuniones del GAE celebradas en los primeros meses de 2012, su dirección pudo conocer de la caída en las ventas en las TRD y del alarmante crecimiento de los inventarios de los almacenes. Al analizar las causas, detectaron que las pérdidas eran originadas por la proliferación de miles de pequeños negocios privados debidamente autorizados que vendían disímiles artículos importados.

Para parar esto de raíz, el gobierno dio instrucciones a la titular del MTSS, Margarita González Fernández, para que sobre la base de argumentos legales, demostrara que la licencia de sastre y modista no facultaba a sus poseedores para importar y comercializar ropa, calzado, bisuterías y otros enseres, porque representaba una violación de lo establecido.

Para aniquilar el floreciente negocio de las ropas y enseres importados que habían sumido en la quiebra a las TRD, el MTSS puso en vigor la Resolución No 42 de 2013, en la que se fijaba el alcance de cada actividad autorizada.

A los poseedores de mercancías importadas les dieron un plazo para liquidarlas antes del 31 de diciembre de 2013.

Ahora el GAE tiene el monopolio del mercado minorista de venta en dólares.

La vicepresidenta de su principal conglomerado comercial, la corporación CIMEX, anunció que la facturación por las ventas realizadas en 2014 ascendió a una cifra muy cercana al monto total de lo recibido por el país por concepto de remesas recibidas desde el extranjero. Esto da una idea del enorme poder económico del GAE.

Un reportaje realizado por las periodistas Juanita Perdomo Larezada y Betty Beatón Ruiz, del semanario Trabajadores, bajo el título “Hay, pero no me gusta”, publicado el 9 de febrero, se refiere al desastroso estado de desabastecimiento de las TRD de Santiago de Cuba y Matanzas.

No es solo en esas ciudades. En el resto del país se repite similar situación. Cuando la población va a hacer sus compras en las TRD, chocan con un pésimo servicio y productos de la mala calidad. Pero ahora no tienen otra opción estos establecimientos, porque desaparecieron los vendedores particulares. Y los militares son administradores ineficaces e incompetentes.