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Las paladares y los restaurantes estatales

Orlando Freire Santana

LA HABANA, Cuba, septiembre, www.cubanet.org -En los últimos meses hemos sido testigos de una polémica desarrollada en las páginas del periódico Granma acerca del trabajo de la empresa estatal “Restaurantes de Lujo”, una entidad que agrupa a los principales centros gastronómicos de la capital cubana.

La contienda comenzó el viernes 13 de julio con un artículo del periodista Félix López, quien apuntaba que, con el paso de los años, la empresa “Restaurantes de Lujo” no había logrado un servicio gastronómico de excelencia, ni tampoco la eficiencia en el campo económico, los dos objetivos esenciales que se propuso la entidad desde su creación. En cambio, el articulista aseveraba que, irónicamente, los restaurantes particulares que nacieron en el contexto del trabajo por cuenta propia (las paladares) se habían convertido en los verdaderos restaurantes de lujo, al contar con buena gastronomía, excelente servicio, competitividad, imagen y promoción de sus actividades. Como colofón, y con los lógicos matices que presupone escribir desde las páginas de Granma, el periodista dejaba entrever que lo privado podría ser más eficiente que lo estatal, ya que los auténticos propietarios son los que le imprimen al colectivo el necesario sentido de pertenencia.

Dos semanas después, el 27 de julio, apareció en Granma una carta del director de la empresa “Restaurantes de Lujo”, que lógicamente guardaba relación con el artículo antes mencionado. El funcionario comenzaba la misiva con el argumento de que el periodista no conocía la Empresa, y que él estaba en el deber de responderle debido al malestar que el artículo de López había causado entre los trabajadores de su entidad. En general, se trató de un pronunciamiento justificativo, que no obstante reconocer “algunos errores, falta de profesionalidad en el servicio, así como chapucerías en la labor de las entidades que componen la empresa”, fue pródigo en destacar los “logros” obtenidos por “Restaurantes de Lujo”. Logros que, al examinar lo declarado por su director, resaltan más por la vertiente político-administrativa que debido a la calidad del servicio. Al parecer, y con independencia de la defensa de la empresa estatal que deba de hacer a causa de su cargo, este funcionario clasifica como uno de los elementos de línea dura que se oponen a los cambios en Cuba.

El último episodio de la polémica al que pude acceder fue una carta de un lector publicada en Granma el viernes 10 de agosto. Contiene una fuerte crítica al trabajo de la empresa “Restaurantes de Lujo”, y a la respuesta de su director al artículo del periodista Félix López. En uno de los párrafos de la misiva, el lector expresa lo siguiente: “El director ha querido demostrar que su empresa funciona, evadiendo la crítica que le realizaron. Restaurantes de Lujo debería ser una vergüenza para la empresa socialista cubana: porque ni es eficiente (sus establecimientos están vacíos, y si no vendes no eres eficiente), y mucho menos es eficaz porque tampoco cumple con los objetivos para los que se creó la empresa (dar un buen servicio al pueblo)”.

Confieso que, a pesar de resultarme muy interesante la polémica, no le había prestado más atención. Sin embargo, un hecho acaecido en días pasados me trajo nuevamente el asunto al primer plano. Acudí, en un horario de cena (7 pm), al restaurante estatal TV Café, ubicado en los bajos del edificio Focsa, en el Vedado. Durante el tiempo que permanecí allí, el restaurante se mantuvo casi vacío, y además pude comprobar una merma en la calidad de los productos que ofertaban. Ya de regreso a casa, pasé por la puerta del restaurante privado Los Nardos, ubicado frente al Capitolio habanero, y aprecié una gran cantidad de personas que hacían cola para entrar. Enseguida pensé que las casualidades no desempeñaban ningún papel en este contrapunteo.

 

 

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