Cubanálisis - El Think-Tank

    LA PRENSA INDEPENDIENTE CUBANA

 DESDE EL CAIMÁN

.

Cubanálisis - El Think-Tank abre un espacio más a los heroicos y decididos profesionales que desde dentro del monstruo enfrentan innumerables y continuas presiones para ejercer cada día su derecho a expresar sus opiniones. No se publicarán materiales donde los autores no se identifican con sus nombres reales o no residan en Cuba. El único criterio restrictivo es la calidad: materiales escritos con rigor profesional se publican, aunque Cubanálisis - El Think-Tank no comparta necesariamente opiniones vertidas en dichos artículos.

 

Las medidas ejecutivas de Obama no ayudan al pueblo de Cuba

Oscar Sánchez, en Primavera Digital

Cidra, Matanzas, Las medidas aprobadas por el presidente de los Estados Unidos de América para ayudar al pueblo cubano no han tenido el efecto que algunos soñadores esperaban. Aunque estas medidas modifican la aplicación de aspectos esenciales del embargo económico impuesto a Cuba a inicios de los años sesenta del siglo pasado, no han contribuido a mejorar las condiciones de vida de la nación caribeña.

Más allá de los supuestos éxitos proclamados por la cúpula gobernante castrista en las esferas económica y social, los cubanos viven uno de los peores momentos de su historia. La libertad es hoy más que nunca pura fantasía y los derechos universalmente reconocidos han pasado a ser fuero de una cruel dictadura y de corporaciones y gobiernos extranjeros.

El responsable máximo de esta situación es el dictador militar Raúl Castro, quien para evitar el empoderamiento de los cubanos y la pérdida del control que ejerce sobre estos, ha fortalecido el andamiaje policial, bloqueado la implementación de algunas de las nuevas regulaciones estadounidenses y utilizado los beneficios de otras en el contentamiento de la oligarquía parasitaria que lo respalda.

Al general presidente no le interesa la prosperidad y la felicidad del pueblo cubano, por esto no escucha sus desesperados reclamos. Le importa poco que los altos precios de los productos básicos y la ausencia de libertades civiles, económicas y políticas asfixien a sus compatriotas, que sufran por la falta de medicamentos, la violencia policial y el pésimo estado del transporte público. Tampoco parece ser su problema las viviendas que se deterioran y derrumban sin que el régimen libere los recursos necesarios para evitarlo.

De poco ha valido que doce categorías de estadounidenses hayan sido autorizados por el presidente Obama a viajar a Cuba, acompañados de sus familias sin estar sujetos a límites de gastos.

A pesar de que hace meses Washington autorizó la exportación de productos y servicios a Cuba en la esfera de las telecomunicaciones y la importación de bienes y servicios para el sector no estatal, no ha habido actividad comercial en ambos sentidos porque La Habana no dispone de dinero para comprar y no ha creado el marco legal para ampliar el comercio privado.

Resulta inconcebible que el general presidente Raúl Castro no haya facilitado hasta esta fecha la compra en EEUU de materiales de construcción, equipamiento y herramientas para el sector no estatal de la economía cubana, incluida la actividad agrícola, ahora que las compañías norteamericanas están autorizadas desde hace meses a vender dichos productos.

Un hecho que acentúa las buenas intenciones de Washington lo constituye la nueva serie de medidas dadas a conocer durante la última quincena de enero. Estas incluyen entre otros puntos, el otorgamiento de créditos bancarios a Cuba y la aprobación de licencias para exportar al país caribeño productos agrícolas como insecticidas, pesticidas y herbicidas.

Mientras EEUU modifica la aprobación de aspectos básicos del embargo y reanima su política de acercamiento a Cuba, el régimen de La Habana incrementa la represión contra los disidentes, se empeña en robar para su provecho los frutos de las medidas estadounidenses y busca nuevos pretextos para no realizar elecciones libres ni respetar los derechos esenciales de los cubanos.

Las medidas promovidas e implementadas por el presidente de los EEUU, Barak H. Obama, lejos de ayudar al pueblo cubano, servirán para apuntalar a un régimen que se niega a seguir la ruta de la democracia.