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Las engavetadas medidas ejecutivas de Obama

Osmar Laffita, en Primavera Digital

Capdevila, La Habana.- Ha sido muy prolija la información brindadas por los medios oficiales del gobierno cubano el 16 y 17 de diciembre referidas a los resultados del primer año del anuncio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana. Se respira el fétido olor de la escandalosa manipulación y el ocultamiento de los servidores del régimen que no están interesados en que el pueblo conozca lo que verdaderamente aconteció.

Todos los medios, por orden recibida del Departamento Ideológico del Partido Comunista, concuerdan en señalar que en este año “fueron evidentes los progresos en los ámbitos políticos y diplomáticos y de la cooperación bilateral”.

Dichos progresos se pueden resumir con la apertura de embajadas en Washington y La Habana, las medidas ejecutivas del presidente Obama, puesta en vigor por los departamento de Comercio y Tesoro en enero y ampliadas en septiembre, las visitas de los secretarios de Estado, Comercio y Agricultura, de los gobernadores de Nueva York, Arkansas y Texas, los acuerdos sobre el restablecimiento a modo de plan piloto del Servicio Postal Directo y el anuncio del restablecimiento de los vuelos comerciales regulares entre los dos países.

A pesar que en estos 12 meses las reuniones sostenidas entre los representantes de los gobiernos de los EEUU y Cuba se han desarrollado en un clima de respeto y de no injerencia, persisten temas en que las partes no han avanzado debido a sus posturas contrapuestas.

La parte cubana pone como precondición para la normalización de las relaciones, el fin del embargo económico, la devolución de la Base Naval de Guantánamo, el cese de las transmisiones de Radio y Televisión Martí, de los programas de ayuda a las fuerzas prodemocráticas en Cuba y una compensación por los daños económicos ocasionados por el embargo, que según el gobierno cubano, ascienden a centenares de miles de millones de dólares.

En torno a estos puntos, la Casa Blanca dio a conocer una Nota Informativa el 17 de diciembre, cuyo texto fue dado a conocer por los medios oficiales de manera fragmentada y con comentarios.

En la citada nota de la Casa Blanca se advertía: “Somos claros sobre nuestras diferencias, en las que se incluye el apoyo de los EEUU a la democracia y a los derechos humanos”.

En el texto se reitera: “Seguimos criticando las violaciones de los derechos humanos y abogamos por el respeto de la libertad de expresión y reunión”.

La nota se esforzó en dejar claro que la Casa Blanca no tiene que ver con las decisiones que adopte el Congreso, que es la instancia legislativa autorizada para poner fin al embargo.

La administración de Obama ha tomado medidas para que sea más fácil hacer negocios en Cuba y para ello apoyará al creciente sector privado y cooperativo, con el objetivo de ampliar el comercio en beneficio de los dos países.

Pero como no es prerrogativa de la Casa Blanca abordar asuntos que son potestades del Congreso, la nota no hace referencia a las prohibiciones y regulaciones establecidas por las leyes Torricelli y Helms-Burton que codificaron el embargo económico, impiden cualquier relación comercial con las autoridades y las empresas estatales cubanas.

La postura asumida por el régimen de La Habana es de total rechazo a las 14 medidas ejecutivas puestas en vigor por Obama en enero y ampliadas en septiembre. Consideran que solo influyen sobre un reducido grupo de elementos de la aplicación del embargo, que se reducen al envío de remesas y el apoyo a la actividad privada, las cooperativas, y las telecomunicaciones.

El grueso de las regulaciones que amparan el embargo, de acuerdo al gobierno cubano, se mantienen en pie.

Es decir, que medio millón de personas con licencia que los autoriza para ejercer la actividad privadas, más los miembros de las 3,752 cooperativas de diferentes tipos, en las que están involucradas directa o indirectamente más de 2 millones de personas dedicadas a las actividades productivas y de servicios, para el gobierno cubano no son importantes.

Tan antinacional política fue ratificada por el presidente Raúl Castro en su declaración al pueblo cubano con motivo del primer aniversario del 17D, y que fue dada a conocer por los diferentes medios oficiales el 19 de diciembre.

Raúl Castro dijo que “las medidas adoptadas hasta el momento por el presidente Obama, aunque positivas, han demostrado tener un alcance limitado, lo cual ha impedido su implementación”.

Los venales corifeos pagados por el régimen no se avergüenzan de repetir falsedades. Aseguran que las14 medidas ejecutivas aprobadas por el presidente Obama, dirigidas hacia los sectores privados y cooperativos y no a las empresas del Estado, son una muestra de sus marcados fines políticos.

La servil periodista del diario Juventud Rebelde, Juana Carrasco Martín, en su trabajo titulado “Buen año de comienzo, pero el bloqueo no ha terminado”, publicado el 17 de diciembre, ajustada a pie juntillas al guión que previamente le entregaron, repite lo que le ordenaron: que “Obama cuenta con prerrogativas que pueden ser mucho más grandes” y que “los pasos que hasta ahora ha dado, por demás, están maniatadas por el propio embargo”.