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Las  desventajas  de  la  victoria perpetua

Rogelio Fabio Hurtado, Primavera Digital (a través del blog “Infierno de Palo”)

Marianao, La Habana.- Este año  Cuba cumplirá 55 años bajo el mando de los hermanos Castro. Esta victoria perpetua no deja de tener inconvenientes. El primero de todos es la parálisis absoluta de la vida política, y el congelamiento asfixiante de la dinámica social. Este medio ambiente cría a un modelo de habitante carente de iniciativas, sin ambiciones, medroso y siempre atento a sobrevivir trabajando lo menos posible.

Los primeros 57 años de República engendraron a seres idealistas, virtuosos y dispuestos al sacrificio de sí mismos, como Frank País y José A. Echevarría, por solo citar entre los más conocidos.

Obtenida la gran victoria, ya los cubanos no necesitamos pensar ni luchar por la realización de sueños. Todos han sido debidamente cumplidos, y solo nos queda contemplarlos y aplaudirlos.

Bajo esas condiciones, el segmento encargado de vigilar por el cumplimiento de todo lo establecido se ha acostumbrado a hacer oídos sordos a cualquier tipo de queja que venga desde la población, pues tienen que concentrarse en atender las órdenes, siempre superiores.

Si antiguamente las personas contaban con la ilusión de escribirle a Celia o encontrarse un día por la calle con el Máximo Líder, los hábitos del General Presidente, a quien ni siquiera puede vérsele pasar en vertiginosa caravana, no dejan lugar a esas expectativas: parece que raras veces sale del Bunker.

Ese espacio vacío le permite a cada mayoral dictar en su realengo de acuerdo con su propia conveniencia. Viven como reyes, repite la gente por la calle.

En días pasados escuché a una persona, con antecedentes revolucionarios pero abrumado por el caos cotidiano y omnipresente, decir: “Hubiese sido preferible que el Gobierno se hubiese caído”,  Argumentaba el hombre, con cierta amargura, que al menos, cualquier nuevo gobierno se hubiese preocupado por mejorar algo, por frenar la caída en barrena de casi todo, menos esta élite, envejecida y carente de nuevos proyectos.

A estas alturas, está muy claro que el rumbo socialista, escogido públicamente en vísperas de Playa Girón, pero decidido mucho antes, cuando el Líder único disolvió al M-26-7 como organización política para favorecer la crecida del PSP, estuvo motivado por las garantías que el modelo soviético le daba para permanecer ilimitadamente en la cima del Poder, cosa muy improbable si hubiese permanecido dentro del canon de la Constitución del 40, por cuyo restablecimiento dieron sus vidas muchísimos cubanos durante la lucha insurreccional contra el gobierno de Fulgencio Batista.

Ser Presidente de una República libre y democrática para darle al pueblo  el gobierno honrado que Martí y Eduardo Chibás le habían prometido, desgraciadamente para nosotros, le pareció muy poca cosa al aguerrido abogado de origen campesino. Entonces se proclamó Comandante en Jefe, le pedimos que ordenara, lo hizo muy a gusto y aquí estamos, embarcados en un viaje sin regreso, hacia el lugar que nunca existió.

 

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