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Las Bibliotecas Comunitarias

Frank Correa, en Primavera Digital

Jaimanitas, La Habana.- La lectura de un libro puede cambiar la vida de cualquiera y convertir a un hombre esclavo en libre. Ese es el motivo fundamental de la censura y el férreo control del gobierno comunista sobre toda literatura que no ensalce y magnifique la obra de la revolución.

En Cuba la historia de las bibliotecas independientes, que se han encargado de esta altruista labor de liberar a los individuos, ya data de muchos años. Varios proyectos han nacido, visto florecer y caducar su existencia cumpliendo estos objetivos sagrados del derecho a la libre información.

Su trabajo ha sido perseguido y hostigado. No olvidemos que entre los encarcelados y condenados de la Primavera Negra se encontraban muchos bibliotecarios independientes, cuyo delito se reducía a poseer en sus viviendas libros prohibidos a disposición de los ciudadanos que sintieran deseos de leerlos.

Muchos activistas de Derechos Humanos ejercieron la noble profesión de bibliotecarios y varios son los proyectos que pudieran mencionarse, desde Humberto Colás y Gisela Sablón, hasta las Bibliotecas Cívicas “Reinaldo Bragado Bretaña”, que fundó la hoy exiliada Omayda Padrón Azcuy.

El restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos está a la vista. Las bibliotecas independientes están entre los 12 puntos acotados por el presidente Barack Obama como necesarios para desbrozar el camino hacia la democracia en Cuba. Justo en este momento, acaban de nacer las Bibliotecas Comunitarias.

Primavera Digital conversó con Alejandro García, uno de sus fundadores.

FC. ¿Cómo nacen las Bibliotecas Comunitarias?

AG. Las Bibliotecas Comunitarias es una continuidad del trabajo que ha venido realizándose durante muchos años por valiosos compatriotas, con el objetivo de romper la censura oficial que existe contra un tipo de literatura que el gobierno denomina subversiva, y que no son otra cosa que patrimonios de la literatura universal y su prohibición es una violación flagrante de los principios básicos de las naciones.

A raíz de la partida de Omayda Padrón, fundadora de las Bibliotecas Cívicas Reinaldo Bragado el trabajo quedó en manos de su hija Jennifer Fonseca, quien viajó a Estados Unidos en viaje de trabajo y al no regresar el trabajo decayó, a tal punto que estuvo a punto de desparecer. El 31 de enero un grupo de bibliotecarios decidimos romper el silencio y nos reunimos en la biblioteca Juan Francisco Manzano, de Jaimanitas, donde decidimos fundar un nuevo proyecto con los bibliotecarios que quisieran seguirnos, que titulamos Proyecto de Bibliotecas Comunitarias. Ya estamos encauzados y consideramos que el importante trabajo de las bibliotecas seguirá adelante.

FC. ¿Quiénes componen el ejecutivo de este nuevo Proyecto Bibliotecas Comunitarias?

AG. No existirá más el cargo de Coordinador Nacional, no hay centralización de jefatura en este proyecto, la dirección estará colegiada por cuatro coordinadoras que dividirán sus funciones en las diferentes zonas del país donde existen bibliotecas. Lo componen Yunia Figueredo Cruz, Nuria de la Caridad de La Vega Del Risco, Adalberto Blanco y un servidor. Hasta ahora tenemos 18 bibliotecas activas que nos seguirán en el nuevo proyecto, pero sabemos de otras que ya quieren contactarnos para alistarse también.

FC. ¿Qué pasará con las otras bibliotecas?

AG. Ahora existe cierta resistencia por parte de algunos bibliotecarios que se asustan ante un nuevo proyecto, para los que nuestras puertas siempre estarán abiertas cuando la rueda de la historia los rebase y comprendan que la evolución natural del trabajo por la democracia exige cambios. Con las Bibliotecas Comunitarias pensamos lograr una diversidad temática y no reducirla solamente al préstamo de libros, queremos llegar a lo más profundo de la comunidad, trabajar con las embarazadas, los minusválidos, los alcohólicos, las familias disfuncionales, los ancianos y los niños.

Estamos buscando apoyo de patrocinadores para conseguir recursos para el trabajo. La transparencia será nuestra mejor arma. Hemos consultado con diferentes bibliotecas de todos los rincones del país que están de acuerdo y muy entusiasmados con el nuevo proyecto. Pensamos impartir talleres de preparación para bibliotecarios, para poder acometer las diferentes esferas de trabajo y estamos seguros que nuestra labor, tan necesaria en los nuevos tiempos que nos esperan será un éxito. Invitamos a sumarse a todos aquellos bibliotecarios que hoy están confundidos y escépticos, que entiendan que el destino de la patria está por encima de las diferencias personales o de cualquier ansia de protagonismo o caudillismo. Esa página ha quedado atrás. En lo adelante nos centraremos en el trabajo comunitario y esperamos el apoyo de todas las personas de buena voluntad dentro y fuera del país que deseen juntar y no dividir. Este trabajo que no es de nadie en particular, sino de todos los luchadores por la democracia y la justicia social, hoy ausentes en nuestra sufrida Cuba.