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La visión de una extranjera

Ariel Castilla Soler, Primavera Digital

El Cerro, La Habana.- En enero pasado hube de conocer a Marta, una turista chilena que vino de vacaciones a Cuba. Marta se encontraba hospedada en casa de unos amigos que se dedican a la renta de viviendas a turistas extranjeros. Una tarde visité la vivienda donde se encontraba Marta y al rato de conocernos, entablamos una larga conversación.

Marta estaba muy contenta con el clima de Cuba, y la manera agradable en que se comportan los cubanos, y al respecto me dijo:

-Ustedes siempre están contentos, seguro porque no tienen problemas y son felices.

Repliqué:

-No es lo mismo estar como turista en Cuba que tener que vivir aquí. ¿Qué tú haces en Chile?

-Soy enfermera.

-Tú no sabes que una enfermera cubana no puede ni ir a Santiago de Cuba, a visitar a su familia aunque sea una vez al año. Un viaje de ida y vuelta de la Habana a Santiago de Cuba es el salario de un mes de una enfermera cubana. Marta, ¿tú no sabes que en 1958 un chileno, y un cubano tenían un nivel de vida similar? Y ahora un cubano, médico o enfermera como tú, quiere ir a una misión a cualquier lugar del mundo, para poder ganar un salario más digno aunque el estado le quite una parte de lo que pagan por él, y aunque le cueste la vida por una enfermedad, o porque lo mate un tipo violento, como ha sucedido en Venezuela. ¿Tú sabes cuánto gana una enfermera en Cuba? El equivalente a no más de 30 dólares al mes.

-¿Cómo, tan poco?

-Sí, tan poco, y no solo eso. Llevamos más de 50 años con una libreta de racionamiento, que te la voy a enseñar. Es solo lo que el Estado nos asigna, lo demás, hay que comprarlo a altos precios, con los salarios miserables que devengamos los cubanos al mes, poco más de 20 dólares. Marta, el cubano siempre fue honrado y ahora está obligado a robar, si no, se mueren él y su familia de hambre…

Cuando le mostré la libreta de abastecimiento, me preguntó:

-Pero Ariel, ¿eso nada más es lo que le asignan a una persona?

-Sí, y además, a los niños a los 7 años le quitan la leche.

Luego le dije: -Ustedes tuvieron un gobierno de izquierda, que según he notado, te gustaba mucho. Pinochet, cometió el grave error de dar un golpe de estado al gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende. La dictadura duró 14 años y hoy ustedes tienen democracia y cada cuatro años celebran elecciones y cambian su gobernante. Al parecer, la economía chilena va en ascenso. El 8 de enero de 1959, Fidel Castro prometió que dentro de un breve plazo se celebrarían elecciones y todavía las estamos esperando. ¿No sabes que quienes mandan en Cuba llevan 56 años gobernando y por la Constitución y las leyes, no podemos cambiarlos, lo hagan mal, o lo hagan bien? ¿No sabes que todo aquel que se opone a este gobierno, lo acusan de mercenario, al servicio de los norteamericanos, de gusanos, etc., etc.? ¿No sabes que no tenemos derecho a huelga, a protestar, como en otros países? Es decir, los Castro llevan toda una vida en el poder y al que se le opone, lo pueden enviar a prisión.

-Pero, Ariel, yo no sabía que las cosas podían ser así.

-No, Marta, ellos no garantizan libertad, ni un buen salario, ni comida, pero en represión y en propaganda son los mejores.

A la semana siguiente me encontré nuevamente con Marta y me confesó:

-Ariel, me dediqué a investigar cómo se vive realmente en Cuba. Observé que La Habana se cae a pedazos, vi donde viven los dirigentes, ¡mejor que los millonarios! Siento mucha pena por el pueblo cubano. No me explico cómo ustedes aun ríen.

-Marta, solo el que vive aquí lo puede saber. ¿Cuándo te vas?

-Me voy mañana.

-¿Y cuando vuelves?

-Cuando los cubanos sean como los chilenos: ¡personas!