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La violencia, el fascismo, Martí, Varela y el totí

Frank Cosme Valdés Quintana, Primavera Digital

Santos Suárez, La Habana.- Diferentes medios informativos nos traen imágenes y reportajes de varias partes del mundo en que los hechos violentos son la materia prima de noticias de último minuto.

De alguna manera, Venezuela y Ucrania, con menos cantidad de muertos que Afganistán o la República Centroafricana, han acaparado los cintillos.

En la República Centroafricana, Ban Ki Moon, considerando las razones de su enviada Valeria Amos, quién se mostró impactada por la situación de guerra civil, tomó la decisión de enviar 3,000 cascos azules para mantener el orden en esa sufrida nación.

En cuanto a Cuba, parece haber sido más interesante a los medios internacionales en este boom de noticias brutales, el duelo a batazos entre peloteros de dos equipos en esta 52 serie nacional de beisbol, que las palizas y acosos que siguen sufriendo los miembros de la oposición.

Los ucranianos, al precio de 80 muertos, logran que el primer mandatario de ese país Víctor Yanukovich acceda a un gobierno de coalición y a elecciones anticipadas, algo que podría haberse logrado sin este costo de vidas y la prolongación de esta crisis por cuatro meses.

Más el caso de Venezuela, donde se inició una revuelta el día 12 de febrero, al estar en este continente en que vivimos, resulta crecidamente alarmante.

En la pasada cumbre de la CELAC, celebrada en La Habana, se habló de un escenario de paz y resulta paradójico que se siga hablando de paz cuando al mismo tiempo se genera tensión y no solo por los medios pro-chavistas en Venezuela, sino hasta por mandatarios que participaron en la cumbre en La Habana.

El Sr. Presidente de Bolivia, fiel a sus clásicos desatinos, como sus personales criterios sobre el consumo de carne de pollo o sus últimas críticas al sistema de leyes basadas en el Derecho Romano, arremetió con el chapucero argumento de que lo ocurrido en Venezuela es una nueva agresión del imperialismo yankee que pretende saquear América Latina. Ese es un viejo y gastado libreto que siempre está a la mano de la izquierda cada vez que hay un problema o crisis en sus respectivos países.

Resultan ambiguas declaraciones del presidente de Venezuela. En unas, culpa al imperio de esta revuelta y, en otras, al ex presidente de Colombia Álvaro Uribe, al que calificó de principal instigador, y cuyos hijos postizos serían Enrique Capriles y Leopoldo López. Ahora Maduro está dispuesto a dialogar con los estudiantes y escuchar sus demandas (Telesur, 21 de febrero), a los que había calificado de falsos estudiantes y fascistas, es un implícito reconocimiento de que existe un problema en esa nación.

Históricamente han sido los estudiantes en cualquier parte del mundo los que desafían los gobiernos cuando algo no va bien. Ha ocurrido hasta en los propios Estados Unidos, cuando la guerra de Vietnam y la lucha por los derechos civiles. Pero cuando ocurre en un país dominado por la izquierda, la culpa es del totí -todos los pájaros comen arroz, pero el totí siempre paga la culpa-, en este caso, Estados Unidos, que sale a relucir. Y todos los que protestan son "agentes del imperio".

Realmente, marea Telesur, pero afirma un viejo refrán "quien mucho habla, mucho yerra".

Ya los comentarios trascienden al ámbito latinoamericano acusando a la derecha de América Latina y la internacional de conspiración para derrocar el gobierno de Venezuela. Ya dejaron caer los nombres del presidente de Chile, Piñera, el de Panamá, Martinelli y hasta el actual de Colombia, Santos.

A medida que transcurran los días se agregarán más conspiradores al recurrente Totí.

Llama también la atención el constante apelativo de "fascista" a la oposición venezolana. Se olvida que el proyecto político del fascismo era instaurar un corporativismo estatal totalitario nacionalista y una economía dirigida. Fue Benito Mussolini, en 1922, quién acuñó el término, cuando era el número 3 en el escalafón del Partido Socialista Italiano y dirigía el rotativo Avanti. Esto también se conoce como Nacional-Socialismo. La historiografía marxista ha logrado encasillar este fascismo en la extrema derecha y no en la extrema izquierda como realmente le corresponde.

Ahora que a todos estos líderes de este nuevo socialismo de siglo XXI como Maduro, Morales, y Ortega les ha dado por citar a Martí en estas noticias de Telesur relacionadas con la situación venezolana, deberían repasar el Tomo 3 pag 168 de las Obras Completas de nuestro prócer de la independencia, donde dice textualmente: "Dos peligros tiene la idea socialista: el de la soberbia y la rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse frenéticos defensores de los desamparados y el de las lecturas extranjerizas confusas e incompletas".

Y también aquel otro que dijo hace 200 años, Félix Varela: "Se observa un hombre que siempre habla de patriotismo y para quién solamente son los de cierta clase, o cierto partido. Recelemos de él, pues nadie afecta más fidelidad ni habla más contra los robos que los ladrones".

 

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