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La trampa en la rebaja del precio de los insumos agrícolas

Osmar Laffita Rojas, Primavera Digital

Capdevila, La Habana.- En el recién concluido XXI Congreso de la Asociación de Agricultores Pequeños (ANAP) el titular de Economía y Planificación, Marino Murillo Jorge informó a los delegados presentes en el evento que por decisión del gobierno a partir del primero de junio comenzarían las ventas de insumos con precios estandarizados, así como la subida de los precios de acopio de determinados productos del agro que tienen un peso relevante en la sustitución de importaciones.

En consonancia con lo anunciado por Murillo. el diario Juventud Rebelde del 30 de mayo apareció un trabajo del periodista René Tamayo León, titulado “Nuevos precios para los productores agropecuarios”.

En la Gaceta Oficial No. 18 Extraordinaria del 29 mayo aparecen seis resoluciones dictadas por el Ministerio de Finanzas y Precios (MFP) contentivas de la estandarización de la venta sin subsidios los nuevos precios minoristas de los insumos, equipos e implementos agrícolas y las relacionadas con la modificación de los precios de acopio máximos a los productores agropecuarios.

La Resolución No. 236 de 2015 del MFP va acompañada de un anexo de 24 páginas que incluye el listado de los productos y los precios estandarizados a los que los productores podrán adquirirlos en la red minorista de los establecimientos del Ministerio de Comercio Interior (MINCIN) y las tiendas del Ministerio de la Agricultura.

Con dicha medida el gobierno pretende estimular la producción con el propósito de obtener los excedentes necesarios que contribuyan a la sustitución de importaciones.

La otra medida que acompaña a la rebaja de los precios de los insumos, fue la puesta en vigor de la Resolución No, 239 de 2015 la cual autoriza la subida del precio de determinados productos agrícolas, entre ellos el arroz, los frijoles, la leche, el maíz, la papa, el café, el cacao y la miel de abeja.

Como en estos momentos la producción de ellos no satisface las necesidades de consumo de la población, el Estado se ve obligado a destinar cuantiosas sumas de dinero para comprarlos en el exterior, algo que es muy desfavorable a la economía cubana.

Con la rebaja de los precios de los insumos agrícolas y la subida del precio de acopio a determinados productos del agro, el gobierno intenta crear mecanismos de incentivación dirigidos a una mayor explotación de las 6 millones de hectáreas de tierras aptas para el cultivo, de las cuales más del 50% están mal atendidas, invadidas de hierbas y marabú.

Debido a la baja producción que reporta la agricultura, el Estado cubano se ve obligado a destinar unos 2000 millones de dólares para la importación de alimentos, muchos de los cuales se pueden producir en Cuba.

El pasado año hubo que importar 40 000 toneladas de leche en polvo. Con los nuevos precios del litro de leche, se tendrá que producir el doble de la cantidad de leche acopiada el pasado año, que fue 500 millones de litros. De lograrse esto, no necesariamente implicará un aumento de la oferta a la población de este vital alimento. Con esa cantidad solo se podrá cubrir las necesidades de venta a los niños menores de siete años y enfermos y ancianos a los que los médicos se la prescribieron.

El gobierno, por razones que nunca ha explicado públicamente, se ha negado a imponer los precios topados en el mercado minorista de productos del agro (puntos de ventas, carretilleros, cooperativas no agropecuarias, los mercados de oferta y demanda y en menor medida los Mercados Agropecuarios Estatales.

Los suministradores de mercancías de estos establecimientos de venta son las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) y las de Créditos y Servicios, campesinos, usufructuarios de tierras, organopónicos y los que compran en el mercado mayorista de productos agrícolas “El Trigal”, al suroeste de La Habana, el único que funciona en el país.

La compra y trasiego de esas mercancías está en manos de intermediarios y revendedores, que negocian con los productores los precios de la venta de sus cosechas. Los productores alegan que los altos precios en que venden sus producciones se deben al alto costo de los insumos; de rebajarles el precio perderían mucho dinero y su negocio no sería rentable. A partir de ahí empieza la imparable carrera de los altos precios de los productos agrícolas que hacen trizas de manera despiadada los bolsillo de los cubanos.

Dice un viejo refrán que “el que hace la ley, hace la trampa”. Cuando desde el primero de junio, los productores del agro puedan comprar los insumos a precios muy por debajo a como los pagaban antes y reciban por la tonelada de frijol, maíz, arroz, papa, leche, café, cacao, el triple del precio de acopio e incluso más del que le pagaban hasta ese momento, ya no podrán sostener el argumento de que tienen que vender cara la cosecha para no perder y se verán obligados a rebajar los precios. De no hacerlo, estarán expuestos a las medidas punitivas que el régimen no vacilará en aplicar.

De ahora en adelante no existirá justificación para que los altos precios se mantengan.