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La ralentizada actualización del modelo económico cubano

Osmar Laffita, Primavera Digital

Capdevila, La Habana.- A casi tres años de la celebración del VI Congreso del Partido Comunista, el vicepresidente del Consejo de Ministros Marino Murillo Jorge expresó a los diputados reunidos en la Segunda Sesión de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, celebrada el 21 de diciembre, que la primera versión teórica de la conceptualización del modelo económico cubano ya está terminada y lista para su aprobación.

Todo indica que ese tratado económico en su elaboración ha seguido las orientaciones del presidente Raúl Castro, quien ha dejado bien claro que las trasformaciones que se operan en la economía se hacen sin prisas, pero sin pausas, y para que no haya ninguna duda, volvió a ratificar que quienes lo apremian a acelerar este extremado lento proceso de urgentes trasformaciones económicas, desean empujarlo al fracaso, a la desunión y a dañar la confianza y el apoyo del pueblo.

Ahí está la explicación del por qué de los 313 lineamientos económicos aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista solo se han implantados 46, están en proceso 48, en espera de aprobación 15, en estudio para elaboración de propuesta 53, y en espera de aplicación 37.

Del total de lineamientos aprobados hace tres años, solo el 14,7% se han implantado. Esto da una idea de lo lento que marcha este importante proceso.

Los199 lineamientos que están sometidos a análisis y en espera de su aprobación para su posterior aplicación representan el 69,58% de los aprobados en el VI Congreso. Los restantes114 lineamientos a la espera de ser sometidos a estudio, representan el 36,42% del total de aprobados hace ya casi tres años.

Una de las tantas carencias de que adolece el proceso de implantación del modelo económico es el secretismo reinante: la información y divulgación por los medios oficiales de las tareas realizadas por la Comisión de Implantación de los Lineamientos Económicos ha sido prácticamente nula.

No existe ninguna duda de que los medios oficiales están sometidos a una fuerte presión por sectores dentro del régimen cubano opuestos a que se haga público el programa de trasformaciones económicas y sociales, pero no políticas, que hoy intenta aplicar de manera bastante lenta el gobierno de Raúl Castro.

Eso explica la incertidumbre y desconocimiento que reina en el seno de la población ante el tema.

Ya era hora de que estuvieran involucrados los más amplios e importantes sectores de la sociedad cubana, por ello urge darle un vuelco a esta situación con miras a lograr eso.

Llama la atención que entre las actividades priorizadas contempladas en el programa de desarrollo a largo plazo hasta el año 2030, por ninguna parte aparece la apertura del mercado a la inversión extranjera directa, y mucho menos la creación, desarrollo y consolidación de la pequeña y mediana empresa privada.

Como esas no son las prioridades de la actualización del modelo económico, entonces hablar de reformas y cambios ante los graves daños estructurales en que se encuentra la economía cubana, resulta para los entendidos en estos temas, una broma de mal gusto.

El parque industrial de las empresas ya sobrepasa los 30 años. Una situación similar o peor se presenta en los equipos que se emplean en la producción agrícola. Ello hace poco rentable la actividad productiva en Cuba.

Esta negativa realidad de manera tangencial la reconoció Murillo, desde el momento que les dijo a los diputados que la solución de los problemas de la economía se logra con mayor producción de bienes y servicios, de lo contrario hay que continuar con la importación y el problema no se resolverá de una vez por todas.

No es con la aplicación de políticas monetarias en la esfera de la circulación que se resuelven los problemas, urge la aplicación de medidas dirigidas al despliegue de las fuerzas productivas, lo cual se traduciría en una mayor eficiencia empresarial.

El zar de la economía cubana señaló que la unidad monetaria y cambiaria, con la consiguiente capacidad de comprar del salario real, solo será posible en la medida en que la economía produzca más recursos eficientemente.

Para ser más claros, Cuba saldrá de su actual estancamiento estructural, en la medida en que abra el mercado a la inversión extranjera directa. Esa es la única manera de desarrollarse, de crecer y avanzar, para alcanzar esa sociedad próspera y sostenible de la que hablan los slogans oficiales.

Para lograrlo, hay que tener un volumen apreciable de inversión, que en estos momentos en Cuba brilla por su ausencia. La tasa actual de inversión no sobrepasa el 10%, mientras que economías que reportan una elevada presencia de Inversión Extranjera Directa, como Vietnam, Chile, Perú y México, reportan una alta tasa de crecimiento en el orden del 27 al 32%.

Para lograr una significativa reconversión del obsoleto parque industrial, así como la modernización de los servicios básicos, se necesitan como mínimo unos 3000 millones dólares. Ese financiamiento solo es posible obtenerlo si se le da entrada a la IED. Es como único Cuba podrá salir del actual retraso en que se encuentra la producción industrial y agrícola.

Tal parece que Murillo y los diputados no se han detenido un momento a contemplar lo que ellos llaman "industria cubana", salvo contadas excepciones: realmente da grima.

Persisten las tecnologías atrasadas, que generan más gasto que ganancias, lo que se traduce en el encarecimiento de los productos terminados, lo que los hace poco competitivos como sustitución de importaciones.

Con tal situación, resulta de ilusos sacar el país en el atraso en que se encuentra.

Quedó claro que el gobierno, tal como lo expresó Murillo, no hará ninguna apuesta al sector privado y sí al cooperativismo. Tal decisión económicamente es descabellada.

Si de algo no se ha logrado sustraer el gobierno es de los beneficios económicos que han representado las remesas en el cumplimiento de los planes de ventas en la red de tiendas recuperadoras de divisas (TRD), en el cumplimiento de los planes de recaudación de las diferentes empresas del sector turístico y el bienestar material de miles de familias cubanas que no dependen de los 20 dólares mensuales de salario que les paga el gobierno.

Es absurda la política dirigida a desestimular el apoyo financiero y material de los cubanos residentes en el exterior.

El negocio de venta de ropas y otros artículos importados por más de dos años se extendió por todas las provincias con positivos resultados. En dichos negocios, entre dueños y trabajadores contratados, estaban involucrados más de 100 000 personas con sus debidas licencias. Pero por decisión gubernamental, desde el pasado 31 de diciembre se puso fin a una actividad que podía ser el balón de ensayo para que los cubanos del exilio, con su dinero, pudieran contribuir al mejoramiento de la crítica situación económica de Cuba, algo que deliberadamente las autoridades cubanas abortaron.

Resulta realmente inexplicable tanta irresponsabilidad.

La próspera y emprendedora comunidad de cubanos que residen en el exterior, principalmente en los Estados Unidos, de acuerdo a investigaciones realizadas por The Havana Consulting Group, con sede en Miami, envió a Cuba 2,777 millones de dólares al cierre de 2013.

A lo anterior se suman los viajes a Cuba de cubanos residentes en el exterior.

En el mes de diciembre se reportaron 394 vuelos desde Miami, Tampa y Fort Lauderdale, con destino a La Habana, Santiago de Cuba, Camagüey, Cienfuegos, Holguín y Villa Clara. Se calcula que ese mes visitaron Cuba cerca de 72 900 cubanos, los cuales contribuyeron a que el plan de llegada de turistas se sobrecumpliera, algo que deliberadamente el director comercial del Ministerio de Turismo, Manuel Bisbé ocultó a la prensa.

Al terminar el año, según datos oficiales, de los 3 millones fijados en el plan, visitaron Cuba 2’838,607 turistas. Bisbé no dijo que la diferencia de 161,393 turistas menos fue sobrepasada ampliamente con los cerca de 600,000 cubano-americanos que visitaron la isla el pasado año.

Tales resultados ubican a los Estados Unidos -aunque en las estadísticas del gobierno no se refleje- en el segundo lugar detrás de Canadá. Cerca de un millón de canadienses vacacionaron en Cuba, lo que mantuvo a Canadá un año más como el principal mercado emisor de turistas a la isla.

El monto de las remesas que se reciben y el alto número de visitantes cubano-americanos son una señal clara de que el futuro económico del país depende de la medida en que esta pujante comunidad se inserte de manera activa en los urgentes cambios que se tienen que hacer irremediablemente en Cuba.

 

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