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La Posición Común: un trofeo para la dictadura cubana

Osmar Laffita Rojas, Primavera Digital

Capdevila, La Habana.- Después que el 17 de diciembre de 2014 los presidentes Barack Obama y Raúl Castro anunciaran el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana se ha producido un inusitado proceso de reconocimiento al régimen dictatorial cubano por parte de los gobiernos que integran la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). De igual forma se ha acelerado el acercamiento con La Habana de la mayoría de los países miembros de la Unión Europea.

Aunque resulte asombroso, también algunos centros académicos, fundaciones y organizaciones políticas del exilio, han cambiado su postura hacia el régimen cubano, al que hasta ahora acusaban de contumaz violador de los derechos humanos y las libertades de todo tipo. Parece que ahora estas violaciones ya no son tan graves.

Los acuerdos alcanzados entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba han posibilitado que algunos históricos detractores del castrismo cambien de parecer.

Ahora son muchos los que con el mayor cinismo ubican a la dictadura cubana en plano de igualdad con los gobiernos respetuosos cumplidores de los principios democráticos y el estado de derecho

Fue inaudito y vergonzoso que el dictador Raúl Castro presidiera la II Cumbre de la CELAC celebrada en La Habana, porque excepto el gobierno cubano, todos los presentes en dicha Cumbre eran firmantes de la Carta Democrática de la OEA firmada en Lima, Perú, en el año 2011.

Peor aún fue que el anuncio del presidente Obama de su intención de restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba sirviera de justificación para que los gobiernos integrantes de la OEA y de la CELAC aceptaran la presencia del general Raúl Castro en calidad de igual en la VI Cumbre de las Américas celebrada en Panamá.

Parece que los gobernantes latinoamericanos tienen amnesia. Los hermanos Castro que gobiernan dictatorialmente en Cuba desde hace 56 años, han dejado bien claro que no regresarán a la OEA, a la que no se ocultan para calificarla como una porquería y “un ministerio de colonias yanquis”. Si eso es así, ¿qué hacia el gobernante cubano en la Cumbre de Panamá?

Hace años que el gobierno cubano está pendiente de ratificar los pactos de las Naciones Unidas.

La Posición Común Europea fue promovida por el entonces presidente español José María Aznar y aprobada en 1996. Aun está vigente. Los gobiernos miembros de la Unión Europea saben perfectamente que el gobierno cubano viola y desconoce flagrantemente los derechos humanos.

Los luchadores prodemocráticos en Cuba y el exilio preguntan a los gobernantes de Francia, Italia, los Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, España, a Mariano Rajoy que fue su Partido Popular (PP) el promotor de la Posición Común, a los del principado de Luxemburgo, pero en especial a Mariano Rajoy, del Partido Popular igual que Aznar, y a Federica Mogherini, alta representante de la Unión Europea para los Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, si la Posición Común está vigente y su derogación tiene que ser el resultado del voto unánime de los 28 y el gobierno cubano no ha cumplido con ninguna de las condiciones para suprimirla, entonces ¿la Posición Común ha pasado a ser algo inservible, sin fundamento?

Durante su estancia en La Habana a finales del pasado mes de marzo, la jefa de la diplomacia europea dijo a la prensa que se había logrado el objetivo de su visita, que era fortalecer las relaciones de la UE con Cuba.

En cuanto su encuentro de dos horas con el dictador cubano, Mogherini dijo a los periodistas que dialogaron de múltiples temas relacionados con los vínculos de la UE-Cuba.

La dirigente del bloque regional europeo dejó bien clara la voluntad de Bruselas de acelerar el ritmo de la negociación del Acuerdo Político y de Cooperación con las autoridades cubanas.

La diplomática europea, a modo de justificación, señaló que un crecido número de países miembros de la UE han firmado acuerdos bilaterales con Cuba, por lo que la terminación del acuerdo de los 28 con La Habana dará una base más sólida a estos vínculos.

En los encuentros de la jefa de la Política Exterior Europea con dirigentes del gobierno cubano, sus pláticas con el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, así como en las conversaciones del jefe de la diplomacia cubana con sus colegas de Italia, los Países Bajos y Francia, que visitaron La Habana en los meses de marzo, abril y mayo, no hubo la menor mención a la Posición Común.

El proceder cómplice de Bruselas con la dictadura cubana fue patentizado por Bert Koender, jefe de la diplomacia de los Países Bajos, durante su intercambio con la prensa antes de partir de La Habana, cuando dejó clara la disposición de su país de servir de intermediario entre la UE y el gobierno cubano para alcanzar un acuerdo de diálogo político y cooperación.

La cancillería holandesa ha servido de manera autorizada como amplificador de conductas similares de un crecido número de países miembros de la UE.

Para ellos la Posición Común ya es letra muerta. Raúl Castro ya debe tener preparado en su despacho el lugar donde colocará el trofeo concedido por la Unión Europea sin que hiciera la menor concesión, sin cambiar su régimen represivo y dictatorial.