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La planificación y la falta de autonomía colapsan la gestión empresarial

Osmar Laffita Rojas, Primavera Digital

Capdevila, La Habana.- De acuerdo al informe brindado por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), sobre la “Organización Institucional, principales entidades enero-diciembre 2014, en su edición enero 2015, en Cuba funcionan 1992 empresas y 2514 unidades presupuestas, que hacen u total de 4 506 entidades estatales dedicadas a la producción de bienes y servicios.

A ellas se suman miles de Unidades Empresariales de Bases (UEB) que si bien no funcionan como empresas, son dirigidas por estas empresas. Su cometido es cumplir con los planes productivos y de servicios que tienen fijados, y sus producciones pueden estar destinadas al mercado interno o la exportación.

UEB, dirigidas por las unidades presupuestadas, brindan aseguramiento logístico a la educación, la salud, la cultura y el deporte.

Las empresas y sus UEB, en su cometido productivo y de servicios, son determinantes para el cumplimiento del plan productivo fijado por el gobierno para el año en cuestión.

El principal problema que desde hace más de 50 años arrastra el sistema empresarial cubano es que no goza de ninguna autonomía. Sus actividades, tanto productivas como de servicio, está sujetas a un plan directivo que es fijado por el gobierno a sus respectivos ministerios. Luego estos lo desagregan paras sus diferentes empresas, las cuales tienen que atenerse al mismo, y con los recursos que se le asignan, cumplirlo.

Estas empresas, por carecer de autonomía, no están autorizadas a poner en el mercado las producciones excedentes ni siquiera cuando sus almacenes se abarrotan por incumplimiento de los contratos de aquellas entidades a las que se destinaron las mercancías producidas. Tampoco están autorizadas a colocarlas en el mercado, que es donde realmente estas adquieren su valor y no retenidas injustificadamente en los almacenes. Tal situación se refleja negativamente en la disminución del valor agregado del producto terminado, porque al elevarse el costo de las mercancías almacenadas, su precio unitario se eleva y pierden competitividad.

El otro problema que arrastran las empresas que afecta su eficiencia y el saldo final de sus resultados económico, es que los excedentes de materia prima, los equipamientos, piezas y partes que no fueron empleados en el proceso productivo no pueden ser colocados en el mercado, los ministerios y grupos empresariales a los que estas pertenecen están consciente que dicha retención injustificada en los almacenes de estas mercancías catalogadas como ociosa, provoca que se produzcan injustificadamente los elevados costos en los saldos contables finales de las empresas, con la consiguientes afectaciones en los salarios de los trabajadores, cuya situación económica empeora sin que se vea solución en un breve plazo.

Esta situación del abarrotamiento de los almacenes que reportan las empresas y que provoca pérdidas millonarias es muy común, pero el gobierno no adopta medidas que pongan fin de una vez a esta situación.

El gobierno continúa aferrado al inoperante lineamiento económico no. 5, que señala que “el funcionamiento de las empresas estatales tendrán como soporte la planificación”.

Los 313 lineamientos económicos aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista, hace tres años que están en proceso de implementación, pero todavía se desconoce cuántos se han aplicado, los que están en proceso de estudio y los que todavía continúan pendientes. Lo que sí está claro es que en ninguno de ellos se habla de autonomía empresarial.

El lineamiento no. 8 deja claro que las empresas tendrán determinadas facultades dirigidas a aumentar sus responsabilidades sobre la eficiencia, el control los recursos materiales financieros, y deben exigirle a sus directivos que por acción u omisión ocasionen daños y prejuicios a la economía, pero tal parece que este lineamiento se aplica discrecionalmente y de manera bastante reservada.

Es frecuente la ocurrencia de graves deficiencias y que los medios oficiales no digan nada, una pesada bruma de secretismo que impide conocer algo. Cuando explota un asunto, primeramente se sabe por chismes y rumores. Cuando cobran fuerza, al gobierno no le queda otra salida que dar su versión, en la que omite y manipula.

Las empresas estatales no pueden tener entre ellas relaciones de mercado de compra-venta. Está plasmado en el lineamiento no.10: “Las relaciones económicas entre los diferentes tipos de empresas y los propietarios de los pequeños negocios privados serán únicamente mediante contratos económicos, que es el único instrumento para la gestión de las empresas estatales en Cuba”.

Pero se da el caso que frecuentemente las empresas estatales no cumplen con lo pactado y no recogen las mercancías que encargaron que le produjeran, lo que provoca que los almacenes se abarroten, y a pesar de que pudieran venderlas en el mercado, no están autorizadas para hacerlo, por lo cual todos sin excepción salen perjudicados.