Cubanálisis - El Think-Tank

    LA PRENSA INDEPENDIENTE CUBANA

 DESDE EL CAIMÁN

.

Cubanálisis - El Think-Tank abre un espacio más a los heroicos y decididos profesionales que desde dentro del monstruo enfrentan innumerables y continuas presiones para ejercer cada día su derecho a expresar sus opiniones. No se publicarán materiales donde los autores no se identifican con sus nombres reales o no residan en Cuba. El único criterio restrictivo es la calidad: materiales escritos con rigor profesional se publican, aunque Cubanálisis - El Think-Tank no comparta necesariamente opiniones vertidas en dichos artículos.

 

La Operación Peter Pan estaba en lo cierto

Si la educación comunista ha sido un fracaso, lo dicen Fidel y Raúl Castro

Tania Díaz Castro, en Cubanet

LA HABANA, Cuba.- A partir del 26 de diciembre de 1960 y el 23 de octubre de 1962, fecha en la que terminó, se llevó a cabo la Operación Peter Pan, célebre todavía porque, gracias a ella, más de catorce mil niños cubanos fueron enviados a Estados Unidos, hijos de padres que no querían que sus niños fueran educados en escuelas bajo métodos comunistas.

Hoy, cuatro de aquellos niños, famosos en Estados Unidos, son los destacados políticos Mel Martínez y Tomás Regalado, y los músicos Willy Chirino y Lissette Álvarez Chorens.

En esa tarea, casi clandestina, participaron sobre todo cubanos de la isla y del exilio de Miami que, como opositores al gobierno de facto de Fidel Castro, trataron de establecer una brecha para la lucha por la democracia, que recién comenzaba a desaparecer en Cuba.

Una de aquellas personas fueron Polita y Ramón Grau, sobrinos del expresidente de la República, quienes cumplieron largos años de cárcel en La Habana, Beatriz Pérez, Hilda Feo, Alicia Thomas, los sacerdotes Raúl Martínez, Bryan Walsh y muchos otros.

El 1ro de mayo de 1961, Fidel Castro se apropió de todas las escuelas del país, fueran religiosas o no.

Ha transcurrido más de medio siglo de aquella fecha y se pudiera decir que la educación socialista no ha tenido el resultado que el gobierno esperaba: Tanto los niños como los jóvenes no se liberaron jamás de su amor por ese país tan cercano, llamado Estados Unidos, donde viven padres, abuelos, tíos, hermanos y amigos.

Estados Unidos de América, hoy más que ayer, está en el corazón de cada niño cubano y por mucho que el régimen los obligue de forma cruel en los matutinos escolares a repetir como loros a gritos: “¡Pioneros por el comunismo, seremos como el Che!”, cuando se convierten en adolescentes y descubren que el Che se acobardó ante la muerte y dijo que él valía más vivo que muerto, se enfrentan a los tiburones por tal de llegar a la libertad y luchar por la prosperidad que no ven en su país.

Si la educación socialista o comunista, o castrista hoy -como quieran llamarle- ha sido un fracaso, no lo digo yo. Lo dicen Fidel y Raúl Castro, cuando se refieren a la pérdida de valores de nuestra sociedad, a la indisciplina laboral, al robo, a la corrupción, todo esto consecuencia de los errores que ellos y el resto de sus camarillas han cometido durante más de medio siglo, según sus propias palabras.

Si la educación escolar obliga a nuestros hijos a adaptarse, a ser mal utilizables, si estamos ante una educación en la que no podemos discrepar, criticar, proponer, víctimas de una sola ideología, quiere decir que la educación socialista fracasó, como no fracasó aquella otra, la de ayer, que formó jóvenes que no tenían como meta de futuro marcharse del país.

Quiere decir que los textos antiimperialistas escolares de nada han valido; o han tenido un resultado contrario, porque todo lo que se prohíbe, sobre todo si gusta, llama más la atención.

Hoy, las instalaciones escolares dejan mucho que desear, continúan abandonando las aulas los mejores maestros y nuestros niños son un dechado de vulgaridad, cuando se ven por las calles en sus uniformes.

Nunca podré olvidar a un niño de doce años que vive en mi cuadra, que un día me preguntó por qué al Che no le gustaba tomar leche en el desayuno. Sorprendida le respondí: ¿Por qué me preguntas eso? Y me respondió: “Porque nosotros tenemos que ser como él, por eso no tomamos leche”.

Ahora, díganme, ¿estuvo en lo cierto o no la Operación Peter Pan?