Cubanálisis - El Think-Tank

    LA PRENSA INDEPENDIENTE CUBANA

 DESDE EL CAIMÁN

.

Cubanálisis - El Think-Tank abre un espacio más a los heroicos y decididos profesionales que desde dentro del monstruo enfrentan innumerables y continuas presiones para ejercer cada día su derecho a expresar sus opiniones. No se publicarán materiales donde los autores no se identifican con sus nombres reales o no residan en Cuba. El único criterio restrictivo es la calidad: materiales escritos con rigor profesional se publican, aunque Cubanálisis - El Think-Tank no comparta necesariamente opiniones vertidas en dichos artículos.

 

La ofensa del defenestrado Ricardo Alarcón a los luchadores prodemocráticos

Osmar Laffita, en Primavera Digital

Capdevila, La Habana, Los gobernantes cubanos, en los 56 años que llevan en el poder, han desconocido totalmente la existencia de la lucha pacífica que llevan a cabos las diferentes agrupaciones opositoras y de derechos humanos en Cuba. Por eso, la prensa oficial, que es dirigida por el Departamento Ideológico del Partido Comunista, tiene órdenes precisas de no hacer ninguna referencia a las acciones represivas de la policía política contra los luchadores prodemocráticos, que de manera pacífica no cejan en sus esfuerzos de denunciar la ausencia de democracia, libertad y de violación de los derechos fundamentales de los cubanos

Han sido muchos los excesos cometidos por las autoridades que han tenido una valiente respuesta por parte de la oposición, como ocurrió en los días que duró la estancia del Papa Francisco en Cuba.

Para dar una visión totalmente distorsionada de lo que verdaderamente aconteció, el régimen dictatorial recurre a sus cipayos bien adiestrados para que se ocupen de la miserable tarea de decir a la prensa extranjera toda una sarta de mentiras.

Quedó demostrado en la entrevista realizada por la periodista estadounidense Jackie Nespral, de la NBC, a Ricardo Alarcón, ex-canciller y ex-presidente de la Asamblea Nacional.

Alarcón, en sus repuestas, no tuvo reparos para enlodar a los pacíficos opositores cubanos.

El defenestrado Alarcón, para congraciarse con el presidente Raúl Castro, que no vaciló para darle un puntapié y sacarlo del Buró Político y de la presidencia del Parlamento, dijo a la periodista norteamericana que el papa Francisco no se reunió con los opositores porque “él es un hombre muy ocupado y no puede perder el tiempo con personas y temas que no son importantes”.

Para Alarcón, lo importante es la dictadura que conculca libertades y derechos a los ciudadanos, y su aparato represivo que arremete de manera despiadada todos los domingos contra indefensas mujeres agrupadas en el movimiento Damas de Blanco, cuyo único delito es pedir pacíficamente la libertad de los presos políticos.

Aunque la dictadura no lo reconoce, si hay algo en estos momentos verdaderamente importante es el movimiento Damas de Blanco, que con su valiente actitud se han convertido en el referente de las denuncias de los abusos que comete la dictadura contra los luchadores prodemocráticos.

Las Damas de Blanco no vacilan en exponerse, sin bajar la frente, a golpizas, detenciones, encarcelamientos y todas las ignominias que comete la policía política contra ellas y los que la acompañan. Eso, para los demócratas del mundo, es verdaderamente importante y no se debe dejar de denunciar.

El ex-presidente del parlamento cubano, como fiel lacayo del régimen, con el fin de congraciarse y buscar nuevamente el perdón y los favores de su antiguo jefe directo, Raúl Castro, se atrevió a asegurarle a la periodista de la NBC que en Cuba no hay presos políticos.

Hay que ser realmente cara dura para decir tamaña mentira.

La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional dio a conocer en el mes de junio que 71 personas permanecen en prisión por motivos políticos. ¿Puede Alarcón negarlo?

Sería interesante preguntarle al arzobispo de La Habana, Cardenal Jaime Ortega, cuál es su opinión acerca de la afirmación de Alarcón de que “es absolutamente falso que durante la Revolución se haya perseguido a nadie por motivos religiosos”.

Al prelado Jaime Ortega, que tantos servicios le ha prestado al régimen, le debe resultar vergonzoso que el ex -canciller cubano se atreva a decir tan desvergonzada mentira.

Jaime Ortega, como otros miles de jóvenes cubanos, pasó por los horrores del inmundo gulag que fueron las UMAP, en las que había personas de las diferentes denominaciones religiosas, homosexuales y todos los que no comulgaban con el sistema, sometidas a trabajos forzados, golpizas y los más incalificables vejámenes.

A Alarcón lo despojaron de los altos cargos que ostentaba. Al gobernante Raúl Castro no le importaron los más de 30 años que estuvo de manera lacayuna al servicio de la dictadura. Parece que la vergüenza que lo hicieron pasar, cuando ni tan siquiera lo despidieron en el pleno del parlamento, cuando lo cesaron de presidente del órgano legislativo, le originó el síndrome de la amnesia.

Jackie Nespral le preguntó a Alarcón sobre la persecución religiosa en Cuba, especialmente en el periodo 1961-1990, cuando se desató de manera extrema el acoso contra los fieles de las diferentes denominaciones religiosas y se impuso por la fuerza, como política de Estado, el Ateísmo Científico.

El preámbulo el cierre de las escuelas religiosas, la expulsión de cientos de sacerdotes católicos, la clausura de muchos templos y casas de culto de numerosas iglesias protestantes. Pastores y feligreses fueron reprimidos y encarcelados, principalmente de los Testigos de Jehová, Adventistas del Séptimo Día y los Pentecostales.

Alarcón respondió que “la idea de Cuba procesando y reprimiendo a religiosos es absolutamente falsa”.

Alarcón sabe perfectamente que no fue hasta la Constitución de 1976 que el gobierno reconoció la libertad de conciencia y de religión.

Fue el Partido Comunista el que impuso que no se podía tener creencias religiosas para ingresar a los estudios universitarios, escuelas profesionales, ocupar altos cargos en empresas estatales, desempeñarse como funcionarios en entidades en el exterior, ocupar cargos en misiones diplomáticas o ser oficial del ejército y el Ministerio del Interior, no se podía tener creencias religiosas. Los creyentes eran excluidos y pasaban a ser parias. Ahí está el origen de la malformación sociológica del pueblo cubano, que para poder vivir en tales condiciones, desarrolló a extremos realmente degradante las prácticas del oportunismo, la doble moral, y el engaño, que hasta hoy no ha podido curarse.