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La navidad añorada

Manuel Morejón Soler, Primavera Digital

El Vedado, La Habana.- La Navidad es celebrada desde el Siglo IV d C. Es una de las fiestas más importantes del cristianismo. Conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén de Judea. Se celebra el 25 de diciembre por la Iglesia Católica, la Iglesia Evangélica y la Iglesia Ortodoxa Rumana y el 7 de enero por las iglesias ortodoxas.

La Navidad es la fiesta cristiana más popular y por tal motivo es la que contiene más tradiciones.

En Cuba, en la cena de Navidad, era una costumbre comer cerdo asado, arroz con frijoles negros, yuca con mojo, buñuelos, frutas en almíbar, las avellanas, nueces, manzanas, peras y melocotones, y no podían faltar los turrones de Alicante y Jijona.

En la mayoría de los hogares cubanos la cena navideña tradicional ha quedado hoy en la añoranza, pues con un salario de aproximadamente 20 USD al mes es imposible satisfacer esa tradición.

Pero no obstante las tribulaciones financieras, el cubano se las ha ingeniado para resolver, a su manera, el problema de la cena navideña.

La familia completa, en función de la Noche Buena y el "Fin de Año", reúne las cuotas del pollo del mes, el arroz, los frijoles, y siempre aparece un pedacito de carne de puerco (1.20 USD / libra), mucha yuca, mucho mojo y chicharroncitos de manteca de puerco con un1000 % de colesterol. Y por supuesto, un buen garrafón de vino de chícharos, de arroz o fruta bomba de tres meses de añejo en un cuarto oscuro o enterrado en el patio. Tampoco puede estar ausente el ron de 20 pesos, apodado también migraña líquida, que se adquiere en establecimientos del estado. Los que tienen más solvencia económica se compran un "planchado" (200 ml de ron en una cajita de cartón encerado).

Ah y como los jóvenes de hoy no conocen de música navideña, entonces se escucha cualquier cantidad de groserías en reggaetones, rap y hip hop en amplificadores con 40 Watts de salida.

¿Dónde queda Jesús? ¡Qué pérdida de valores!

Pero la liturgia navideña renace en Cuba.

A pesar del alto costo de vida en Cuba, hoy hasta en los hogares más humildes -que son la mayoría- reaparecen los arbolitos de navidad y a la sombra de estos, el establo con el niño Jesús en su pesebre en el centro de una maqueta de Belén, rodeados por la Santa Familia y los pastores, también de los magos y la estrella de Belén, que con su estela como brújula indicaba el lugar de nacimiento del Rey de los Judíos.

Este renacer no es más que una respuesta a la proscripción de la Navidad, una tradición que fue arrancada inconsultamente al pueblo cubano.

La juventud cubana de hoy no conoce que los villancicos son canciones alusivas al nacimiento de Cristo, pues los medios de difusión masiva en poder de un gobierno ateo extirparon todo lo que tuviera que ver con Jesucristo u otra religión. Inalterablemente Hasta hoy, la censura permanece inalterable para la música navideña. Mientras, se han incrementado los bailes eróticos con argumentación mefistofélica y las canciones de letras groseras.

¿Quién se acuerda del clásico villancico "Noche de Paz" que tiene versiones en varios idiomas?

Las guirnaldas de luces multicolores por doquier son una muestra de la época navideña todo es transformado en una sensación de alegría por esas pequeñas luciérnagas incandescentes. No escapa nadie de estos destellos que felicitan, bendicen y anuncian las buenas nuevas del nacimiento del Niño Rey.

El mismo Jesús dijo: "Yo soy la luz del mundo, el que me sigue, tendrá la luz que le da vida, y nunca andará en la oscuridad". (Juan 8:12)

Pero muy distante del resto del mundo, en todo el territorio cubano se elevan pancartas que atraviesan de un lado a otro las calles, vidrieras de centros comerciales y en cualquier lugar público hay luces que alumbran como fuego fatuo el advenimiento del "Aniversario 54 del triunfo de la Revolución".

Esperamos que Dios por la multitud de su misericordia se apiade de nuestra Nación y que podamos rescatar estas tradiciones familiares de unidad y amor.

¿Por qué no? En Japón, después de dos explosiones atómicas, se rescataron todas sus costumbres. Y también en Europa, después de dos conflagraciones mundiales con un saldo de más de 60 millones de muertos.

¡FELICIDADES!

 

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