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La llave de los truenos

Frank Cosme Valdés Quintana, Primavera Digital

Santos Suárez, La Habana.- De un tiempo al presente, la población de Cuba reparó como en las tiendas estatales de moneda fuerte (CUC) había una disminución en la oferta de muchos artículos.

Paralelamente comenzó a desarrollarse una red minorista/mayorista de "artículos importados" en el esfera de los llamados aquí cuentapropistas. Una buena parte de la población, por la falta de información y por los ya conocidos antecedentes de corrupción y robo en entidades estatales, calificados por el propio presidente como "bochornoso asunto de las ilegalidades e indisciplinas", sigue refiriéndose a estos productos a la venta en el sector privado con la gastada frase de "eso es robado de las tiendas".

Las discrepancias en torno a esto siguen latentes. A un conocido del barrio, después de haber ido a comprar un tubo de luz fría a La Cuevita, en el barrio de San Miguel del Padrón, que parece ser una sucursal de los bazares al aire libre de Miami que los cubanos llaman pulgueros, no hay quien le convenza de que todos estos artículos no son sustraídos de los comercios estatales. Si esto fuera así, hace rato que se hubiera hecho un operativo policial y hubieran salido por el techo todos los gerentes de esos establecimientos.

Ya en julio de este año, en este mismo semanario digital, en el número 281, en un artículo titulado "El misterioso caso de los artículos fantasmas" expuse mis puntos de vista sobre este asunto tan confuso para los cubanos y para algunos "cubanólogos" del exterior.

Sin dejar de reconocer el robo en las entidades estatales denunciado en varias oportunidades por la prensa oficial, es imposible dada la magnitud de productos en existencia de estos pulgueros regados por toda La Habana y otras partes de la república, que esto se haya permitido durante estos últimos años y no haya pasado nada.

Pues bien, el propio diario oficial Granma, el pasado 2 de noviembre, en primera plana, confirmó lo manifestado en el citado artículo. En la nota informativa sobre el trabajo por cuenta propia, en su tercer párrafo, dice textualmente: "Se ratifica la ilegalidad de la comercialización minorista de artículos importados o la reventa de los adquiridos en la red comercial estatal".

Esta última parte de la reventa merece también un comentario. Por lo pronto, vamos de nuevo a tocar algunos puntos expuestos en el citado artículo de julio pasado.

No solo de Ecuador u otros países de América Latina, sino también de los Estados Unidos es que llegan estos artículos importados reconocidos ahora por el diario Granma. Hace 16 meses que la empresa cubana Cuba-Pack y la estadounidense International Port Corp. articularon este negocio de remesas de paquetes a Cuba. Al dar a conocer la noticia se dijo que se trataba de "envíos humanitarios de 22 lbs". Contradiciendo lo anterior, la propia noticia informaba que se podían enviar también "materiales de construcción, muebles y efectos eléctricos". Posteriormente se agregaron a la lista otros artículos.

No obstante, este tercer párrafo de esta nota informativa, que más clara ni el agua, persiste en la tendencia por algunos a no razonar lo que se lee y a seguir afirmando que estos productos son robados. La fantasía, la exageración y los cuentos de camino también se incluyen, dando pie por la repetición a la creación de mitos de inexistentes millonarios y elevando a esa categoría a los que se han hecho de plata en esta actividad, simples ricos o acomodados y algunos con las mismas e inconfundibles características de los nuevos ricos en cualquier otro país. Estas fantasías generan reportajes de agencias extranjeras que también confunden la palabra "rico" con "millonario".

Si oficialmente estaba aprobado el renglón "productor vendedor de artículos varios de uso en el hogar" y en el caso de los Estados Unidos se autorizó a una empresa estatal a transportar estos "artículos varios" a Cuba, ¿cómo se mastica que ahora esto es una ilegalidad?

La otra parte de este párrafo referida a la reventa de productos adquiridos en las tiendas estatales es otro misterio indigerible que viene ocurriendo desde la inauguración de estas tiendas en CUC. Para citar un caso típico, todos los pegamentos son conocidos aquí con el nombre genérico de Cola Loca. El que realmente se vende más en la calle es el Super Glue. Estos pegamentos son producidos en China. Se compran en las tiendas estatales a $1 CUC el paquete de 4 tubos (el equivalente a 24 CUP). Después lo revenden en las calles a $15 MN cada tubo, obteniendo $60 MN de ganancia en cada paquete. La auténtica Kola Loka es una marca registrada por la Dupont de Estados Unidos. La que se vende en Cuba está fabricada en México bajo licencia.

Cualquier avispado comerciante de cualquier parte del mundo "solo tiene que mantener en su almacén el flujo de existencia del producto a medida que este se vende, sobre todo si este tiene mucha salida. Si el que viene a comprar lo hace con el ánimo de revenderlo en la calle, bienvenido sea, como si quiere comprar un millón de paquetes, llegará el momento en que se saturará el producto en la calle y el vendedor callejero o se come el producto con papas, o lo baja de precio.

Ese ha sido siempre el juego de la oferta y demanda. Si quieres que suba el precio, desapareces el producto del mercado; si quieres que baje, lo saturas con él.

La primera opción es típica de los especuladores y capitalistas feroces en otras naciones, para lo cual se han creado leyes y organizaciones que protegen al consumidor. En Cuba existen, más no funcionan, toda vez que son anexas" a las propias tiendas, cuando deberían ser una institución ajena a las mismas. Si se hubiera mantenido una leal competencia entre el Estado y el trabajador privado, como en teoría se expresó al inicio de esta "nueva gestión económica", los precios estuvieran un poco más estables.

Con esta situación, en la que muchos géneros desaparecieron de las tiendas estatales y solamente los privados los tenían, ya sea por importación o por reventa, se originó que estos pusieran el precio. En algunos casos, como el mencionado de los pegamentos y concretamente los auténticos Kola Loka o Plasti Loka, este último costaba en tienda $1.25 CUC, y llegaron a pedir los particulares hasta $5.00 CUC por cada paquete dada la desaparición de este artículo en las tiendas.

Los que teniendo la "llave de los truenos" han creado esta artificial situación aparecerán libres de polvo y paja, como los buena gente, que cuando vuelvan a aparecer estos artículos en las tiendas los pondrán a menos precio que los particulares, pero al doble del precio que se vendían antes de esta enigmática prestidigitación de artículos.

Muestran estos ejemplos que los dirigentes de las tiendas estatales son incapaces de sostener una competencia honesta con los privados cuando se trata de importar para mantener el flujo de los productos más vendidos en sus almacenes; y por la otra mano, la no existencia de una eficaz institución que realmente proteja al consumidor de los abusos en los precios, tanto de las tiendas estatales como particulares, que seguirán gravitando en los bolsillos de todos.

 

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