Cubanálisis - El Think-Tank

    LA PRENSA INDEPENDIENTE CUBANA

 DESDE EL CAIMÁN

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La fuerza que nos anima

Luis Cino Álvarez, Primavera Digital

Arroyo Naranjo, La Habana.- Hace poco, un fraterno colega de Martí Noticias me preguntaba, en un cuestionario que envió a mi correo, qué fuerza nos sostenía, cómo nos las arreglamos los periodistas independientes, acosados por la policía política, mal retribuidos, ninguneados, rodeados de chivatos y paranoicos para no darnos por vencidos y seguir adelante.

Cualquiera de mis colegas de Primavera Digital, que no acaban de sortear obstáculos, zancadillas y puñaladas traperas, sin sacar bandera blanca, pudiera disertar ampliamente sobre el tema.

Pero la pregunta me tocó justamente a mí. A bueno le hizo la pregunta el colega: a mí, que a veces me falla la fe y cojo unas depresiones de campeonato. Pero no me dura mucho y siempre vuelvo a levantarme.

Vale la pregunta, que se las trae y tiene muchas respuestas, todas las cuales, el entrevistador, que no hace mucho tiempo que partió al exilio, conoce tanto como yo y mejor aún.

La tal fuerza puede ser la necesidad de zafarse las ataduras o reventar, la sed de sentirse libre, la convicción de que no hay otra forma de estar en paz con uno mismo, la testarudez de los que saben que la razón está de su parte, la certeza de que algún día se hará la luz y la verdad vencerá sobre las tinieblas.

O tal vez, para decirlo con menos rebuscamiento, lo que nos mantiene es la fuerza que poseen los locos. ¿Ha intentado alguna vez forcejear con alguno? Entonces, si es así, sabrá de qué hablo.

Pero les voy a confesar algo: lo más difícil para un periodista independiente es chocar con la incomprensión y animadversión de muchos opositores que se dicen demócratas, pero que muestran contra los que adversan sus ideas casi tanta saña y repertorio de métodos sucios como los esbirros de la dictadura. De veras que duele y desanima mucho.

Mi manía por la franqueza y no saber disimular las inconformidades, me ha buscado malas caras, enemistades y acusaciones de todo tipo.

En el campo pro-democracia también han arraigado fuerte los vicios del sistema. Sobre todo la intolerancia. Por eso, con responsabilidad, sin segundas intenciones, hay que señalar los errores y las malas actitudes, para que no cojan fuerza y sigan haciendo daño. Al burro hay que darle los palos donde se cae, no la semana que viene. ¿O por aquello de “no darle armas al enemigo” vamos a repetir la misma historia que ya conocemos?

El periodismo independiente debe librarse de los vicios que arrastra del Granma y el resto de la prensa oficialista: el teque, el panfleto, el triunfalismo, la complacencia, el tremendismo, la prosopopeya, la sacralización de determinados temas y figuras…Y ser fiel a la verdad, por mucho duela decirla.

Es bastante frustrante no poder llegar plenamente a tu público natural, el cubano de acá, pero no son tan pocos los que nos leen a los periodistas independientes, ahora que las memorias flash, los CD y algún que otro impreso circulan de mano en mano entre los compatriotas ávidos de información sin censura.

A veces me asombra cuando personas que no sospechaba que me leyeran (escritores, poetas, actrices, actores) me saludan y comentan algunos de mis trabajos. También me ha pasado con personas que han ido en una guagua y me han identificado, y hasta con una muchacha que trabajaba en una cafetería y que me dijo, más asustada que tímida, que sabía que yo era de” la gente de los derechos humanos” porque había visto algo mío con la correspondiente foto en “el paquete” (¿?).

Tenemos también la retroalimentación que nos llega a través de los comentarios que te hacen llegar cubanos que están regados por el mundo entero y para los cuales lo que escribes también es uno de sus asideros a su tierra.

¿Es necesaria mayor satisfacción? ¿Acaso no da fuerzas y compensa todos los demás sinsabores?