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La eterna espera por el vaso de leche

Osmar Laffita Rojas

LA HABANA, Cuba, octubre, www.cubanet.org -Hace más de 6 años, el presidente Raúl Castro anunció que se le garantizaría un vaso de leche fresca a la mayoría de los niños, como resultado del plan de distribución de este alimento en un grupo de bodegas, en forma experimental. Aseguró que a medida que la producción se incrementara, se extendería a todo el país.

Hasta hoy, se desconoce el número bodegas y municipios en que se distribuye diariamente leche para los niños. Algo no ha funcionado como se había previsto.

Al cierre de 2012, se reportó una producción de 516’246,500 litros de leche, a nivel nacional. De esa cantidad, las empresas pecuarias produjeron 62’660,200 millones de litros, pero se desconoce cuál fue realmente el destino de dicha producción, porque en ninguna bodega de las principales ciudades de Cuba, ni en la cadenas de establecimientos de venta en divisa, se oferta leche fresca ni mantequilla de producción nacional.

De los restantes 453’586,300 de litros, la mayor parte la aportaron los campesinos, que entregaron 341’834,400 litros. Las Cooperativas de Producción Agropecuarias (CPA) y Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) produjeron 111’751, 900 litros.

Por su dispersión en todo el territorio nacional, tanto a los productores privados como a los cooperativistas, se les asignó la tarea de garantizar que la leche fresca llegue a la mayoría de las bodegas de los municipios que están contemplados en la venta de dicho alimento.

Esto sería muy importante en la sustitución de importaciones, ya que el precio de la tonelada de leche en polvo sobrepasa los 4 000 dólares por tonelada, pero se desconoce si en las últimas legislaturas de la Asamblea Nacional del Poder Popular el asunto fue objeto de análisis por parte de los diputados y del gobierno.

Parece que sustituir la leche en polvo, que tanto cuesta, por la producida en el país, no está entre las prioridades económicas del actual gobierno cubano.

En torno a la producción de leche, la prensa oficial no brinda ninguna información. Cuando lo hace, es de manera muy general. Evidentemente, no está autorizada a entrar en detalles sobre el asunto.

Transcurridos 9 meses del presente año, se desconoce los millones de litros de leche producida, cuántos han sido destinados a la industria, qué cantidad de bodegas la distribuyen de forma directa, en cuantos municipios, el total de núcleos familiares que la reciben y lo que esto ha representado en ahorro de divisas por sustitución de importaciones.

Los últimos datos de que se disponen son del periodo enero-marzo, en que se produjeron 84’778,800 litros de leche. De ellos, las empresas pecuarias reportaron una producción de 11’297,800 litros; los restantes 73’481,700 litros, fueron acopiados por las cooperativas y los productores privados. Estos últimos fueron lo que más produjeron, con una entrega de 55’233,200 litros.

Una muestra de cuán acelerado ha sido el retroceso en la producción de leche de las empresas pecuarias, lo tenemos en la provincia de Camagüey, la mayor productora de leche a nivel nacional. En el año 2012, sus vaqueros reportaron una producción de 96’299,600 litros. De ese total, las empresas pecuarias solo produjeron 43’896,600 litros. Entre enero y marzo del presente año, los camagüeyanos reportaron 14’507,500 litros producidos. Las empresas pecuarias lograron acopiar tan solo 761,800 litros.

Históricamente, la sequía sirvió como justificación para esconder el mal trabajo, pero desde junio ha llovido de manera ininterrumpida en toda la isla. Los que tumbaron a tiempo el marabú, prepararon las tierras y sembraron king grass para que no les faltara el alimento a las vacas, y además alistaron las vaquerías con agua e iluminación para realizar el doble ordeño, pudieron cumplir sin contratiempos sus respectivos planes de producción.

De enero a agosto, la mayoría de las empresas pecuarias, a pesar del buen comportamiento de la lluvia, registraron muy bajas producciones de leche. Serios problemas organizativos, el descontrol, la falta de exigencia, la imprevisión, han incidido negativamente en esos pobres resultados.

 

 

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