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La distorsión de la historia

Rogelio Travieso Pérez, Primavera Digital

El Cerro, La Habana.- El 15 de mayo de 2015 se cumplieron 60 años de la salida del Presidio modelo de Isla de Pinos de los condenados a prisión por los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos M. de Céspedes el 26 de julio de 1953.

Ese día, a las 8 a.m, hubo de celebrarse un acto político-cultural para conmemorar la fecha. Como es habitual, resaltando principalmente la figura de Fidel Castro, y en esta oportunidad, la de Raúl Castro.

Entre otros oradores, hizo uso de la palabra una niña de Secundaria Básica que hubo de leer un discurso que seguramente fue redactado por alguien a quien orientaron que dijera cosas distorsionadas de la realidad y que responden al interés de los que han gobernado la nación prácticamente de por vida.

En una parte del discurso, la niña expresó que la revolución había convertido las prisiones en museos y escuelas. A lo que yo agregaría -pues lo han repetido tantas veces en todos estos 56 años- que los cuarteles también fueron convertidos en escuelas. Pero haría una pregunta: ¿Cuántas prisiones existían en nuestro país antes de 1959 y cuántas hay hoy? ¿Cuántos cuarteles existían antes y cuántas unidades militares hay hoy?

Los que tenemos más de 65 años, muy bien recordamos, que con la mitad aproximadamente de los ciudadanos que habitamos Cuba hoy, en comparación, la cantidad de prisiones y cuarteles existentes antes de 1959, era ínfima, muchas veces menor que la cantidad de prisiones y unidades militares que hay hoy.

¿Qué sentido tiene que se siga repitiendo y haciendo comparaciones de algo irreal totalmente?

Se debe ser más cuidadoso a la hora de conmemorar hechos históricos.

Hay hechos históricos que casi se ignoran, lo cual atenta contra el presente y el futuro de las nuevas generaciones.

A la hora de conmemorar, ¿se acuerdan del levantamiento de Santiago de Cuba, del ataque al Cuartel Goicuría, del asalto a la embajada de Haití por los cuerpos represivos batistianos, del ataque al Palacio Presidencial y la toma de Radio Reloj, la matanza de Humboldt 7, la huelga del 9 de Abril, la lucha clandestina en ciudades y pueblos en contra del régimen de Batista?

Hay un interés marcado en resaltar unos hechos, los de Fidel Castro, y no dar el mismo realce a otros de gran valor histórico también en los que él no esté directamente involucrado.

En las semanas que siguieron al triunfo revolucionario del primero de enero de 1959, Fidel Castro ordenó derribar un monumento que se había erigido en su honor e hizo que se aprobara un decreto que prohibía la colocación de retratos de dirigentes que estuviesen vivos en dependencias oficiales.

Lamentablemente, en nuestro país, donde lo que no es delito, está prohibido, en ocasiones se viola lo establecido.

Si existe un decreto que prohíbe la colocación de retratos de dirigentes vivos, ¿cómo es posible que todos los establecimientos oficiales, tengan como mínimo un retrato de Fidel Castro, y en los últimos tiempos, de ambos Castro, de Fidel y Raúl?

En vallas, pancartas, en la radio, la T.V. los periódicos, aparece la figura y lo dicho en infinidad de oportunidades por quien llaman el líder histórico y el Comandante invicto.

Claro, todas las ideas, iniciativas y victorias, pertenecen al Comandante. Los fracasos, que son muchos, pertenecen a todos los que lo han rodeado en tantos años. Ese es el resultado del culto a la personalidad, la dirección unipersonal y el régimen totalitario y autoritario impuesto de forma indefinida, sin importar los fracasos. Total, si los que gobiernan no sufren de las miserias que obligatoriamente han soportado y soportan la mayoría de los cubanos.

Por todo lo que se ha escrito y leído en todos estos años, no ha de ser secreto para nadie que el golpe de estado de Fulgencio Batista del 10 de marzo de 1952 no tenía justificación alguna, pues muy poco tiempo faltaba para que se celebraran elecciones presidenciales.

Como respuesta a ese golpe militar injustificado, fueron asaltadas dos dependencias militares en julio de 1953. Acaban de cumplirse 60 años de la liberación de los asaltantes. Su liberación fue el resultado de los reclamos de la sociedad civil. Bajo aquella dictadura, fueron amnistiados.

En la primavera del año 2003, un grupo de 75 cubanos, en los que había bibliotecarios, periodistas Independientes, activistas de derechos humanos, gestores del Proyecto Varela, todos `pacíficos, sin excepción, pues no asaltaron ningún cuartel, ni cometieron acto violento alguno, tras juicios sumarísimos, fueron condenados a largas penas de prisión, muy superiores todas a las aplicadas a los que asaltaron los cuarteles en 1953.

Laura Pollán y las Damas de Blanco, como sociedad civil verdadera, con el concurso del gobierno español y la Iglesia Católica, consiguieron que los presos de la Primavera Negra fueran liberados después de más de seis años en prisión.

La mayoría de los presos vio condicionada su puesta en libertad y tuvieron que marchar al exilio. Once de ellos permanecen en CUBA, sin que nadie haga algo por ellos para que les sea levantada la condena de Licencia Extra Penal. ¡Qué injusticia! ¡Solo por el hecho de querer permanecer en la tierra que los vio nacer!

Mientras ALBA y CELAC enarbolan un compromiso de paz en la zona, en Cuba, hay una guerra solapada contra los que piensan y actúan diferente al régimen imperante durante más de cinco décadas.