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La cultura de la participación: necesidad de la diversidad

Lucas Garve, Primavera Digital

Mantilla, La Habana.- Las ONG forman redes de solidaridad y confianza nacidas del esfuerzo de los ciudadanos o grupos de ellos por tomar decisiones resultantes por acuerdo o consenso sobre un tema, una necesidad, un fin.

Si al inicio de estos esfuerzos de lo que hoy llamamos “empoderamiento ciudadano”, estas organizaciones partían de sectores gremiales, el desarrollo de las TIC favoreció la comunicación.

El debut del presente siglo marcó el desarrollo de las ONG y al propio tiempo se dieron las condiciones para utilizar la red global de comunicación con su expansión planetaria como soporte.

Las decisiones ciudadanas son las que garantizan la efectividad del trabajo eficiente de las ONG. Una cultura de la participación ciudadana comprende:

1. el voluntariado

2. el reconocimiento cívico

3. la identidad

4. la acción común dentro de la diversidad

La incorporación a las ONG, comprendidas como una red de sujetos cívicos en pos de un fin determinado, depende de la decisión y reconocimiento por sí mismo del sujeto cívico que responde a la necesidad e integrar su experiencia y encuentra en la ONG la posibilidad de aportarla en un espacio que facilita un proceso de intercambio enriquecedor personal pues transmite las experiencias propias y asimila las de otros.

El ciudadano integrado a las ONG toma parte en acciones dirigidas a lograr objetivos de valor cívico y efectivos dentro de la comunidad en concordancia con las necesidades, pues parten de un consenso ciudadano y los resultados de estas acciones recaen en el marco del ámbito cívico-comunitario.

Reconocer la identidad que los identifica proporciona al sujeto el estímulo cualitativo de sus capacidades cívicas y lo integra con sus experiencias particulares a un proceso de enriquecimiento de valores de esta categoría que los moviliza hacia acciones de orden cívico-sociales.

Uno de los factores imprescindibles que garantizan la actividad de una ONG es la acción común y sus potencialidades para lograr cambios sociales. El poder de la acción común emana de la pluralidad de experiencias cívicas que aporten sus integrantes. La unidad es el resultado de la diversidad que consolida el éxito del alcance de una agrupación de este tipo.

La cultura es memoria e inteligencia colectivas. La red global de ONG es el resultado de una manera de aprehender el mundo y la sociedad diferenciada como respuesta a circunstancias y contingencias producidas por grupos hegemónicos de poder.

Esta manera de concebir la sociedad en interacción con su espacio implica una manera particular de comprender el desarrollo social de una real sociedad civil. A partir de lo anterior, hay que tener en cuenta que la comunicación es el eje articulador de la interculturalidad entendida a nivel personal, comunitario y social.

Lo que da sentido propio a la noción de interculturalidad es justamente la comunicación que se apoya en sistemas de comunicación expresados por una unidad cultural. Pero la comunicación exclusivamente no garantiza la solución de los problemas, sean cuales sean. Apoyándonos en la conceptualización de la sociedad expresada por Habermas, entendemos que la sociedad es una integración de valores y más que todo es una integración de la comunicación entre los seres humanos.

De aquí vale entonces distinguir entre dos tipos de comunicación: la orientada a lograr el éxito en el sentido instrumental (la comunicación se emplea para obtener ciertas ganancias económicas, sociales, culturales, etc.); la comunicación orientada hacia el diálogo (sin otro fin que la búsqueda del entendimiento entre los habitantes) mediante una acción comunitaria.

Por ser la acción de acuerdo a fines precisos netamente anti-diálogo y que representa el dominio del espacio y la opresión del sujeto receptor, es recomendable la acción comunicativa, la que por su parte está presente sólo cuando los actores interaccionan en un proceso de entendimiento sobre metas comunes y compartidas y en consecuencia, el entendimiento alcanzado reviste tres dimensiones:

1- cognitiva: la propuesta puede ser probada objetivamente;

2- moral: las propuestas se realizan sobre las bases de normas establecidas por el grupo o la comunidad;

3 – psicológica: las afirmaciones son valores de la persona como individuo sujeto cívico a partir de sus circunstancias internas que determinan sus intereses.

Todo lo anterior, se efectúa mediante un proceso que no solamente exprese las potencialidades de la comunicación, sino que además permita explicar la interacción comunicativa entre dos culturas, así se realiza un puente de identificación de valores comunes propiciadores del diálogo enriquecido en la diversidad de puntos de vista.

Por consiguiente, es necesario alcanzar en la sociedad cubana que estas ideas fluyan, se incorporen e integren un sistema de valores y conceptos que ayuden a encontrar vías y medios para establecer canales de comunicación que respondan a las necesidades socio-culturales de nuestro tiempo.

Es obligatorio la búsqueda de soluciones acordes con los males sociales que enfrentamos, con las carencias espirituales y materiales de las comunidades que forman la sociedad y finalmente enriquecer el tejido social mediante las acciones comunitarias para que surja una sociedad civil con identidad propia, sin intervención excéntrica, ni dirección ajena a nuestra idiosincrasia y que sea moderna.