Cubanálisis - El Think-Tank

    LA PRENSA INDEPENDIENTE CUBANA

 DESDE EL CAIMÁN

 

.

Cubanálisis - El Think-Tank abre un espacio más a los heroicos y decididos profesionales que desde dentro del monstruo enfrentan innumerables y continuas presiones para ejercer cada día su derecho a expresar sus opiniones. No se publicarán materiales donde los autores no se identifican con sus nombres reales o no residan en Cuba. El único criterio restrictivo es la calidad: materiales escritos con rigor profesional se publican, aunque Cubanálisis - El Think-Tank no comparta necesariamente opiniones vertidas en dichos artículos.

 

La corrupción imperturbable

José Antonio Fornaris

LA HABANA, Cuba, enero, www.cubanet.org -El pasado 11 de noviembre, el vice fiscal general de la República, Carlos Raúl Concepción Rangel, aseguró en la sesión final del “V Encuentro Internacional Sobre la Sociedad y Sus Retos Frente a la Corrupción”, que en Cuba ese tipo de forma de vida se había localizado, principalmente en el sector empresarial y en el nivel de dirección intermedia estatal. Con ello pretendía dar la impresión de que entre nosotros la corrupción era un asunto de poca monta.

Sin embargo, 42 días después, el general Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro, mencionó la existencia de una corrupción de “cuello blanco”, representada por “directivos y funcionarios nacionales y extranjeros”.

Dijo que tal flagelo moral está presente en dirigentes administrativos y empleados de dependencias estatales, “en los procesos productivos, la transportación y distribución en entidades de la industria alimentaria, el comercio, la gastronomía, el sistema de la vivienda y los ministerios de la Industria Básica y la Agricultura”.

Y puntualizó: “Estoy convencido de que la corrupción es hoy uno de los principales enemigos de la Revolución, mucho más dañino que la actividad subversiva e injerencista del gobierno de Estados Unidos y sus aliados dentro y fuera del país”.

Castró apostilló que su gobierno será implacable -se supone que a partir de ahora- contra la corrupción. Por cierto, apenas una semana después de su discurso, escuché en la calle el siguiente comentario: “Si arremete contra todos los corruptos, se acaba el gobierno”. Quien lo aseguraba era un hombre de unos 50 años, que viajaba en un taxi colectivo rumbo a Centro Habana.

Por su lado, dos señoras que conversaban, mientras esperaban para recargar sus teléfonos celulares en uno de los llamados Puntos de ETECSA, en el municipio Arroyo Naranjo, cuestionaban en voz alta: “Si no ha podido cumplir con su promesa de un vaso de leche para todos los cubanos, ¿cómo va a poder eliminar la corrupción?”.

Hace unos 6 años, en noviembre de 2005, en un discurso en la Universidad de La Habana, su hermano Fidel, hizo un patético llamado a sus seguidores a poner contención a la corrupción, también con el argumento de que ese tipo de delito podía dar al traste con la llamada revolución. Pero la situación, en vez de mejorar, empeoró.

La verdad es que en el país casi nadie concibe que con medidas punitivas la corrupción pueda ser extirpada. Tal vez ni el propio Raúl Castro piense seriamente en esa posibilidad. Los corruptos parecen ser demasiados y están en todas partes. Si se lo proponen, ante la urgencia de sobrevivir, podrían ser ellos los que acabaran con el General.

También su ataque verbal a la corrupción puede ser una jugada de engaño, un nuevo ardid para desviar la atención de la crónica inoperancia del régimen, y para presentar en teoría un nuevo chivo expiatorio.

Salvo alguno que otro caso que sea necesario dejar fuera del juego, por intereses muy específicos, antes de la Conferencia Nacional del Partido Comunista, anunciada para el próximo 28 de enero, lo previsible es que la corrupción y los corruptos continúen campeando a sus anchas en Cuba, como ha sido desde hace medio siglo.