.

Cubanálisis - El Think-Tank abre un espacio más a los heroicos y decididos profesionales que desde dentro del monstruo enfrentan innumerables y continuas presiones para ejercer cada día su derecho a expresar sus opiniones. No se publicarán materiales donde los autores no se identifican con sus nombres reales o no residan en Cuba. El único criterio restrictivo es la calidad: materiales escritos con rigor profesional se publican, aunque Cubanálisis - El Think-Tank no comparta necesariamente opiniones vertidas en dichos artículos.

 

   La compra de alimentos y medicinas a Estados Unidos que el gobierno cubano no informa al pueblo

Osmar Laffita Rojas, en Primavera Digital

Capdevila, La Habana.- El embargo comercial, económico y financiero impuesto por el gobierno de los Estado Unidos al régimen cubano en octubre de 1960 fue la respuesta a las expropiaciones de las compañías estadounidenses asentadas en la isla y a la alineación de La Habana con la Unión Soviética.

En 1962 el embargo se recrudeció y llegó a ser casi total amparado en la Ley contra el comercio con el enemigo.

Como respuesta al derribo el 24 de febrero de 1996 de dos avionetas piloteadas por cuatro cubano-americanos pertenecientes a la organización humanitaria “Hermanos al Rescate” por aviones de combate de la fuerza área cubana, el gobierno de William Clinton en la primavera de ese año firmó la Ley Helms-Burton, que había sido aprobada por el Congreso.

Dicha ley eliminó todas las posibilidades de hacer negocios en Cuba o con el gobierno cubano por parte de los ciudadanos estadounidenses. También entraron en vigor restricciones sobre el otorgamiento de ayudas públicas o privadas hasta que el gobierno de La Habana pusiera en vigencia un real Estado de Derecho y el pleno ejercicio de la  democracia.

En 1999, el presidente Clinton, amparado en la ley Helms-Burton, amplió el embargo comercial y prohibió a las filiales extranjeras de compañías norteamericanas asentadas en terceros países comerciar con Cuba. La violación de esa prohibición conllevaría la imposición de elevadas multas financieras. Dicha medida pasó a ser la primera ley de naturaleza trasnacional dictada por un gobierno norteamericano.

A pesar de lo extremadamente severa de la Ley Helms-Burton, el presidente Clinton, amparado en su poderes ejecutivos y aprovechando los pocos espacios de movilidad que brindaba la citada ley, en el año 2000 autorizó la venta de alimentos y medicinas.

Con sus altas y bajas, estas ventas aún se mantienen. Tan es así que al cierre de 2013 Estados Unidos se ubicó como el quinto socio comercial de Cuba, con el suministro de pollo congelado, maíz, trigo, aceite vegetal, soya, arroz, además de altas partidas de medicamentos.

Pero este comercio entre Cuba y Estados Unidos no se ajusta a las normas del libre comercio de la Organización Mundial de Comercio (OMC), de la que el gobierno cubano es signatario. Está sujeto a regulaciones y se realiza en condiciones onerosas y lesivas para la economía cubana. Las autoridades cubanas tienen que pagar al contado todos los productos que importan de EEUU, ya que este no le concede ningún tipo de crédito financiero al gobierno de Cuba. Además, tienen que sufragar los gastos de flete y las operaciones bancarias con terceros países.

Para tener una idea del elevado monto de estas transacciones que el pueblo cubano desconoce, desde el año 2008 en que el presidente Raúl Castro asumió oficialmente el gobierno hasta finales de 2013, las compras cubanas de alimentos y medicinas en los Estados Unidos sumaron 2,769’560,099 dólares.

En el año 2008 se reportó la mayor compra ascendente a 710’086,323 dólares y la del pasado año la de menor partida que ascendió a 348’747,293 dólares.

Esto pone en una situación bastante incómoda al periodista del semanario Trabajadores, Gabino Manguela Díaz, que en su artículo publicado el 13 de octubre titulado “Afectaciones por 102 millones de dólares en el último año”, refleja la opinión de Betsy Díaz Velázquez, viceministra de Industria Alimentaria, de que “desde marzo de 2013 a igual periodo del presente año, las afectaciones a entidades de la Industria Alimentaria alcanzan los 102’275,000 dólares”.

Todo indica que tal información no concuerda con lo que realmente ocurre. Es una de las tantas maneras que emplea el gobierno cubano para engañar y desorientar al pueblo cubano.

El periodista de Trabajadores señala que el gobierno cubano importa 60’000,000 de botellas para el envase de bebidas. Cada botella se paga a 8 centavos de dólar. De comprarse en los Estados Unidos, costarían 2 centavos de dólar.

Parece que el periodista desconoce que el Combinado del Vidrio, en el municipio capitalino La Lisa, de ser sometida a un profundo proceso de reconversión sus obsoletas maquinarias, podría producir esa cantidad de botellas y muchas más. Así, se ahorraría ese dinero. La arena sílice, feldespato y bicarbonato de calcio abundan en Cuba.

El ejemplo puesto por el periodista de Trabajadores no fue el mejor para denunciar las afectaciones del embargo a la economía cubana.

Es realmente escandaloso el nivel de manipulación de los medios oficiales sobre los daños que ocasiona el embargo al sector de la Salud Pública y la imposibilidad de adquirir medicamentos para el tratamiento de enfermedades que solo son producidas en los Estados Unidos.

Esos medios son propiedad del Estado y están dirigidos por el Partido Comunista. El brazo ejecutor de la impúdica censura es el Departamento Ideológico del Partido.

Los medios oficiales han silenciado que el pasado año se compraron a Estados Unidos 2’180,000 de dólares de medicamentos y equipos médicos. Ha sido la mayor importación en estos últimos 6 años. En 2012 las transacciones comerciales con los Estados Unidos solo reportaron 234,718 dólares.

 

 

Cubanálisis - El Think-Tank

    LA PRENSA INDEPENDIENTE CUBANA

 DESDE EL CAIMÁN