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La casa prometida

José Antonio Fornaris, Primavera Digital

Managua.- Entre las motivaciones que tienen los médicos y otros profesionales de la salud pública para ir a cumplir las llamadas “misiones internacionalistas” es la promesa gubernamental de obtener una vivienda, aquellos que no la tienen, tras su regreso a la isla después de haber cumplido con su trabajo en el exterior.

El semanario Trabajadores reflejó en un reportaje del lunes 3 de octubre la odisea de 36 galenos del municipio Puerto Padre, en la provincia Las Tunas, a los que se les otorgó viviendas, tras varios años de misión en Venezuela.

Hace dos años que esos médicos residen en sus flamantes apartamentos radicados en edificios multifamiliares, pero hasta la fecha tres de esos edificios ni siquiera tienen agua. Otros carecen de los pasamanos de escalera.

De acuerdo con el periódico, hay apartamentos sin puertas en las habitaciones o en los closets, sin accesorios eléctricos y sin grifos de agua. Además, con filtraciones interiores de aguas albañales, carencia de ventanas en pasos de escaleras y balcones, paredes agrietadas y filtraciones de agua.

En alguna medida, se asegura en el reportaje, todo esto viene desde el año 2008, cuando, por el huracán Ike, se le dio refugio en esos apartamentos, aun sin terminar, a personas que corrían peligro en sus viviendas. Y estas, al marcharse, se llevaron lámparas, fregaderos, tomacorrientes, interruptores, llavines de puertas y hasta tazas sanitarias.

Ni las cosas que sustrajeron los “albergados”, ni otras que nunca llegaron a ponerse en los inmuebles, han sido repuestas o colocadas por vez primera.

Pero a pesar de ese “caos arquitectónico” esos médicos lograron un techo. Otros no han tenido esa gran suerte.

Conozco a uno, quien me solicitó encarecidamente no fuera a mencionar su nombre, que hace seis años, a él y a otros muchos, en víspera de la partida hacia Venezuela, Fidel Castro les prometió que al regreso de la misión tendrían sus casas.

 “No nos han dado nada, parece que ya esa promesa se olvidó. Ahora estoy tratando de volver a salir, por el tiempo que sea, a ver si en mi ausencia ocurre un milagro y cuando regrese puedo tener derecho a rentar una vivienda.

No debí de haberme hecho ilusiones, porque en la despedida hubo un detalle revelador. “Fidel tomó un pedazo de queso de una de las varias mesas puestas con abundante y variada comida, y dijo para que todos lo oyéramos: `Hay muchos niños en el mundo que no tienen este pedazo de queso`. Y yo pensé, no hay que ir tan lejos, en Cuba los niños no tienen posibilidad de comer queso. Debí de darme cuenta que un hombre con esa retórica no iba a cumplir su palabra”, concluyó.

En 1953, en su alegato durante el juicio a que eran sometidos los asaltantes de los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, Fidel Castro, aseguró que una revolución triunfante construiría viviendas decorosas para todas las familias cubanas.

Hoy, el problema de la vivienda es crónico. Fuentes oficialistas calculan la necesidad habitacional en unas 600 mil unidades, mientras que estadísticas independientes sitúan el déficits en más de un millón.

Hoy entró en vigor el Decreto-Ley 288, que permite, entre otras cosas, la compra-venta de viviendas, algo prohibido durante decenios en la isla. Esto puede ser un paliativo. Pero las grandes necesidades de casas se resuelven construyendo casas, algo que el gobierno vitalicio de Cuba ha sido incapaz de lograr a pesar de todas las promesas hechas al respecto.