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La agresión de los famosos y los peliculeros

Frank Cosme, en Primavera Digital

Santos Suárez, La Habana.- Las islas exóticas están de moda entre los famosos y los peliculeros, especialmente la isla mayor de las Antillas que se encuentra en el centro de las Américas.

Es un lugar en donde habitan “nativos” que bailan sin descanso al son de los tambores, donde se rifa hasta la vida, lo que incluye pasiones violentas de toda índole, y la corrupción.

Con un escenario de un paraíso terrenal, abundante de cocoteros y cotorras, playas paradisíacas con hoteles de lujo y por otro lado ciudades llenas de ruinas y cochambre, donde europeos y americanos, (hablo de toda América y no solo de EU), encuentran “distracción”.

Con tales imágenes de lo que se ha convertido un país, una buena parte de sus pobladores, errantes por el mundo y otra buena parte con deseos también de “peregrinar” no toman en serio este urgente asunto, ofensivo a nuestra nación. Pues su objetivo es justamente huir de este Edén, promocionado por los medios, no solo nacionales sino igualmente del exterior.

Recientemente se ha producido una polémica en torno a la exhibición en Cuba de la película española El Rey de La Habana. Y aclaro que española, porque aunque trabajan mayormente actores cubanos, la producción y la dirección corrieron a cargo de peliculeros provenientes de la llamada por algunos, madre patria.

No ha sido la primera de esta ya clásica hemorragia de películas de tema cubano, donde el sórdido argumento de la prostitución en todas sus facetas se explota en “aras de un manejo secreto no expuesto, cuyo fin es el turismo”.

El simple hecho de que el film, y hasta los premios otorgados al mismo en España, aunado a que casi todos los hoteles presentados como locaciones, son de corporaciones españolas asociadas con el gobierno cubano, despliega un cierto tufillo a ajiaco hecho con caldo gallego descompuesto.

La polémica, en que está involucrado el ICAIC cubano, apoyada consciente e inconscientemente por los medios foráneos, lo que hace es generar más promoción gratuita en el exterior. Y esto en definitiva es lo más importante para peliculeros y corporativos hoteleros, pues se trata de la “ganancia” que obtendrán de esto.

No solo los peninsulares hacen estas películas exóticas. En el mismo talego hay franceses, italianos, alemanes y hasta en los llamados “paquetes” (producciones de la TV hispana de EU que se ven clandestinamente en Cuba) se percibe esta tendencia a exponer la parte más escatológica de Cuba. Como si en el resto del planeta no existieran tales fenómenos sociales que se incrementan cuando las naciones están en crisis.

Tal parece que los europeos y otros olvidaron que este mismo escenario existió en sus países a raíz de las guerras y posguerras mundiales por la que pasaron.

Recientemente un grupo de amigos y familiares nos reunimos para ver el serial sobre Celia Cruz producido por el canal hispano Telemundo de EU. Fue una decepción para todos los presentes.

Pensábamos que tratándose de esta gran artista cubana el argumento sería más sensato y equilibrado. Fue otro producto más para vender, propio de ese público que gusta más de chismes, tarros y situaciones escandalosas como la del padrastro acosando a la hijastra y ésta dándosele fácilmente.

Hasta el lenguaje empleado en el mismo es falso, pues en aquellos años no se hablaba de esa manera. Un lenguaje copiado del hampa cubana que es la forma de hablar de una parte de la población, principalmente los nacidos en esta etapa.

Esta introducción poco a poco en el habla común fue advertida hace décadas en 1985 por el genial humorista cubano Héctor Zumbado en su cuento satírico El Asere Científico y ha sido justamente el déficit de “aquella educación burguesa que solía darse en las escuelas”.

Pero la situación actual de Cuba con estos fenómenos sociales que la prensa independiente no se cansa de enumerar, va más allá de la compresión del común de las gentes. Después de la apertura de relaciones Cuba-USA además de políticos, intelectuales despistados y capitalistas en busca de este nuevo “Klondike”, también la isla se ha llenado de famosos.

Artistas, cantantes, modelos, diseñadores de modas y hasta boxeadores han venido a Cuba a hacer su agosto. “La guinda del pastel”, parafraseando al periodista catalán Joan Antoni Guerrero, uno de los pocos periodistas foráneos que ven la realidad cubana.

Moviéndose entre ruinas, escombros y basura, y a veces sobre ellas, se fotografían estos célebres en lugares con las paredes desconchadas, sucios y hasta malolientes.

Uno de los medios que se han distinguido en promover estos famosos “Trendy” (persona actualizada según los nuevos cánones por los que se rige el mundo) en Cuba, es la revista de modas Vanity Fair de EEUU, que tiene efectivamente mucho de vanidad y vanagloria y considerablemente más de feria.

Pero no se piense que esto es algo nuevo. Cuando era un niño y estudiaba en 4to grado, nuestro maestro Manuel Galván, lleno de fervor por nuestra patria, nos explicaba indignado la polémica originada en Cuba por la película “Santiago” protagonizada por Allan Ladd. Por aquel entonces, uno de los actores favoritos de los fiñes cubanos por sus películas del Oeste.

En esta aparecía un José Martí que vivía en un palacete en medio de la selva. Si algún intruso llegaba hacia este lugar, unos exóticos nativos tocaban tambores para avisar de los visitantes.

Desde luego la ofensiva película estaba diseñada para promover el turismo, dando una imagen misteriosa y falsa de Cuba y los cubanos.

Al observar la situación actual con estos famosos y peliculeros de ambos lados del océano ya no dudo, pues lo palpamos, que se producirán muchas más películas estilo Santiago y vendrán muchos más a fotografiarse en medio de la miseria.

Tengo ante mí una vieja revista Bohemia donde se ve “otras promociones turísticas de aquellos tiempos”. Desde luego que por aquellos tiempos no estaba de moda la mugre. Aquí vemos un artículo de “Paris Match” con Ernest Hemingway y la actriz francesa Martine Carol, “cazando buitres en la jungla cubana”.

Asimismo otra artista italiana, Rossana Rory, que filmaba en La Habana junto a Errol Flynn la película The Big Bundle, (que casualidad, traducido significa El Gran Paquete), originó otra polémica al declarar a la revista italiana “Séttimo Giorno” que extrañaba a su familia y la compensaba enviándole muchos regalos adquiridos en La Habana tan primitivos y exóticos como sus nativos.

Esta analfabeta actriz ignoraba que los indígenas cubanos ya tenían Televisión cuando en Italia no fue hasta en 1954 que la instalaron. Asimismo desconocía que una compatriota suya, Floriana Alba, además de tener una casa de moda en “la aldea de La Habana” tenía también un programa de TV.

Algunos lectores me han señalado que a veces suelo ser redundante en mis artículos. Es cierto, sobre todo con ciertas citas que resumen la vieja sabiduría del género humano.

Y seré redundante de nuevo al recordar aquella arcaica sentencia bíblica del Eclesiastés 1/ 10 porque también viene de perillas al tema que tratamos –“Hay quién dice que esto si es algo nuevo, pero aún eso ha existido siglos antes de nosotros. Las cosas pasadas han caído en el olvido y en el olvido caerán las cosas futuras entre los que vengan después”.

¿Acaso amigo lector esto no es cierto? Además, si la mentira repetida hasta la saciedad llega a convertirse en verdad, ¿Qué pasaría con la verdad y con las evidencias de esta, reiterada muchas veces?