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La actualización del modelo económico y la NEP, procesos totalmente diferentes

Osmar Laffita Rojas, Primavera Digital

Capdevila, La Habana.- Una de las características del régimen cubano es la tergiversación inescrupulosa de la historia. Para consumar tal propósito, recurren a sus intelectuales y la prensa oficial.

Los asalariados periodistas oficialistas se prestan para escribir artículos cuyo fin no es otro que justificar todas las acciones del régimen.

La llamada “actualización del modelo económico” tiene como soporte los 313 lineamientos aprobados en abril de 2011 en el VI Congreso del Partido Comunista. Todavía se está a la espera de la explicación de los fundamentos conceptuales de dicha actualización, que en esencia no es otra cosa que consolidar la propiedad estatal sobre todos los medios de producción, sean grandes, medianos o pequeños.

Ha quedado bien claro que dicha propiedad estatal tendrá como herramienta metodológica de dirección la planificación y no el mercado.

El desarrollo de la actividad privada en el sector de los servicios por el momento es a escala de pequeños negocios, cuyos dueños no son reconocidos como personas jurídicas.

El gobierno no está dispuesto permitir que se abra la menor fisura al férreo control del Estado como dueño de todo el entramado empresarial.

La actualización del modelo económico no se propone cambios estructurales, por tanto no habrá cabida por el momento para la pequeña y mediana empresa privada.

El periodista Carlos M. García Valdés, en su artículo publicado el 22 de abril en el diario Granma, con el título “Lenin, su pensamiento económico presente en la actualización del modelo económico”, establece un parangón entre las medidas que hoy aplica el gobierno de Raúl Castro y la Nueva Política Económica (NEP) de Lenin.

La NEP, denominada por Lenin “capitalismo de Estado”, fue aprobada en el Décimo Congreso del Partido Comunista de la URSS y se hizo oficial con la promulgación de un decreto, el 21 de marzo de 1921, que autorizaba el establecimiento de empresas privadas en diversos sectores de la economía y permitía a los campesinos vender sus excedentes, sin la mediación de los organismos burocráticos del Estado.

Con la NEP, el gobierno soviético, para lograr recuperarse de los efectos de la primera Guerra Mundial y la Guerra Civil (1918-1921), liberó las fuerzas productivas y permitió la inédita cohabitación en la esfera de la economía del sector estatal y el privado.

En los años que duró la NEP hubo una apreciable recuperación de la producción agrícola e industrial, que alcanzó los niveles de antes de la Primera Guerra Mundial.

El gobierno soviético tomaba solo un pequeño porcentaje de la producción agrícola, lo que posibilitó que los campesinos comercializaran sus excedentes en el mercado a precios de oferta y demanda, lo que permitió que hubiese abundancia de alimentos para la población.

La NEP fue una apertura al mercado, con variadas formas de propiedad, en la que tuvieron una gran presencia las pequeñas y medianas empresas privadas.

La llamada “actualización del modelo económico” que aplica el gobierno cubano es más limitada que la NEP, producto de las distancias históricas y las condiciones cambiantes del mundo post moderno que vivimos.

El periodista García Valdés se atrevió a escribir que “la mayor enseñanza de la NEP para Cuba es la política que hoy se aplica con los campesinos con miras a que eleven la producción agrícola”.

Totalmente falso. Los productores de las cooperativas agropecuarias, los campesinos y los usufructuarios de tierra atraviesan grandes dificultades para adquirir los insumos que necesitan para lograr sus cosechas, por los altos precios en que se los vende el Estado. Luego, para poder vender sus cosechas, atrapados en un laberinto, no les queda otra salida que caer en las garras de los intermediarios, que imponen precios leoninos a sus productos en los mercados agropecuarios. Debido a ello, la población es obligada a pagar altos precios por los alimentos.

Es bastante poco lo que puede mostrar el gobierno cubano en relación a la producción agrícola.

A pesar de que las empresas agrícolas estatales poseen las mejores tierras y recursos de todo tipo, su producción no sobrepasa el 20% del monto total de lo producido en todo el país. Las mayores producciones las reportan las cooperativas, los campesinos y usufructuarios de tierra.

Ante el déficit de alimentos, el gobierno, para garantizar su entrega normada a la población, tiene que destinar miles de millones de dólares para la compra en el exterior de alimentos, la mayoría de los cuales se pudieran producir en Cuba.