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Juegos militares de Espacio Laical

Aleaga Pesant

LA HABANA, Cuba, marzo, www.cubanet.org -El prestigio de una publicación no es incólume; tiene, como todo, sus altibajos.  Recuerdo el fiasco del prestigioso diario español El País, hace poco, al publicar fotos donde supuestamente aparecía el difunto Presidente de Venezuela en la cama de un hospital. Ese ejemplo, cercano y sencillo, indica la importancia de la responsabilidad ante lo que se publica.

La acreditada revista católica Espacio Laical (la única no oficial autorizada por la dictadura para circular dentro de la isla), ya tuvo su invierno. Hace un tiempo sufrió un pequeño percance ante los ojos de la sociedad civil alternativa. Sobredimensionó el rol del Cardenal Jaime Ortega Alamino en la liberación de los presos políticos de la Primavera Negra, pero sobre todo minimizó la actuación de las Damas de Blanco y de miles de ciudadanos comprometidos con la construcción democrática.

Ahora, los editores, Roberto Veiga y Lenier González, entran nuevamente al ruedo de las especulaciones e hipérboles, y a “cantar jugada” por adelantado sobre temas que es preferible dejar madurar.

Según AFP, la revista católica afirma que las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR, ejército, marina, aviación) serán el pivote de una apertura política en Cuba, debido a su implicación con la vida nacional y por ser la institución más fuerte cohesionada y profesional del actual sistema, además de (según los articulistas) no estar directamente comprometida con vejaciones y de gozar del respeto de muchos ciudadanos, y porque es nacionalista y se siente muy comprometida con el desarrollo armónico de la nación.

Falso. Las FAR son el cuerpo más corrupto, mediocre y cobarde de la sociedad cubana. Es una milicia personal subordinada a los hermanos Castro, que desconoce conceptos como Nación y Estado, geopolítica y disuasión. El generalato es geriátrico y marcado por la generación de los Castro.

La mayoría de los mandos medios solo esperan el tiempo de retiro, para encontrar empleo en alguna tienda recaudadora de divisas o en algún centro donde puedan obtener los bienes que sus veinticinco años de servicio no les proporcionó.

Mientras, los mandos jóvenes, de tan adoctrinados en las Escuelas de Cadetes o Camilitos (Escuelas Vocacional Militar Camilo Cienfuegos, EVMCC), controlados y comprometidos por las organizaciones del partido y la juventud comunistas, no han de estar aptos para comprender su misión y responsabilidad ante la nación.

Todos, absolutamente todos en los cuerpos armados, temen a la tenebrosa CIM  (Contrainteligencia Militar, también llamada popularmente “contra invento y maraña”), la cual controla a los oficiales hasta en las comunidades rurales, donde se hacinan la mayoría de los oficiales menores con sus familias.

La sociedad cubana rechaza una institución que obliga a los jóvenes varones, entre 18 y 25 años, a pasar uno, dos o tres años en una unidad militar, perdiendo el tiempo y recibiendo adoctrinamiento embrutecedor. Sin vestuario adecuado, mal alimentados y con pésimas condiciones de vida, los jóvenes conscriptos son chantajeados por sus oficiales. Por esa razón, todos los años cientos de padres recurren a los más increíbles ardides, desde el soborno a la simulación, para que sus hijos evadan el servicio militar obligatorio.

El ejército es la institución cubana con menos contactos con sus homólogas del exterior, por el férreo control que los hermanos Castro y su generación ejercen sobre ella, para que no se vea invadida por las nuevas ideas. Luego de la implosión del socialismo real, los soldados desconocen el mundo y los grandes cambios que se han realizado. Están ajenos, en su inmensa mayoría, a las nuevas tecnologías.

Sobre su tolerancia es importante hablar. La pantomima de aquellos coroneles orando por la salud de Hugo Chávez, fue solo eso, pantomima. Los militares de fila no pueden entrar a las iglesias o entrar a sitios visitados por turistas o demócratas, so pena de ser expulsados del cuerpo por desobedecer los llamados “ordeno y mando del Comandante en Jefe”, verdadero decálogo de intolerancia e ignominia

La doctrina militar de las fuerzas armadas es insostenible en las condiciones de la guerra actual, y no creo que los más brillantes de los oficiales cubanos estén ajenos a esa conclusión. No obstante, ahí están, depredando el erario público. Esa doctrina está diseñada para reprimir al pueblo, no para enfrentar un enemigo externo. Por eso la milicia estuvo y está involucrada en la represión, de manera selectiva.

Durante el entierro del líder del Movimiento Cristiano Liberación, Oswaldo Payá, efectivos de la policía política y militares y trabajadores civiles de las Fuerzas Armadas, en especial trabajadores del edificio principal del MINFAR, reprimieron a los demócratas y los detuvieron en los autobuses del ejército, donde fueron conducidos hasta la estación de policía Tarará, en Playas del Este. Pero además, para los faltos de memoria, fueron pilotos de la DAAFAR (fuerzas aéreas cubanas) los que derribaron las avionetas de Hermanos al Rescate, el 24 de febrero de 1996.

Los juegos de Espacio Laical a la supra política deben ser más cuidadosos. Muchos creemos en la buena voluntad de su visión. Pero como dice el viejo proverbio, pueden jugar con la cadena pero no con el mono.

 

 

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