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Internet en Cuba: buenas y malas noticias

Álvaro Yero Felipe, Primavera Digital

Mantilla, La Habana.- Se supone que los cubanos deben alegrarse porque se abrieron en el país 118 puntos de acceso público a Internet.

En principio, se debe aplaudir cualquier paso que se dé en la dirección correcta, pero sería sano medir el impacto real de la medida.

Supongamos que en Cuba hay 8 millones de jóvenes y adultos con interés de acceder a Internet, entonces tocaría a unas 67 mil 796 personas aproximadamente por cada uno de los cibercafé. Las colas serán más largas que si volviesen a vender la carne de res por la libreta.

Los puntos estarán abiertos 11 horas y disponen en todo el país de 334 computadoras. Si cada usuario se conectase una hora, solo podrían hacerlo unos 3 674 cada día.

Sobre la base de 8 millones de internautas, tocaría a un turno de computadora cada 5 años por persona.

Supongamos que me equivoco y que solo un 10% de esa población quiera navegar, aun así el acceso sería una vez cada 6 meses.

Para dar semejante paso la telefónica (ETECSA) necesitó 2 años, desde que instaló el cable telefónico submarino entre Cuba y Venezuela.

Pero sus directivos dan esperanzas cuando aseguran que en el futuro tratarán de brindar una mejor respuesta a la demanda con redes WI-FI, conexiones a celulares y hasta en los hogares, pero de inmediato se curan en salud al decir que "no podemos hablar de fechas".

Los precios de conexión a Internet son tan caros que una familia cubana debería gastarse todos sus ingresos para que uno de sus miembros se conecte una hora diaria.

Sin embargo, los ciudadanos pueden hacer sus cálculos. Si desde que se instaló el cable submarino solo lograron crear capacidades para dar servicio a 3 674 nuevos usuarios-día, necesitarán, literalmente, siglos para conectar a todos los cubanos en edad de merecer Internet.

Por lo demás, anuncian que se reducen las tarifas a U$D 4,50 la hora de conexión, lo cual no es un precio excesivo si uno se conecta una vez cada 6 meses, pero si lo hiciera un mínimo de una hora al día, el cibernauta tendría que gastar U$D 135 al mes.

El salario promedio de un cubano es de U$D 12 mensuales. Suponiendo que en una familia haya dos salarios, más un par de jubilaciones de U$D 10 y algún hijo en Miami que les envíe U$D 50, deberían dedicar íntegros sus ingresos a pagar la cuenta del cibercafé.

El problema es que ETECSA necesita aún más dinero porque se requieren "importantes inversiones" para modernizar el parque tecnológico. No les costará trabajo reunir los fondos, solo con los nuevos cibercafés pueden facturar U$D 16,533 diarios, unos 6 millones al año aproximadamente.

Pero además de caros, los cibercafés tendrán reglas estrictas. Las autoridades cerrarán la cuenta de cualquier persona que utilice las redes para realizar "acciones perjudiciales para la seguridad pública, la integridad, la economía, la independencia y la soberanía nacional".

También ETECSA "denegará al usuario el uso del servicio de forma inmediata cuando se detecte que durante el transcurso de la sesión ha incurrido en alguna violación de las normas de comportamiento ético que promueve el Estado cubano".

Dicho en pocas palabras, ni política ni sexo. Imagino que la consigna de los cibercafé será "Un Internet sano para disfrute de la familia cubana". Existe ya un sistema de filtros que impide abrir algunos sitios que "atentan" contra la ideología o la moral.

Cada cibercafé con acceso a Internet tendrá aproximadamente 3 computadoras y 67,000 usuarios potenciales.

La censura política es muy "tropical". Hay sitios del exilio de Miami bloqueados, pero su principal periódico, El Nuevo Herald, está abierto a los cibernautas cubanos. En el caso de España, una de las paginas anticastristas está prohibida y la otra no, a pesar de que tienen el mismo perfil informativo.

En asuntos de moral, sin embargo, se manejan con el puritanismo de un párroco de pueblo. En su cruzada genérica contra la pornografía, prohíben cada día nuevas páginas de videos, fotografías, contactos, relatos o erotismo, nada se les escapa.

Tampoco toleran ninguna apertura comercial. La principal página de venta de productos del mercado negro en Cuba, Revolico.com, está prohibida. Pero no hay un internauta cubano que no conozca los proxys que eluden los filtros oficiales para entrar a ver los anuncios.

Pero la restricción más sorprendente es que no se permitirá navegar a los menores de 18 años, así que los estudiantes de secundaria y preuniversitario tendrán que armarse de paciencia y esperar hasta llegar a la Universidad para conocer Internet.

Los dirigentes del sector hablan constantemente de un luminoso futuro y mencionan la existencia de una estrategia para el crecimiento del acceso a Internet, que bien podría bautizarse como la estrategia del embudo pequeño.

Estos cálculos no son precisos, pues nadie puede asegurar, como explico, que esa cantidad de usuarios se conecten; es posible que sean más, pero solo hasta que no se comience y se realice un balance real en el primer mes no se sabrá. En su momento trataremos de brindar esa información. Intentaremos que abarque las 118 salas de navegación.

 

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