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Hugo Cancio cree que ya es hora de cambiar

Luis Cino Álvarez

LA HABANA, Cuba, noviembre, www.cubanet.org -Si no fuera repugnante, resultaría conmovedora la disposición de ciertos emigrados –ya dejaron claro que ellos no son para nada exiliados- de saltar y mover la cola, agradecidos como perrillos falderos, ante la más mínima  pirueta que haga la dictadura.  Ovacionan al mago que los echó de casa a cajas destempladas antes de que haga el próximo truco: basta que lo anuncie y muestre la chistera. Si saca algo de ella, como es el caso últimamente, entonces es la apoteosis de la adulonería a larga distancia.

Es el caso del empresario artístico Hugo Cancio, que conmovido como  un flan de calabaza por la modificación de la ley migratoria cubana, con  sus trampas y limitaciones y todo, anuncia que ya es hora de que la emigración cambie su actitud hacia la dictadura (*), que para él ya dejó de serlo. Digo, si es que alguna vez la consideró dictadura y no solo un mero accidente histórico que le hacía muy incómodo vivir en La Habana y luego, más que nada “por culpa de la política agresiva de los gobiernos norteamericanos”, le impedía  ganarse unos cuantos dólares a costa de la miseria de los músicos cubanos.

Si personajes como Hugo Cancio cuando hablan de cambiar actitudes se refirieran  solo a condenar el embargo económico, las limitaciones a los viajes de los cubano-americanos y el envío de remesas a sus familiares en Cuba, si predicaran contra esa fea costumbre de revolver viejos chismes, aplastar discos y vociferar como energúmenos en la calle 8 contra los artistas de la isla que viajan a Miami, sería razonable. Pero ellos, en su afán por congraciarse y de que no haya dudas respecto a su condición de “emigrados buenos”, de los que son del agrado del régimen, piden ir mucho más allá en temas tales como exigir la libertad de los Cinco en lugar de la de los presos políticos en su país,  el cese de la represión contra los disidentes o las libertades políticas para sus compatriotas.

Da asco cuando los integrantes de Cuban Americans for Engagement (CAFE) se reúnen disciplinadamente, cual cederistas, en la Sección de Intereses de Cuba en Washington a escuchar las orientaciones del MINREX. El pasado 28 de septiembre, con todo y el cubo de agua fría que les echó por encima el canciller Bruno Rodríguez cuando le imploraron  invertir en Cuba y  compatibilizar  la ley migratoria cubana con los estándares internacionales, ninguno de ellos se acordó de la palabra  dignidad para responderle lo que se merecía el zoquete y emparrillado canciller de la dictadura, que por demás no parecía estar muy al tanto de lo que hablaba, ni falta que hizo para que lo aplaudieran.

Los súper-conciliatorios conceden perdones sin que se los soliciten. Ya no aspiran al diálogo, sino a ser espectadores del monólogo, sentados en segunda o tercera fila, en las sillitas plásticas del MINREX. Hablan de cambiar sin que la dictadura cambie. Basta con que mueva una ficha. O que haga el ademán de moverla.

Ahí están los rehenes a gusto de los diplomáticos-segurosos de las embajadas cubanas en el exterior, víctimas del síndrome de Estocolmo, con varias horas de adelanto en el reloj, prestos a la pesca en río revuelto, el colaboracionismo y la sumisión a cambio de que los dejen hacer negocios a costa de los cubanos. Sea con inversiones, agencias de viajes  o conciertos de timba y reguetón, como los de Fuego Entertainment.  Porque de eso se trata: business as usual. ¿Para qué engañarnos?

Cancio,  Saladrigas, Fanjul, Aruca y comparsa  se pueden prestar al cambalache y la estafa, OK, pero que no se disfracen de patriotas. Cubanos sinvergüenzas habrá muchos en ambas orillas, pero los bobos ya no son tantos.

*Texto integro del correo electrónico firmado por Hugo Cancio y circulado por la organización Generación Cambio Cubano el 25 de octubre de 2012

“El gobierno cubano continua revisando y actualizando su política hacia nosotros los emigrados, es evidente que el gobierno busca una relación normal entre Cuba y su emigración.. Pienso que Nunca es tarde para reconocer y rectificar errores y medidas incoherente, contraproducentes y obsoletas.. Nos toca a nosotros los emigrados revisar y actualizar nuestra postura.. Se puede seguir apoyando el embargo económico que azota a nuestro país, la actual política migratoria de Estados Unidos hacia Cuba, la política de mano dura de políticos que están totalmente desvinculados, desconectados de la realidad cubana y jamás han pisado suelo cubano?”

Hugo Cancio

 

 

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