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 Gastronomía estatal vs cuentapropismo

Roberto Valdivia, Primavera Digital

Ciego de Ávila.- Durante años a Ciego de Ávila se la ha conocido como la tierra de la piña, la ciudad de los portales, la cátedra de la locución cubana y la provincia con la mayor y la mejor red de restaurantes del país. Debo señalar que solo en la cabecera municipal, existen más de veinte de estos establecimientos atendidos por la red municipal de gastronomía con ofertas en moneda nacional y un servicio de calidad.

En los últimos años, esta tradición va en decadencia y en camino de desaparecer. A esto se suma la reducción del gramaje (peso de las raciones) en las ofertas, disminución en la variedad de platos, elevación de los precios y mala atención al cliente. Algunos administradores y empleados identifican entre las causas del deterioro de los servicios gastronómicos avileños, las deficiencias en los abastecimientos debido a la prolongada crisis económica que afecta a la nación, el encarecimiento de los productos en el mercado internacional y mala gestión del organismo competente en el territorio, el Consejo de la Administración Municipal, léase gobierno.

Para que se tenga una mejor idea de la situación, en los bares adjuntos a los restaurantes los productos para poder ofertar coctelería y la popular piña colada, bebida local que da nombre al festival nacional de música fusión, corren a cargo de los empleados, desde un limón, leche en polvo, la hierba buena y hasta los vasos, licuadoras, etc. De no ser por la gestión de los cantineros, esos servicios no existirían. Con la nueva modalidad del trabajo por cuenta propia, han surgido en el territorio un gran número de restaurantes particulares, las conocidas paladares.

La diferencia es que estas últimas si están abastecidas. Sus propietarios mediante productores particulares, cooperativas y otras entidades del gobierno prestan un servicio de primera calidad, que incluye en ocasiones entrega a domicilio y reservaciones, previa solicitud del interesado en el lugar o por teléfono. La oferta es variada e incluye carne de cerdo, cordero, pollo, pescado y mariscos en cantidades y precios diseñados para satisfacer cualquier necesidad desde una completa o los conocidos tablets. A esto se suma una exquisita y esmerada atención al cliente, calificada como excelente por estos.

Un aparte merecen las cafeterías y restaurantes de las cadenas Cimex y Palmares, que prestan su servicio en moneda convertible y cuyos precios son tan elevados que no están al alcance del pueblo trabajador, pero están abastecidos con una variada oferta en la que más de un exigente puede satisfacer sus demandas. Algo parecido sucede con los restaurantes de las sociedades china y árabe. Estas ofrecen la oportunidad de ofrecer sus servicios en moneda nacional y CUC según la tasa de cambio. Ambas se mantienen abastecidas y variada y buena calidad en sus ofertas, aunque los precios están por las nubes.

Dada la gran diferencia de los servicios que oferta la Empresa Municipal de Gastronomía y el resto de los establecimientos aquí reflejados, muchas personas opinan que la solución está en arrendar las unidades a los administradores, para que estos asuman el control de los abastecimientos, gastos, ganancias y pérdidas. Otros no comprenden por qué si en Cuba existe un sistema centralizado que controla finanzas, precios, producción local e importaciones, los particulares tengan mejor oferta que los estatales. Se preguntan cómo el particular oferta mejor a la población.

Las preguntas van desde quien los abastece, cómo y otras. Se preguntan si para los particulares no hay crisis económica, no hay embargo norteamericano o simplemente se integran en algún mercado clandestino con la complicidad de algunos dirigentes corruptos. Conocedores del tema opinan que el gobierno se lava las manos como Poncio Pilatos. Sin olvidar la política del azadón o guataca que acerca lo mejor a la brasa propia. Al paso que van las cosas no hay que extrañarse si la gastronomía estatal desaparece. A fin de cuentas, todo queda en casa.

 

 

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