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FIHAV 2014: capital extranjero al rescate de economía cubana

Osmar Laffita Rojas, Primavera Digital

Capdevila, La Habana.- Luego de trascurridos 6 años de la llegada al poder de los actuales gobernantes es un hecho incuestionable la grave crisis en que está atrapada la economía cubana.

Dicha crisis está originada en primer lugar por la de falta de liquidez de divisas extranjeras.

La acelerada obsolescencia de la industria productora de bienes se debe a la ausencia de inversiones extranjeras.

A la baja producción industrial se suma la caída de la producción agrícola reportada en el semestre por causas endógenas. Los reiterados incumplimientos de las empresas agropecuarias y el accionar de los corruptos funcionarios del Ministerio de la Agricultura, son los principales responsables de ese retroceso y de los cada día más altos precios de los productos del agro en los mercados mayoristas y minoristas

Al retroceso en la producción de alimentos también se une el déficit en la trasportación de carga y pasaje, los graves problemas que confronta el sector de la construcción por la alarmante reducción en la reparación y edificación de miles de viviendas y edificios multifamiliares, el deterioro vial así como el creciente mal estado de los caminos vecinales de las zonas cañeras, arroceras, ganaderas y de montañas, que perjudican de manera extrema la extracción de las producciones, situación que se agrava en época de lluvias.

A los anteriores problemas, se agregan las deficiencias de los servicios de salud, por la carencia de médicos y paramédicos, lo que se traduce en una deficiente atención primaria; las dificultades que presenta la educación primaria y media superior, afectada por la inestabilidad laboral y el éxodo de maestros debido a las malas condiciones de trabajo y los bajos salarios; la alarmante disminución de la práctica deportiva de niños y jóvenes originadas por el ruinoso estado en que se encuentra la mayoría de las instalaciones deportivas.

Este resumido inventario del mal desempeño de la economía cubana pone de manifiesto los pocos resultados cosechados en la implantación de los lineamientos económicos, aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista que tienen como principio la fracasada e inviable planificación.

Hay un acelerado deterioro material y espiritual de la población debido al elevado costo de la vida que no se compensa con los míseros salarios que devenga la mayoría de los trabajadores, que no sobrepasan los 20 dólares mensuales.

El crecimiento de un 0.6% del Producto Interno Bruto (PIB) en el primer semestre de este año es una muestra de la grave desaceleración que experimenta la economía cubana.

El gobierno de Raúl Castro busca en la inversión extranjera una tabla salvadora para evitar una crisis similar a la ocurrida en los primeros años de la década del 90 del pasado siglo, cuando luego de la abrupta suspensión de los millonarios subsidios que le concedía la Unión Soviética al régimen de La Habana, el PIB reportó una caída del 36%.

La prensa oficial el 27 de octubre informó acerca de la reunión del Consejo de Ministros, celebrada el 24 de octubre, en la que el vicepresidente del Consejo de Ministro y titular de Economía y Planificación, Marino Murillo Jorge, presentó la cartera de oportunidades de negocios al amparo de la Ley 118 de Inversión Extranjera, puesta en vigor en junio del presente año.

En la reunión del Poder Ejecutivo, se aprobó la susodicha cartera, contentiva de 246 proyectos, dirigida a captar 8,710 millones de dólares procedentes de inversores extranjeros, a los cuales se les abre la oportunidad de creación de empresas mixtas, de fundación de empresas con el 100% de capital extranjero o de contratos de administración y comercialización.

La mayoría de dichos proyectos cuentan con estudios de factibilidad y directivas de negociación.

El gobierno cubano busca atraer inversiones en el turismo, las industrias azucarera, ligera, química, sidero-mecánica, alimenticia, automotriz, construcción, residuales, minería, petróleo, energía eléctrica, envases y embalaje, agricultura, el vidrio, la electrónica, informática, papel y cartón, equipamiento médico, biotecnología y producción de medicamentos, entre otros.

El gobierno, con esta amplia cartera de oportunidades quiere convencer a los interesados en invertir en Cuba, que ahora sí existe un ambiente favorable para hacer negocios. Para ello, les da la posibilidad para identificar los sectores y ramas en que pueden invertir, además de explicarles las facilidades y garantías que tendrán para el acceso al mercado cubano.

Visto así, parece que en lo referente a las inversiones extranjeras, parten de cero, una especie borrón y cuenta nueva.

La Zona Económica de Desarrollo de Mariel y las Carpetas de Oportunidades fueron las propuestas estrellas del gobierno cubano.

La historia, en cuanto a la presencia de inversores extranjeros en Cuba, ha estado plagada de infinidad de errores y políticas absurdas que afectaron el progreso y el bienestar de la nación.

En los primeros años de la década del 90 del siglo pasado el proceso de apertura al capital extranjero, se orientó a la solución de problemas puntuales del crecimiento de la economía cubana, como la diversificación de las exportaciones, la adquisición de materias primas, de capitales frescos, la inserción en nuevos mercados, la adquisición de tecnologías avanzadas y la introducción de prácticas modernas de gestión económica.

La colaboración entre el gobierno cubano y los empresarios extranjeros estuvo dirigida a disminuir los riesgos y las incertidumbres y crear climas de confianza para resolver de conjunto las fallas del sistema cubano como la escasez de capital y tecnología y canalizar de manera conjunta la búsqueda de ganancias.

A finales de 2002 la Cámara de Comercio de Cuba tenía registradas 450 Asociaciones Económicas Internacionales. El sostenido crecimiento iniciado en 1990 permitió un mejor balance en la formación de capital fijo a precios corrientes entre 1993 y 2001, ascendente a más de 2 018 millones de dólares.

Aunque dicha cifra distaba mucho de solventar los requerimientos de la economía cubana, en aquel entonces se confirmó la existencia de un patrón de inversión favorable en el entorno doméstico, ya que los elementos positivos tenían mejor balance que las adversidades. Pero el gobierno de Fidel Castro no tuvo eso en cuenta y con su absurda política de estatizarlo todo, prácticamente redujo a su mínima expresión la presencia de empresas extranjeras en Cuba, al extremo que cuando Raúl Castro asumió la presidencia en 2008 solo había 101 empresas mixtas en Cuba.

Al ex gobernante cubano le importaron un comino las recomendaciones del Dr. Omar Everleny Pérez Villanueva del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana, que en su trabajo “El papel de la Inversión extranjera directa en el desarrollo económico. La experiencia cubana” señalaba: “El balance de este tipo de empresas mixtas para Cuba ha sido positivo, dado que se han logrado mercados para productos cubanos, que de otra forma hubiera sido más complejo; además, ha permitido a las empresas cubanas tomar experiencias del rigor que exige la competencia en los diferentes mercados que se han insertado, de ahí que es conveniente ampliar estas posibilidades en el futuro inmediato”.