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Fidel Castro y su concepto de revolución

Acerca del ‘no mentir jamás’, allá quien se lo crea

Roberto Jesús Quiñones Haces, en Cubanet

GUANTÁNAMO, Cuba.- El pasado 1ro de mayo, el concepto de revolución enunciado por el líder del castrismo cumplió 15 años. Ahora ha sido incorporado oficialmente al ideario del partido único en el apartado siete de la introducción del documento titulado “Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista”, aprobado en el Séptimo Congreso de la organización política, que comenzará a discutirse públicamente en breve según ha anunciado la prensa oficialista.

Creo que el concepto es hermoso y lo sería más si realmente se cumpliera. No voy a analizar todas las ideas presentes en él; sólo me detendré en algunas y las relacionaré con el legado del comandante.

Fidel afirmó que “revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado”. Cabe preguntarse cuál es el sentido del momento histórico al que se refirió, pues habiendo copiado de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) las estructuras de gobierno, control y represión de los ciudadanos, debió percatarse en 1991, con la debacle de la URSS y todo el campo socialista europeo, que Cuba también debía cambiar. Mucho más cuando luego confesó a un periodista norteamericano que “en Cuba no funcionaba nada”.

Estoy convencido de que el capitalismo salvaje y contaminador del medio ambiente no es el camino. También creo que ese camino tampoco debe ser el de las dictaduras autonombradas socialistas que en el siglo XX existieron en Europa y hoy persisten en la República Popular China, Corea del Norte, Vietnam y Cuba.

Si “revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado”, nunca antes como entre 1991 y hasta el último congreso del partido dictatorial, el castrismo tuvo la oportunidad de comenzar a construir -¡por fin!- el socialismo; aunque dudo mucho que se arribe a tal sistema privando de empoderamiento real a las masas, mucho menos si no se alcanza un altísimo nivel del desarrollo de las fuerzas productivas vinculado indisolublemente con la maduración total del ser humano y de la democracia.

La filosofía marxista que me enseñaron apuntaba que el socialismo era superior al capitalismo, pero la práctica histórica demostró que no lo superó económicamente ni fue más democrático, sino todo lo contrario: todos los países que se autoproclamaron socialistas derivaron en oprobiosas dictaduras unipersonales o de grupos. Por eso cada día me convenzo de que hay un plan de Dios para la humanidad, lo cual no contradice que los hombres tenemos la obligación moral de luchar por un mundo mejor para nuestros hijos.

El concepto proyecta una notoria dicotomía: De un lado está el humanismo de sus enunciados; del otro la vida de su autor, muy separada del concepto. Si revolución es “igualdad y libertad plenas, es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos y no mentir jamás”, lo que ha hecho Fidel Castro difiere mucho de ello. En cuanto a lo de la libertad e igualdad plenas y tratar a los demás como seres humanos, baste decir que en Cuba desde 1959 hasta la fecha ha existido una práctica política y social discriminatoria donde los “revolucionarios” están por encima de quienes no lo son. Mientras los primeros pueden ocupar todos los cargos y gozar de privilegios -en dependencia del lugar ocupado en la sociedad-, los otros son vigilados, condenados a maltratos -como ocurre semanalmente con las Damas de Blanco-, a la cárcel, al paredón y al ostracismo.

Incluso, entre los “revolucionarios” hay diferencias marcadas pues sólo los de la élite castrista viven en mansiones de lujo, disfrutan de vacaciones en el extranjero, usan autos modernos, visitan lugares vedados para la mayoría y hasta escandalizan con viajes como el que hizo hace unos meses Antonio Castro Soto del Valle por Europa, o por su protagonismo en la segregación vergonzante apreciada en el reciente desfile de modas de Chanel en el Paseo del Prado. ¿De qué igualdad plena habla Fidel Castro?

Acerca de “no mentir jamás”, allá quien se lo crea. Fidel Castro y los miles de jóvenes que se rebelaron contra Batista plasmaron sus ideas en el Programa del Moncada y los Pactos de México y de la Sierra, donde prometieron elecciones libres, el restablecimiento de la Constitución de 1940 y de la democracia. El 8 de enero de 1959, desde el campamento de Columbia y durante su periplo por los EE.UU., en los primeros meses de ese año, Fidel Castro reafirmó que la revolución convocaría a elecciones libres y restablecería la democracia. Igualmente se declaró anticomunista. Sin embargo apenas tomó el poder empoderó a los comunistas y en abril de 1961 declaró el carácter “socialista” de la revolución, que nunca ha tenido nada de socialista y sí mucho de dictadura totalitaria. Luego no se ha cansado de repetir que siempre fue comunista. ¿Mintió o no?

Concluyendo, el concepto de marras es totalmente incongruente con la práctica política y social del castrismo. Por eso no pasa de ser otra entelequia dentro de la desmesurada y contradictoria verborrea del comandante.