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ETECSA estafa a sus clientes

Oscar Sánchez Madan, Primavera Digital

Cidra, Matanzas.- No tengo la menor duda de que la estatal Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) estafa a sus usuarios. Este monopolio de servicio público, en múltiples ocasiones les obliga a pagar beneficios que no reciben.

De ello me percaté cuando hace casi un mes, cuando perdí la pequeña tarjeta o dispositivo que sirve para activar la línea de mi móvil.

Me personé entonces, en la sede provincial de la citada institución, una mañana del mes de noviembre, para que me la repusieran. Debía pagar tres pesos convertibles (75 pesos). Pero, ¡qué sorpresa la mía!: la empleada que me "atendió" me informó que no había tarjetas para líneas. "Ven la próxima semana", me sugirió.

Regresé días después y la respuesta fue la misma. Dicha empleada me preguntó si yo tenía un teléfono para llamarme. Le dije que no, que era mejor que ella me diera el número telefónico de la empresa, para yo comunicarme con ellos y saber si habían llegado los dispositivos.

"El único teléfono que tenemos es para atender las quejas de los clientes", puntualizó la trabajadora, mientras adoptaba una postura de dirigente.

Transcurrieron varias jornadas y acudí nuevamente a dicha institución. Esta vez me insulté al recibir la misma respuesta: "Aún no tenemos las tarjetas".

"No comprendo que una empresa que ha recaudado casi mil millones de dólares, en lo que va de año, no cuente con esos pequeños componentes", le dije. Y añadí: "Defenderé mi derecho al servicio que pago, aunque tenga gritar frente a estas oficinas".

"Ese no es mi problema" manifestó la empleada, con el odio reflejado en el rostro. "Si usted desea quejarse, el gerente lo atenderá a las dos de la tarde. Casualmente, hoy atiende a la población".

Abandoné el local malhumorado y entré a otra oficina que yo creía que era la dirección de ETECSA. A la funcionaria que me recibió, con mucha amabilidad le expresé, entre otras cosas, que me sentía estafado por la empresa. "Me obligan a abonar, al menos, cinco pesos convertibles (125 pesos, moneda nacional), al mes, por el servicio que desde hace días no disfruto... En cualquier lugar del mundo eso se llama estafa", le dije.

Dicha empleada, sin dejar de ser amable, me acercó a Carlos Vázquez Zamora, delegado del ministro de las Comunicaciones en la provincia de Matanzas, quien trabajaba frente a una computadora, en la misma oficina.

"Yo represento al ministro..., le escucho", me dijo, al tiempo que tomaba un teléfono celular y realizaba una llamada.

A los cinco minutos, Jorge Francisco Caraballo, director territorial de ETECSA, estaba frente a nosotros. Se mostraba humilde y yo diría que hasta temeroso. Sentí lástima por él, lo confieso. Era un señor culto y respetuoso. Me dijo: "Ahora no tenemos tarjetas de líneas para los teléfonos que comienzan con los dígitos 53. Es una responsabilidad de la empresa. Ha habido falta de previsión. Es cierto, como usted plantea, que hemos vendido algunas, después de comunicar que no había, pero esas las resolvimos en Varadero. Son aditamentos que vienen del exterior. Ya tenemos mil en el almacén. Ven el viernes, que yo mismo te la voy a entregar".

Decidí aceptar su explicación. No tenía otra opción. No obstante recordé a aquellos funcionarios y empleados que les manifiestan a los clientes que determinado artículo no existe y después le dicen: "Mira, yo te puedo resolver, pero debes pagarlo a sobreprecio, porque hay que quedar bien con el jefe del almacén que las consigue".

Cuando concluía mi reflexión, el delegado del ministro de Comunicaciones le preguntó al director de ETECSA: "¿Estás seguro de que el viernes las tarjetas faltantes estarán aquí?".

Sí, fue la respuesta.

A pesar de lo sucedido, antes de marcharme, la funcionaria de la delegación que me recibió, tomó mi denuncia por escrito, la que me hizo firmar. Le pedí fotocopia de la misma, pero tras un infructuoso intento por fotocopiar el contenido de la misma, me dijo, con cara de infante que disimula su culpa: "No fue posible, el equipo no funciona".

No regresé el viernes, como me sugirió el señor Caraballo, sino el lunes de la siguiente semana. Esa vez el asunto de la estafa estaba resuelto.

Nadie me indemnizó por los daños ocasionados. Esa sería otra pelea que tendría que iniciar, pero no tenía tiempo para ello.

Tras este penoso incidente, espero que los dirigentes y funcionarios de ETECSA reflexionen y dejen de estafarnos. La estafa es un delito previsto en el Código Penal vigente en Cuba.

 

 

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