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Escandalosa manipulación de la prensa

Osmar Laffita Rojas

LA HABANA, Cuba, junio, www.cubanet.org -Vallas situadas en las principales avenidas y carreteras divulgan una frase del presidente Raúl Castro: “La economía es la tarea principal del pueblo cubano”.

Los 331 lineamientos aprobados por el VI Congreso del Partido Comunista, son una especie de hoja de ruta para las supuestas transformaciones económicas bautizadas como “la actualización del modelo”. El gobierno creó la Comisión Permanente de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos Económicos, cuyo jefe es Marino Murillo Borges, vicepresidente del Consejo de Ministros.

En las últimas cuatro reuniones ampliadas del Consejo de Ministros, celebradas entre marzo y junio, el punto permanente fue el análisis y la aplicación de los lineamientos. Pero hasta el presente, no han informado cuántos de esos lineamientos se han cumplido y cuáles quedan pendientes.

Si para las autoridades cubanas la economía es prioridad fundamental,  resulta inexplicable y carente de todo fundamento la manera en que la prensa oficial ha manejado lo acontecido en el Séptimo Congreso de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC), celebrado los días 13 y 14 de junio, en el capitalino Palacio de Convenciones.

Previo al congreso, entre abril y mayo, se desarrollaron las asambleas en las 5 000 secciones bases de la organización, a lo largo y ancho del país, así como las efectuadas a nivel  provincial y en el municipio especial Isla de la Juventud. La prensa oficial reflejó de manera muy resumida los temas que fueron analizados por los asistentes a dichos encuentros. Por lo poco que se ha podido conocer sobre lo planteado por los economistas, no faltaron los señalamientos críticos. La mayoría coincidió en que todavía no acaban de solucionarse los problemas financieros y contables, y en que no pocos directivos son los responsables de que esto ocurra.

Los equipos económicos de las empresas, meros procesadores de la información económica y estadística, tienen un pésimo desempeño. Este mal trabajo de los departamentos económicos responsabilizados con el procesamiento y control del presupuesto que utilizan los grupos empresariales y las empresas, se refleja en la deficiente elaboración de los estados de cuenta económicos y financieros, más otros documentos contables.

El deterioro de los indicadores de eficiencia disparó las pérdidas económicas provocadas por la acumulación de cifras millonarias de dólares de la cadena de impago.

Tanto en las asambleas de base como en las provinciales, los economistas dejaron clara su exigencia en cuanto al control, así como a su indisoluble vínculo con la base productiva y su disposición de participar en la solución de los problemas que hoy entorpecen la buena marcha de la economía cubana.

Fue escandalosa la manipulación y el ocultamiento por la prensa oficial de un evento tan importante como el séptimo congreso de los economistas cubanos.

Los locales en que sesionaron las diferentes comisiones, y el salón plenario del Palacio de Convenciones, se convirtieron en quirófanos, donde los delegados, bisturí en mano, abrieron el cuerpo de la enferma economía cubana, que durante más de 50 años ha estado infectada por el síndrome incurable de la planificación centralizada y verticalista.

Quizás esta fue la causa por la que el gobierno cubano le ordenó a su prensa que no diera a conocer lo debatido por las diferentes comisiones ni las resoluciones aprobadas. Tampoco autorizó la publicación de la declaración final del cónclave. Señal inequívoca de que el gobierno se cree el único con potestad para emitir juicios sobre el estado de la economía cubana.

 

 

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