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El VII Congreso del Partido Comunista: ¿para qué?

Rogelio Travieso Pérez, en Primavera Digital

Cerro, La Habana, Rogelio Travieso, (PD) Este mes de abril se celebrará otro congreso del PCC. Sus resultados, posiblemente representen más de lo mismo: palabras bonitas, justificaciones, propuestas que en su mayoría no se cumplirán.

Estos congresos no están encaminados a resolver la crisis sistémica, que sería lo más urgente para Cuba.

Este Congreso pudiera convertirse en uno más, si no van a los asuntos medulares, los que afectan realmente a los cubanos: la libertad y respeto al Estado de Derecho.

Es imprescindible poder alcanzar el sueño de José Martí, el más universal de los cubanos: Una patria con todos y para el bien de todos.

Los cumplimientos del VI Congreso han estado muy por debajo de lo pronosticado.

El periodo de tiempo entre un congreso y otro es más o menos el que tienen para gobernar los jefes de estados o gobiernos electos en los distintos países en nuestra América. Si los resultados fueran los obtenidos en este periodo en Cuba, ningún elector de seguro volvería a elegir a esos gobernantes. Pero en nuestro país no sucede así.

Prácticamente, excepto en sectores como la ciencia, la salud y la cultura, en 57 años se ha producido una involución.

Día tras día, los hijos que más necesita la patria, los jóvenes, se van.

Mientras exista la Constitución excluyente actual, el PCC es el responsable de la crisis en que nos encontramos.

La falta de libertad es el peor enemigo de la eficiencia y la productividad. Sin libertad no podrá haber prosperidad. Es imprescindible la libertad política, económica y social, de lo contrario seguiremos como en todos estos años.

El Partido-Estado-Gobierno antepone la conservación del poder, al bienestar de los cubanos. Ese poder ejercido, totalitariamente, nunca es sometido al voto directo en elecciones libres. Tampoco hay mecanismos autorizados para cuestionar a las máximas figuras del gobierno.

Generalmente, en este mundo en que vivimos, los gobiernos no administran.

Antes de 1959, la economía cubana no era administrada por el estado.

Sin apasionamiento, independientemente de las injusticias que había que erradicar, sobre todo en el campo, respóndanme: ¿En qué periodo se avanzó más, en los primeros 57 años de la república o en los 57 posteriores al triunfo de la Revolución?

Ninguna de las constituciones cubanas fue excluyente. Ningún partido en particular decidía sobre la nación, y los gobiernos eran electos por el pueblo.

¡Que nadie venga a decir que la actual Constitución cubana es el resultado de la voluntad del pueblo! Quien no es suicida, no se pone la soga al cuello. Y a los cubanos los forzaron a suicidarse con esa Constitución.

La elite gobernante no debería imitar a la dinastía de Corea del Norte.

Dentro de poco, Fidel Castro cumplirá 90 años, y Raúl Castro, 85.

Buena parte de los cubanos rebasan los 60 años. Somos un país avejentado y dada la situación crítica en que se vive, ocurren pocos nacimientos.

Los cubanos de a pie estamos en todo nuestro derecho de exigir que nuestros hijos, nietos y bisnietos; no tengan que continuar por el difícil camino que hemos transitado nosotros.

La única opción de los cubanos no puede seguir siendo irse del país. El VII Congreso del PCC sería un momento muy oportuno para que se propongan los cambios reales que los cubanos necesitamos. ¡Cesen las reformas cosméticas! Se hace imprescindible dar un giro de 360 grados a favor del pueblo de Cuba. El sacrificio y la espera han sido muy prolongados. Es urgente que se propongan y acuerden medidas para poder resolver nuestros más vitales problemas.

Se necesita a la mayor brevedad una nueva Constitución, en cuya confección participen la representación de todos los cubanos, donde quiera que se encuentren, una nueva ley electoral, la liberación de todos los presos políticos y la revisión de otros casos, con características políticas también, modificar la ley de inversiones para que todos los nacionales tengan el mismo derecho a invertir que los extranjeros, eliminar las bolsas de contratación de trabajadores para que todos los cubanos sin limitación puedan ser empleados y ninguna entidad se apropie del salario que las firmas les pagan, el reconocimiento de todas las organizaciones de la sociedad civil, sin que necesariamente tengan que responder al oficialismo, derechos sin limitaciones para el acceso a Internet desde los hogares, que se garanticen almacenes mayoristas para los pequeños y medianos propietarios.

Si no va a acometer estos cambios: ¿Para qué el VII Congreso?