.

Cubanálisis - El Think-Tank abre un espacio más a los heroicos y decididos profesionales que desde dentro del monstruo enfrentan innumerables y continuas presiones para ejercer cada día su derecho a expresar sus opiniones. No se publicarán materiales donde los autores no se identifican con sus nombres reales o no residan en Cuba. El único criterio restrictivo es la calidad: materiales escritos con rigor profesional se publican, aunque Cubanálisis - El Think-Tank no comparta necesariamente opiniones vertidas en dichos artículos.

 

El tiempo político del aduanero Sánchez-Parodi

Julio Antonio Aleaga Pesant, Primavera Digital

El Vedado, La Habana.- Días después del "ocasional" saludo entre Raúl Castro Ruz y Barack Obama, y antes de la morbosa aparición fotográfica en que Fidel Castro Ruz recibe al amanuense de turno, el diario Granma publicó una controvertida entrevista a Ramón Sánchez Parodi.

Diplomático para unos, oficial de inteligencia para otros, filo fascista para otros, sin lugar a dudas Sánchez Parodi es un hombre cercano a los diseños de barricada de la política del gobierno militar hacia los Estados Unidos.

Y parece bien que el primer jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington (1977-89), vice canciller (1989-94), y embajador en Brasil (1994-2000), comience a plantear algunas de las aristas históricas de esta relación, según su punto de vista, en un birlibirloque, donde se omite las trastadas y sirvengüecerías de la dictadura, en estos cincuenta años y todas las obstrucciones que se hicieron a las relaciones políticas para que Estados Unidos siguiera siendo el enemigo.

Algo así como que, para bailar un danzón, con uno que se mueva no basta.

Parodi es un especialista venido a menos, pero sin dudas, un conocedor del tema por ser un testigo de excepción de los esfuerzos norteamericanos por mejorar las relaciones con el gobierno militar.

En un reciente panel de discusión, parodia organizada por la Asociación Hermanos Sainz y el Departamento ideológico de la Unión de Jóvenes comunistas, tenía su silla separada en el público, mientras en el salón principal bailaban Carlos Alzugaray, Jesús Arboleya y Esteban Morales.

Sobre los esfuerzos norteamericanos de mejorar las relaciones políticas con la dictadura militar, Parodi expuso los intentos de las administraciones de Nixon, Ford, Carter, y Reagan por llegar a acuerdos con el gobierno cubano, mientras, descalificaba a los mandatarios Clinton, W. Bush y Obama en su intención de mejorar las relaciones. No obstante, la matriz de opinión que maneja a través de su discurso, es el de la responsabilidad norteamericana en el empeoramiento de las relaciones luego de espacios de relativo acercamiento. Obvió mezquinamente las acciones del gobierno militar y en especial de Fidel Castro Ruz, para evitar en todo momento cualquier tipo de acercamiento que rompiera la política de plaza sitiada y de insularidad ideológica.

Un punto y aparte merece su descalificación a la comunidad cubana en los Estados Unidos, y a sus representantes en el sistema político norteamericano. Su visión maniquea e infantil sobre el tema no solo lo descalifica.

En su visión, los exiliados cubanos en Estados Unidos están fuera del juego político insular, y ajenos al devenir de la isla. Argumento sin lugar a dudas excluyente para la construcción de la nación de un vocero sin lugar a dudas de los peores intereses de la elite comunista, o lo más retrogrado del público lector, que obvia el trascendental rol que tendrá el exilio y su clase política en el futuro de la isla.

 

Cubanálisis - El Think-Tank

    LA PRENSA INDEPENDIENTE CUBANA

 DESDE EL CAIMÁN