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El silencio de (San) Lázaro Barredo y sus acólitos

Oscar Sánchez Madan, Primavera Digital

Cidra, Matanzas, (PD) Lázaro Barredo Medina, director del diario oficial Granma, mantiene un silencio sepulcral ante numerosos hechos del acontecer cubano que en cualquier parte del mundo serían noticia.

Ni él ni sus colegas subordinados parecen vivir en un país en el que con frecuencia se producen fervientes protestas ciudadanas, arbitrarios actos represivos y acontecimientos que por su repercusión conmueven a la opinión pública.

Sobran los hechos para demostrar la anterior afirmación, pero basta mencionar algunos para saber que la razón le asiste a quienes así pensamos.

En fecha muy reciente la agencia Reuters informó sobre serias irregularidades detectadas en la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA). Al tomar como fuente primaria dicho medio, acreditado en La Habana, diversos órganos significaron supuestas detenciones de funcionarios y señalaron que varios ejecutivos estaban involucrados en lo que muchos calificaron como un escándalo de corrupción. Sin embargo, Granma guardó silencio.

Las recientes declaraciones del cantautor cubano Pablo Milanés, en Miami, en las que criticó, como nunca antes, al régimen de La Habana y tomó distancia de éste al manifestar que ya no es fidelista, al parecer no significaron nada para el señor Barredo. ¿Por qué Granma no informó sobre un hecho de tanta repercusión social?

Tampoco ha dicho nada el licenciado Barredo sobre los múltiples actos represivos que han tenido lugar en diferentes regiones del país, donde agentes de la policía y de las paramilitares Brigadas de Respuesta Rápida han golpeado salvajemente a veintenas de ciudadanos por ejercer sus derechos básicos. En la región oriental de la isla los militares han utilizado hasta gases lacrimógenos contra personas que practican la no violencia.

Resulta incoherente el silencio del director de Granma, un hombre que se muestra como un santo en las mesas redondas de la televisión cubana, defensor de los desposeídos en el mundo, al tiempo que enmudece cuando la dictadura maltrata a los ciudadanos de su país.

¿No se enteró el señor licenciado de la sonada protesta del pasado 23 de agosto, en la escalinata del Capitolio de La Habana, protagonizada por cuatro valientes mujeres que reclamaron libertad para todos los ciudadanos? Tuvo que conocer el hecho porque es difícil hallar a un habanero que no haya manifestado su admiración por esas féminas. Sin embargo, a millones de cubanos en el interior del país no les llegó la información.

¿Tendrá que recibir la autorización de algún ministro el señor director para permitir a sus colegas subordinados difundir las veintenas de hechos violentos acontecidos en su provincia natal, Matanzas, durante el pasado verano?

Las familias matanceras y de toda la isla esperan que las autoridades atiendan el preocupante incremento de las riñas entre jóvenes ya que la sangre baña cada vez más nuestras calles, mientras la prensa oficial calla.

Desconocen, al parecer, el señor director de Granma y sus camaradas que durante la noche del pasado 9 de agosto veintenas de jóvenes asaltaron el cabaret “La Roca”, en la localidad de Pedro Betancourt, Matanzas y luego de romper las ventanas penetraron a la instalación. En la misma se ofrecía un concierto del popular cantante de “reggaetón” conocido como “El Chacal”. La entrada costaba un peso convertible y los muchachos se negaron a pagar.

Nada significa para Lázaro Barredo el hecho de que al concluir la primera quincena de este mes de septiembre, según un informe de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, han sido arrestados en Cuba (desde enero), al menos 2400 disidentes no violentos por participar en manifestaciones públicas, reunirse y expresarse libremente. Granma no ha publicado una sola letra relacionada con este asunto de interés nacional.

Sería interesante y muy necesario que mis colegas Barredo Medina y los comunicadores del diario rector de la información en Cuba investigaran ¿por qué, en lo que va de año, en el hospital matancero “Faustino Pérez”, han fallecido casi una decena de pacientes afectados por insuficiencia renal crónica sin que se les haya practicado un trasplante de riñón. ¿Habrá que esperar más muertes para que se atienda como se debe esta situación?

Es más que sabido que en el diario que dirige el licenciado Barredo y en el resto de los medios oficialistas, los ciudadanos no cuentan con espacios donde presentar denuncias e iniciativas para mejorar los sistemas judicial y carcelario de la isla. Ambos, sin embargo, están relacionados con los peores abusos de que son víctimas las familias cubanas que incluyen maltratos físicos y asesinatos.

Resulta cómplice el sospechoso silencio del señor Barredo, quien tiene palabras sólo para atacar a los enemigos del régimen que él defiende y para congraciarse con los comandantes y generales castristas.

Bochornoso es el silencio de este periodista y de los comunicadores del principal medio oficial de prensa de Cuba. Estoy convencido de que su mudez se debe a que olvidaron que los santos se colocan, sin temor, al lado de los humildes y que los informadores están obligados a difundir siempre toda la verdad.